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Solanin, de Inio Asano principal - El Palomitrón

Posiblemente me encuentre ante uno de los textos más complicados que he tenido que escribir en los últimos meses. No sólo por lo que representa la obra a nivel mundial, sino por lo que ha supuesto para mí. No miento al decir que en más de una ocasión he tenido que cerrar el libro para no inundar sus páginas con mis lágrimas; gotas llenas de emoción y dolor que me impedían seguir un poco más. Una parte de mí me pedía continuar, pero otra me suplicaba que parase. Que dejase esta dosis de realidad para otro momento. Ahora mismo, mientras escribo estas primeras líneas noto como se me encoge el corazón; no puedo evitar pensar en días atrás cuando dejaba una y otra vez esas palabras que tanto han socavado en mi interior. Es imposible no dejarse guiar por las emociones en esta ocasión; siempre intento ser lo más objetiva posible, pero creo que esta vez la realidad ha vencido, ha derribado ese muro y ha hecho que, a través de los latidos más palpables, inicie esta nueva travesía en la que hablaré de una de las obras más sonadas de la última década. Solanin, de Inio Asano.

Solanin, de Inio Asano Taneda y Meiko vertical - El Palomitrón

Poco más se puede hablar a día de hoy de Solanin. Una obra que apareció por primera vez en 2005 y cuya música no ha dejado de sonar. Una historia que nunca acaba por muchas veces que la leas. Un mensaje que resuena en tu interior día tras día. Un relato que narra tu propia existencia. […] Es innegable pensar que Solanin está muerta, y por eso mismo, fue en 2017 cuando desde Japón nos llegó la noticia que iban a lanzar una nueva edición al mercado. Una que contaría con algún que otro capítulo extra y aportaría la visión del autor tras diez años de la publicación inicial. Es cierto que lo primero que piensas al ver esta acción es en su valor comercial; pero una vez dejas esa idea atrás y descubres el valor añadido te das cuenta que no sólo se trata de una nueva edición, sino que estamos ante el renacer del propio Asano y de una de sus obras más elogiadas tanto por la crítica como por el público.

«Me temo que no estoy hecha para la vida adulta»

Fue en 2009 cuando Solanin recibió el premio Eisner por la mejor edición estadounidense de material extranjero, en esta ocasión proveniente de Japón. Fue en 2010 cuando Solanin contó con su primera adaptación live-action dirigida por Takahiro Miki y protagonizada por Aoi Miyazaki. Y fue en 2010 cuando la banda de música Asian Kung-Fu Generation lanzó, por primera vez en el mercado, la canción “Solanin”; cuya letra escribió Inio Asano en su obra. Y es ahora, en 2019, cuando gracias a Norma Editorial he podido disfrutar, por primera vez de Solanin. Una obra que ansiaba leer desde hace mucho tiempo pero que por falta de stock no había podido hacerlo. Creo que ha llegado en el mejor momento de mi vida para leerla y comprenderla; para llorarla y odiarla; para reírla y quererla; y, de una forma u otra, para poder hablar de ella.

Solanin, de Inio Asano cartel reseña - El Palomitrón

La vida es un largo viaje que poco a poco vamos recorriendo, durante el trayecto vamos creciendo y adquiriendo responsabilidades que nos hacen madurar. Pero, siendo realistas, sabemos que ésta máxima no siempre se cumple. La edad y la madurez pocas veces van unidas. Hay personas que viven ligadas al síndrome de Peter Pan hasta el fin de sus días, y otras que maduran a una corta edad debido a diferentes circunstancias del destino. El joven e interesante mangaka japonés Inio Asano ha recogido estos sentimientos y los ha plasmado a la perfección en Solanin. Una obra que trata sobre un grupo de jóvenes adultos recién licenciados que luchan por buscar su lugar en Tokio; una sociedad que les obliga a madurar y ahoga sus sueños con una brutalidad implacable. Asano consigue retratar, sin miedo, todas esas emociones y se establece, una vez más, como la “voz de nuestra generación”. Una que sonará desde Solanin hasta La chica a la orilla del mar o Reiraku, entre otras muchas obras de su catálogo editorial.

Reseña de Solanin, de Inio Asano Inoue y Taneda habitación - El Palomitrón

«La soledad y la angustia se mezclaban con una especie de emoción… pero el caso es que, en esa época, todo era posible, como el cielo amplio y despejado»

La protagonista de esta brillante historia es Meiko Inoue, una joven oficinista que se ve sobrepasada por la rutina de su trabajo. Ella es consciente de la estabilidad económica y social que le proporciona su vida laboral, pero le agobia hasta un punto inimaginable. El espíritu joven de Meiko todavía no ha encontrado su lugar y su función en el mundo, y está ansiosa por buscarlo. Tras darle muchas vueltas a la cabeza, la principal protagonista decide dejar su empleo y encontrar su verdadera vocación. La decisión de Meiko, desencadenará una serie de cambios en su entorno más próximo, que afectarán especialmente a su novio, Naruo Taneda. Su joven compañero, está atrapado en un trabajo de ilustrador como becario y anhela ansiosamente dedicarse a la música. Ambos decidirán afrontar la dura realidad junto a sus amigos para así intentar vivir un sueño que les hará madurar radicalmente.

Inoue y Taneda no están solos en esta historia, ambos personajes se complementan gracias al grupo de amigos que conforman junto a Yamada, Katou y Ayukawa. Cinco engranajes perfectos que hacen que la sintonía de Solanin no deje de sonar en ningún momento. Cada uno de ellos refleja una emoción de la lozanía más madura; un sentimiento que rebosa realidad. Cada uno tiene, por así decirlo, un objetivo marcado por la sociedad y otro que subyace en su interior. Esa lucha es la que consigue reflejar Inio Asano en su obra; una que nos hará, poco a poco, introducirnos junto a sus protagonistas y sentir a su lado. Todos somos Inoue; todos somos Taneda; todos somos Yamada, Katou o Ayukawa. Y es gracias a ese juego como la obra se enriquece en cada uno de sus capítulos. Es cierto que la historia de Meiko y Naruo es la más presente y, posiblemente, la que más duela; pero Asano juega al unísono con todos sus personajes y les dota del espacio necesario. Uno que se dividirá gracias a cada una de las partes de la obra y al devenir de los días. Para aligerar la historia y aproximarla todavía más al lector, el autor apuesta por el juego temporal; conjuga pasado, presente y futuro sobre las mismas líneas para hacernos viajar; para hacernos sentir. Incluso para hacernos llorar o gritar.

Reseña de Solanin, de Inio Asano personajes - El Palomitrón

Solanin actúa como espejo ante nosotros mismos. Es cierto que la obra se sitúa en el momento en el que dejamos atrás la adolescencia para pasar a la tan temida adultez. Pero realmente ese tiempo recreado en la obra se puede interpretar desde multitud de perspectivas. Puedes sentirte identificado justo en este momento, pero también antes o después. Por ello podemos tachar a Solanin como una obra atemporal. Una obra de búsqueda personal donde a través de Inoue y Taneda viviremos, o reviviremos, esa emoción que todos hemos sentido alguna vez —y que posiblemente vivamos en más de una ocasión—. No saber qué camino tomar es, literalmente, el día a día de muchas personas. Por ello, Inio Asano, como representante pretérito de nuestra generación, reacciona ante esa situación y la expone hasta el punto que consigue hacerte daño. Llega adentro y te desgarra. [Toca suspirar] Tras esa introspección hasta uno de los lugares más íntimos de cada uno de nosotros, Asano retoma su postura y se atreve, desde las entrañas más cruentas, a exponer qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. Justo cuando llega ese momento es cuando Solanin se tinta de negro azabache y te hace parar; reconsiderar ante qué juicio estamos, ¿frente al nuestro o frente al expuesto por la sociedad? Una pregunta constante en cada uno de los personajes que llega hasta el lector y le hace desprenderse de todas sus máscaras. Ha llegado el momento de derribar el muro de cristal.

«Entonces, si tuvieras que morir ahora ¿estarías satisfecho de cómo has vivido?»

Reseña de Solanin, de Inio Asano concierto - El Palomitrón

El paso de la historia en Solanin no solo está marcado por los objetivos vitales y personales de sus personajes sino por el devenir del propio sino; uno que a veces dejará sonar la canción que actúa como timón, pero también uno que se atreverá a tortunarnos. La obra realmente se divide en dos partes —una marcada por la incertidumbre, y otra marcada por la exploración— pero en ambas aparece todo lo hablado hasta el momento. Puede parecer complejo, pero Inio Asano sabe justificarlo y exponerlo todo a su debido tiempo. La forma a veces es abrupta, pero el resultado es brillante. Una vez consigues adentrarte en sus páginas, tan sólo te queda plantearte una pregunta ¿quién soy yo en esta historia? Líneas atrás comentábamos que cada personaje está hecho para un alma diferente, pero lo importante es saber quién eres tú. Puede que te consideres un alma insatisfecha como Inoue, pero tal vez también poseas el espíritu musical de Taneda. Tal vez no seas como ellos, pero sí compartas su realidad. También puedes creer no ser como ellos; aunque es en este caso donde, personalmente, creo que todos fallamos. Todos somos ellos. Todos somos Solanin. Inio Asano ha sabido representarnos, y esa realidad que ha conseguido cristalizar llega a intimidar.

Pocas veces se puede relacionar de forma tan directa el título de una obra con su contenido. En este caso, al poco tiempo de comenzar su lectura empiezas a descubrir el porqué de este nombre. Uno que cobrará diferentes significados conforme avance la historia. De una forma u otra, siempre acaba siendo el título de la canción que compone Taneda. Pero a su vez, esa canción, ese nombre; está lleno de sentimientos. Alegría, tristeza, lozanía, rebeldía, obstinación, indiferencia, miedo, soledad, rabia… [Solanin] Llega a asustar que una palabra contenga tanto dentro de ella, pero justamente esa palabra es la que define cada uno de los personajes, es la que nos define a nosotros, y, al fin y al cabo, es la que llega a determinar la propia obra. Llegados a este punto seguramente todos pensemos en nuestro propio “solanin”, en nuestra propia melodía; aquella que nos perfila y nos postula ante la humanidad del día a día. Algunas veces sonará acorde a nosotros, la mayoría lo hará en contra. Al igual que hace Inio Asano con Solanin. Es muy difícil llegar a explicar qué se siente realmente al escuchar esa melodía, una que sonará con acordes propios a cada persona pero cuyo trasfondo pretende ser común. Todos poseemos una sonoridad que marca nuestra vida aunque, tristemente, no siempre lo hará de manera afinada. Igual que Meiko en su última actuación.

Reseña de Solanin, de Inio Asano Inoue - El Palomitrón

[…Nunca voy a ser esa persona de nuevo…]

Dejando las melodías de lado y los sentimientos aparcados, toca hablar de uno de los rasgos más denotativos de Solanin. Su arte. El dibujo de Inio Asano, junto al de autores de la talla de Kengo Hanazawa (I Am a Hero), es considerado de la corriente hiperrealista, o también denominada corriente ôtomo. Un estilo que, lejos de exponer la realidad desde el punto de vista del autor, apuesta por reflejarla tal y como es. Debido a la pasión que tiene Inio Asano por la fotografía, es él mismo quién escoge la mayoría de sus planos; no sólo elige cuándo disparar, sino que sabe cómo tratar ese disparo para que, a través de una serie de procesos digitales, llegue a sus obras de una forma sobresaliente. Reseña de Solanin, de Inio Asano Inoue y Taneda abrazo playa - El PalomitrónEs innegable dudar de la perfección que refleja Inio Asano en cada una de sus viñetas, siendo Solanin una de sus primeras obras reconocidas. Puede que los fondos logren estar en una escala distinta a la de los personajes, pero aun así éstos consiguen destacar por encima de todo. Sus expresiones, sus rasgos, sus miradas… todo fluye en una misma dirección. Es cierto que su arte es juzgado de mil maneras, pero para mí, destaca sobremanera en la industriaNo solo por el tratamiento que recibe, sino por cómo conjuga lo que cuenta con cómo lo cuenta. Realidad frente realidad.

Ha llegado el momento de ir cerrando esta historia. Bajo las notas de Asian Kung-Fu Generation voy a intentar despedirme de Solanin, aunque sé que me va a costar. Es difícil dejar atrás una obra como esta; una obra que se atreve a contar la realidad tal y como es. Una obra que nos refleja a todos y cada uno de nosotros. Había leído en muchas ocasiones que Solanin es una obra que llega a doler. Y ahora, desde mi propia experiencia, puedo confirmar que duele; y mucho. Empezaba el texto diciendo que en más de una ocasión he tenido que parar su lectura para coger aire y seguir, pero de nuevo, entre estas líneas, no dejo de acordarme de Inoue y Taneda. De sus besos. De sus peleas. De sus notas. De su letra… He vuelto a derramar alguna que otra lágrima. He vuelto a sentir su realidad. Mi realidad.

Reseña de Solanin, de Inio Asano infinito - El Palomitrón
“Era una sensación… unir un cero con otro cero”

Solanin es una obra sensible, pero ante todo, es una obra implacable. Refleja a la perfección la frustración de miles de jóvenes con una técnica y un argumento muy depurado. Inio Asano sabe interponerse y ejercer de narrador omnisciente y testigo al mismo tiempo. Nos cuenta su historia, y no teme en que ésta no tenga un final feliz. Un final que no haga sonreír a todos. Porque así es la vida. Y así la refleja Asano a lo largo de sus obras; ejerce de espejo ante ella. En ocasiones la hará brillar, y en otras le hará rezumar. Muchas veces me he preguntado cuándo sería el mejor momento para sentir todo esto, y creo que para mí ha llegado en el minuto perfecto. Posiblemente dentro de unos años haga una relectura y mi opinión sobre la obra sea diferente —o no, quién sabe—, pero sabiendo que todavía me espera en algún momento de mi vida puedo estar completamente tranquila de que Solanin nunca morirá en mi —nuestro— interior. Su música, junto a nuestra propia melodía, todavía tiene mucho que contar. Y justamente eso, es lo que la convierte en una obra eterna.

«No, no puedo volver. […] Aunque sea por el camino escarpado. Aunque tenga que seguir caminando hasta el fin del mundo.»

Solanin, de Inio Asano cartel edición - El Palomitrón

Solanin, de Inio Asano portada - El Palomitrón

En el pasado XXIV Salón del Manga de Barcelona, Norma Editorial anunció la llegada a nuestro país de la nueva edición de Solanin. Una que contaría con material adicional y que dejaría atrás la primera edición que publicó la editorial en 2014. La nueva edición de Solanin está compuesta por un total de 468 páginas en blanco y negro, incluyendo algunas de ellas a color. Al ser un tomo recopilatorio, sigue el clásico formato A5 del mismo y cuenta con una edición rústica con sobrecubierta y una dimensión de 14 x 21 cm. La calidad de los materiales que conforman este tomo es indiscutible, en la línea de este tipo de obras de la editorial. La portada logra un gran impacto visual tanto por su diseño como por su composición. El diseño de la cubierta respeta al máximo al original japonés, respetando la ubicación horizontal del título y optando por no traducirlo a nuestro idioma. En esta ocasión dejamos la portada tradicional de lado y Norma Editorial apuesta por la nueva ilustración escogida desde Japón para la edición; una que refleja una imagen real. Un estilo algo rompedor y que es poco habitual en el sector, aunque viendo el tono y el trato del autor para con la obra, es más que suficiente para entender las intenciones de este diseño. Uno que también sigue en la contraportada y conforma así una ilustración completa a doble página.

La nueva edición de Solanin salió a la venta el pasado 25 de enero de 2019 a un precio de 15,95€. En este volumen recopilatorio encontramos un total de 28 capítulos pertenecientes a la edición original, un capítulo extra creado especialmente para esta edición por Inio Asano, un capítulo spin-off llamado “Ven, primavera” y un epílogo final en el que el autor dedica unas palabras tanto a la obra como a su propia carrera de mangaka hasta el momento. Por último, tanto el entintado, como el sangrado y las viñetas gozan de una perfecta armonía en el tomo y además está perfectamente traducido a nuestro idioma, cortesía de Marc Bernabé y Verònica Calafell.

Marisol Navarro

Banner inferior Norma Editorial febrero - El Palomitrón

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Publicista aficionada de las películas, las series y el manganime. No tengo un género preferido, pero todo lo gore me apasiona. Me encanta viajar, y si algún día consigo ir a Japón sin duda para el trayecto tendré preparada toda la obra de Sui Ishida.

2 Comentarios

  1. El primer parrafo… por favor Marisol sal de mi cuerpo, de mi corazon y de mi mente. Sentimos lo mismo? o es cosa de Solanin? Estamos conectadas cosmicamente por el asanismo?

    «Me temo que no estoy hecha para la vida adulta»

    Es una frase que me llevo repitiendo desde los 18 años, porque a los 18 años aqui eres adulto no? yo aun me lo pregunto y no ha llovido desde entonces. Quiero que este comentario no sea una simple reaccion a tu texto (qué maravilla niña) quiero ser capaz de aportar algo, asi que aportaré lo que la obra significa para mi:
    Me he leido toda la obra traducida de Asano y parte de la obra sin traducir, por medios legales y alegales, lo reconozco. Pero no puedo vivir sin el y al mismo tiempo no puedo vivir con él, porque me toca de cerca cada vez, toca una tecla que es donde a mi me impacta, no se cómo lo hace. Y de todas esas obras Solanin es mi vida, o mi vida es Solanin en una sucesion ciclica infinita, cada dos por tres vuelvo a esa etapa, vuelvo a el modo de vida que es Solanin… y de todas las mujeres que ha creado Asano (y crea mujeres como ningun otro mangaka masculino) Meiko es la que mas se podria parecer a mi, Meiko soy yo y Meiko me duele, porque era yo a los 20, cuando crei haber tirado mi vida por la borda (la primera de tantas otras veces). Y por eso queria proteger a Meiko, porque era como protegerme a mi misma.
    Solanin es una obra generacional que no pertenece a ninguna generacion. Sinceramente creo que todos hemos vivido la etapa Solanin una o varias veces, todos hemos tenido dudas, hemos caminado sin rumbo, asustados, inseguros porque el futuro se nos hacia demasiado cercano de golpe, demasiado grande y demasiado pesado. Y a sabe de explorar vamos tirando para adelante. A veces sale bien, a veces caemos al abismo, a veces somos un poco felices, un poco… pero es suficiente. Es esperanzador, es Solanin.

    Muchisimas gracias por este texto, muchisimas gracias por hablar por ti y por mi. Y gracias por… yo que se, tu ya me entiendes, por estar ahi y por querer a Asano tanto como yo.

    pd. Joder Taneda, joder Taneda…

    • ¡Mil gracias por pasarte, leer y comentar Paula! Siempre se agradece tu punto de vista, y en este caso, tu experiencia a través de Asano. Tal y como hemos dicho las dos en más de una ocasión: “Todos somos Solanin”; y no sé si por el autor en cuestión, la obra o su significado, todos los que lleguemos aquí estaremos conectados de una manera u otra.

      Toca continuar, seguir descubriendo y ver cuál es el siguiente paso; pero espero que Inio Asano nos sepa conducir a través de él.

      De nuevo, muchísimas gracias por pasarte y ser parte de esto también 🙂

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