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La temporada de invierno ha llegado a su fin. Con ella nos despedimos de grandes obras como The Ancient Magus’ Bride, CitrusViolet Evergarden. Pero con el florecer de la primavera nos llegan otras tantas igual de interesantes como lo son Tokyo Ghoul:re Golden Kamuy.

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Entre ellas destaca otra gran adaptación que no ha sido precisamente poco sonada. Steins;Gate 0 llega con mucha fuerza, luchando por colocarse entre los grandes estrenos de esta nueva temporada. Y para ello utiliza un giro de guion que da la vuelta a sus propias bases.

Destruir para reconstruir

Hace unos días hablaba de como Darling in the FRANXX 14 cambiaba las reglas del juego y azotaba sus propios cimientos con ese giro argumental que lideraba el episodio. Steins;Gate 0, poniéndonos en situación, hace algo muy parecido. Sin embargo, el golpe de la obra de Chiyomaru Shikaru dista mucho de ser un simple azote. No, Steins;Gate 0 destruye desde sus cimientos a su obra original para construir algo nuevo sobre ella.

Pese a todo su trasfondo y el innegable trabajo de su guión, lo cierto es que el verdadero peso de Steins;Gate recae sobre sus personajes. No solo está esa forma en la que consigue personificarnos en sus actores y actrices sino en el carácter que les brinda a cada uno de ellos. Con toda su fuerza, la obra sería mucho menos de lo que es sin Okabe Rintaro — Okarin.

Okabe es excéntrico. Es un soñador, un visionario e incluso mucho más que eso. Pero es excéntrico. Y ese es uno de los grandes puntos de la obra, porque su excentricidad absorbe al espectador y le aleja —como mecánica narrativa— del oscuro trasfondo que forma la serie sin que nosotros nos percatemos. Es un humor casual, casi exagerado, pero que funciona a nivel personal y logra atraer la atención del espectador. Pero en su apertura, Steins;Gate 0 no cuenta con nada de eso.

Si bien, ambas obras abren con algo similar. Un suceso que no entendemos y no estamos destinados a entender todavía. Pero mientras que la original sigue (incluso con la escena de Kurisu) por los tonos habituales que la caracterizan, hablando de la “Organización” y haciendo hincapié en la fantasía de Rintaro, 0 es fría. Completamente fría. No hay Organización, no hay un “El Psy Congroo”. No hay Okarin. Como si se tratase de una frágil figura de cerámica, Steins;Gate cae y se parte en mil pedazos.

Un nuevo camino

La deconstrucción no es algo nuevo en el anime. Evangelion, sin ir más lejos, es un gran ejemplo de ello, pese a no ser precisamente el primero. Pero en Steins;Gate 0 se trata de una forma diferente porque deconstruye a su propia obra. Al eliminar a Makise Kurisu de su elenco de personajes derriba uno de sus pilares y disfruta viendo como todo se viene abajo.

Del animado Rintaro no queda nada — de hecho se da entender que el mismo pasa por una profunda depresión. Ahora es lo que, entendemos, toca ser. Un estudiante universitario corriente que asiste a congresos, no guiado por los comentarios de John Titor, sino porque, de nuevo, es lo que toca. Es una imagen fría, depresiva. Nos muestra al protagonista en su lado más bajo, totalmente abatido, como si se tratase de una sombra de lo que antaño fue. Y a partir de este punto, Steins;Gate 0 reconstruye lo que deja atrás en un símil narrativo al del pájaro fénix.

Despierta

Steins;Gate nunca dejará de ser una historia de amor. Por mucho que lo suyo sea la física y los viajes en el tiempo, el verdadero núcleo de la obra es el esfuerzo de Okabe. Todo lo que hace por salvar, primero a Mayuri y después a Kurisu. Sin embargo, Steins;Gate 0 niega ese punto. No por negar el amor, sino por reconstruir otra visión del mismo.

En este caso Okabe no consigue salvar a Kurisu (y por lo tanto, no evita la Tercer Guerra Mundial) y, como decía, el mismo acaba sumido en una profunda depresión. Pero esta rama de su historia siente mucho por la original y, aunque no piensa en recrearla, no duda en hacerle tributo. Lo vemos en sus compases. En su esquema. La asistencia al congreso, el encuentro con Hiyajo, un tema imposible para la ciencia y la objeción de Okabe. Ese último punto supone —como ya hacía la original— el despertar del protagonista.

La idea de que una inteligencia artificial pueda conservar datos y memorias de personas reales es una locura. Pero, ¿no lo era también su planteamiento de los viajes en el futuro? Él ve a Kurisu en todo eso, la búsqueda de lo imposible es lo que le pone en sus raíles de nuevo.

Amadeus y la búsqueda del amor

La aparición de Amadeus lleva a un punto indispensable para el desarrollo de la obra. Lejos de sorpresa alguna se descubre que una versión de Amadeus está habitada por la propia Makise Kurisu. Es una locura. No, no lo es. Está ahí, es real, ¿no? Pero ella no sigue vive.

Los bombardeos psíquicos y emocionales no son algo ajeno para los seguidores de Steins;Gate y su nueva obra no va a prescindir de ellos. Okabe se aferra a lo imposible para conservar a su amor. Ha fallado a la hora de salvarla pero está ahí, en forma digital. Como bien se dice en Prólogo del fin y el principio, el último capítulo de la serie original, todo es, al fin y al cabo, una decisión de la Steins Gate.

Aún queda mucho por ver y mucho por conocer, pero quizás este reencuentro también es una decisión de ese calibre. No cabe olvidar que no nos encontramos ante una secuela o un spinoffSteins;Gate 0 es una rama alternativa al final original — algo que podríamos considerar como “final malo” en el videojuego original. Por esta misma razón sabemos que Okabe aún tiene muchas cosas que arreglar. No solo para salvar a Kurisu, sino también para salvarse a si mismo.

Óscar Martínez 

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1 Comentario

  1. He comenzado a verlo y debo ser honesto, lastima en cierto sentido, sin dar muchas vueltas, ya llevaba mucho tiempo cómodo con el desenlace de su anterior línea temporal (Steins;Gate) tanto con su serie como con su película. Es una aventura y habrá que ver cómo se establece o cómo simplemente hace añicos lo demás.

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