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película de Kimetsu no Yaiba destacada - El Palomitrón
ANIME / MANGA OPINIÓN REDACTORES

PUESTA A PUNTO PARA KIMETSU NO YAIBA: MUGEN TRAIN

Quién habría imaginado que la adaptación de Kimetsu no Yaiba a cargo de Ufotable habría provocado semejante estruendo dentro de la industria. Ahora, a poco más de un año desde que finalizara su primera temporada, los números de la obra original ascienden a los 100 millones de copias en circulación, convirtiéndose en la octava obra de la Jump en alcanzar semejante hito. Kimetsu no Yaiba se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas no solo dentro del país nipón, sino también en Occidente. Y a pesar de que la serie original ya se encuentra finalizada y recogida en 23 volúmenes, todavía le queda cuerda para rato en el audiovisual. Kimetsu no Yaiba: Mugen Train, el primer largometraje de la franquicia, debutará en los cines japoneses el próximo 16 de octubre, sirviendo como continuación directa de la primera temporada de la serie. Teniendo en cuenta la imposibilidad de su visionado y la incertidumbre en torno a su estreno en países europeos,  —en EEUU y Canadá se proyectará en algún momento por determinar de 2021— hemos decidido recoger algunos de los elementos y tramas originales más destacables con los que, de seguro, el equipo de Ufotable sabrá jugar para acaparar la atención del público.

*Este texto contiene ligeros spoilers sobre algunos de los eventos que transcurren en el material original, concretamente en el séptimo y octavo volumen.*

Kyojuro Rengoku y el valor del alma

Uno de los elementos más llamativos del largometraje es la aparición de Kyojuro Rengoku, el Pilar del Fuego. Miembro del escuadrón de élite del cuerpo de matademonios, el personaje en cuestión deja de ser una mera representación de poder y se alza como protagonista y mentor dentro del arco argumental en cuestión. Y es que si el guion durante los comienzos de Kimetsu no Yaiba no sabía muy bien hacia dónde dirigirse y sentirse cómodo, parece que encuentra en la figura de los Pilares el elemento narrativo ideal para cimentar y construir los consiguientes arcos, así como la forma para estructurar su argumento. Podría decirse que Rengoku y todos los acontecimientos derivados marcan cierto punto de inflexión dentro de la narrativa de la serie; el primer escalón de una larga escalera donde cada paso hacia delante es más asfixiante que el anterior.

Ese punto de inflexión también viene dado por la diferencia de poder existente entre el grupo de Tanjiro y el dominio de un Pilar —no hablamos solo de fuerza física y habilidad, también de mentalidad y valores—; tal y como ocurre, también, en la comparativa entre Lunas inferiores y superiores. La serie decide que es momento de subir el nivel, de hacer crecer a su elenco a través de cruentos enfrentamientos y diversos dilemas. La figura de Rengoku sirve precisamente para tal fin: primero, como punta de lanza, como manifestación y expresión de un poder superior. Pero también para, acto seguido, abrazar el rol de mentor y guía, de luz para una nueva generación. Su elemento, el fuego, representa destrucción y fiereza, pero también la robustez e incandescencia del alma humana. Porque es tan importante saber controlar a la perfección la respiración como mantenerse férreo en los ideales y valores individuales. 

película de Kimetsu no Yaiba Rengoku - El Palomitrón

El demonio del sueño y la Luna Superior: sadismo y ansia de poder

El sadismo y la supremacía de la raza demoníaca se manifiestan en esta ocasión a través de dos figuras: Enmu, última Luna inferior con vida, y Akaza, una de las seis Lunas superiores. En distintos actos, las dos nuevas cabezas de esa hidra que representa ser Muzan airean sus discursos y motivaciones, pero sin aportar nada de trasfondo. Sus actos importan, son ciertamente trascendentes para el devenir de la obra, pero, de nuevo, la obra no termina de encontrar la forma de explotar la figura del villano más allá de sus actos o cavilaciones de corte simplista. Sin embargo, la inclusión de Enmu, un demonio capaz de inducir y controlar los sueños de las personas, en un escenario claustrofóbico y en continuo movimiento como un tren supone todo un acierto por las posibilidades que puede llegar a ofrecer. Su sadismo, especialmente liberado al conceder a sus víctimas dulces sueños que terminan transformándose en agonizantes pesadillas que acaban con su vida, difiere de la visión de Akaza, un ser mucho más obstinado y con la obsesión de obtener mayor poder sin importar qué coste asumir, con un discurso focalizado en la dominación del fuerte sobre el débil.

Entre el anhelo y la maldición

Como mencionaba líneas atrás, al contar con un enemigo capaz de manipular los sueños de cualquier humano, Kimetsu no Yaiba: Mugen Train puede llegar a explotar una serie de elementos o facetas intrínsecamente ligadas a ello. La coexistencia de secuencias de puro onirismo y unas de una afilada realidad resuena con fuerza. Y lo hace porque el peligro se ramifica, el veneno permea los sentidos y amenaza con la destrucción de la propia alma, del propio ser. La representación visual de estos breves espacios de aparente sosiego y la imagen que se crea en torno al alma, ese núcleo que insufla de vida al ser humano, ejercen como contrapunto de una tensión y sensación de congoja constante. Se trata de un maquiavélico eterno retorno, un desafío que atenta contra la propia cordura humana.

  • película de Kimetsu no Yaiba Enmu - El Palomitrón
  • película de Kimetsu no Yaiba Inosuke - El Palomitrón

El plano onírico y el real se entremezclan ante la mirada de aquel que mueve a su antojo las piezas de sus juguetes. Su enfermiza psique difiere en demasía de la del grupo de Tanjiro, quienes, a través de dichos constructos de onirismo, muestran algunos de sus deseos e ideales más íntimos. Los sueños se alzan como una especie de lienzo sobre el que plasmar aspectos emocionales del elenco. Íntimos y escuetos pasajes alejados de cualquier atisbo de épica o gloria, hecho que evidencia la disparidad existente entre la humildad que rodea sus anhelos y la trascendencia y sacrificio ligados a sus actos. Se trata de pequeños momentos que, a fin de cuentas, sirven para brindar capas de humanidad a los personajes.  

Onirismo, celeridad y dinamismo 

El tren en el que viaja el grupo junto al resto de pasajeros ejerce de escenario, de localización física donde ilusión y realidad colisionan. Su papel va más allá que el de ser un simple medio de transporte, pero es en sus estancias, a lo largo y ancho de su mecánico esqueleto, donde Ufotable puede volver a elevar la calidad de unas secuencias de acción confeccionadas bajo una tenue luz lunar que baña el manto de la noche. El contraste entre lo ficticio y lo real se agudiza no solo por el tono, sino por su propia ambientación: luz y tonos cálidos en el sueño; oscuridad en la realidad. Las posibilidades técnicas y creativas que tiene el estudio para abordar y retratar la faceta onírica de esta parte de la serie suponen uno de los mayores atractivos del largometraje. Por otro lado, la acción gana en dinamismo al transitar entre localizaciones y contextos tan diferenciados entre sí, alcanzando el éxtasis y el punto álgido en un enfrentamiento de puro contacto físico que marca, también, el camino de madurez del elenco más joven

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.