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2019 CINE ENTREVISTAS REDACTORES

JOSÉ: CHARLAMOS CON ENRIQUE SALANIC

Si hace unos años a Enrique Salanic le hubieran contado todo lo que está viviendo ahora, ni el mismo lo creería. Tras un primer trabajo fructífero a costa de mucho esfuerzo, ha venido a Madrid para presentar José, una cinta más personal. Ganadora del Queer Lion en Venecia, ha sido la encargada de cerrar el festival Lesgaicinemad.

Enrique se siente muy afortunado. Recuerda desde el minuto uno como la idea le conquistó: “El proyecto me llegó gracias la primera película en la que actúe, Días de luz. Era una producción centroamericana en la que cada país tenía su propio director, productor y elenco de actores. El caso, es que fue el propio director de fotografía el que me recomendó a Li Cheng. Recuerdo que me citaron muy temprano. Yo no soy de la capital, por lo que el trayecto restó varias horas a mí sueño habitual. Me platicó acerca del proyecto y de las escenas que había pensadas. Cuando acabó, vi en José la oportunidad de reivindicar y hacer visible el sentimiento de una comunidad que nunca suele ser representada fielmente. Era darle voz a los nadie. Sabía que algunas escenas podían ser controversiales, sobre todo en algunos países como Guatemala, pero creo que es algo que tarde o temprano tenía que llegar”.

Enrique Salanic, José, EL PALOMITRÓN

AUTODESCUBRIMENTO Y EMPATÍA

Las emociones son una parte esencial del relato. El intérprete aclara que su mensaje es universal: “José es una película con la que todo el mundo puede empatizar. Lo que propone el argumento lo puede relacionar igual una persona de China que otra de Corea, Argentina o incluso Brasil. Es muy hermoso de escuchar cuando me dicen que han salido conmovidos de la sala. La gente tiene muchos estigmas y solo relacionan a los gays con el sexo. Por suerte, José es la prueba de que se equivocan. Su protagonista al igual que cualquier persona también experimenta sentimientos como la pérdida o el amor”.

Como si de un coming of age se tratará, el filme evoca al crecimiento: “La historia es a fin de cuentas un proceso de autodescubrimiento. Tanto José como su desarrollo representan el inicio de una generación que quiere hacerse sentir”.

Salanic reconoce con alegría la llegada a Guatemala de dos cintas como José o Temblores. Aun así, admite que la cosa no ha sido fácil: “Con Temblores hubo una campaña negra que decía que la película había sido producida por la unión europea para destruir la familia, algo que no tiene sentido. Me alegra que lleguen propuestas tan distintas. Mientras una muestra una clase alta dónde el protagonista se puede permitir una ayuda, la otra presenta una cara más pobre. Aunque puedan parecer diferentes, ambas muestran a dos personas que se enamoran, pero que no son capaces de expresarlo por la presión social que les rodea. Con José, Li Cheng quería hacer una carta de amor dirigida a todos los que se sienten así. Esto es muy importante, ya que Guatemala con un promedio de 21 años, es uno de los países más jóvenes de Latinoamérica”.

EL PROYECTO

Natural de Guatemala, aún se asombra con las historias que inspiraron la trama y con su pequeño aporte a ella: “Para hacer el guion, Li Cheng, se basó en unas entrevistas que hizo por Latinoamérica durante año. Fue muy amable por su parte. Siempre me preguntaba que pensaba de las ideas. El trataba de mantener mi opinión más sin embargo, como director, yo le dejaba hacer. A veces conversábamos para conocernos mejor, algo que nos sirvió mucho a la hora de establecer diálogos”.

La distribución de José es ya una realidad. Como apunta el actor, su mensaje está expandiéndose: “Estoy emocionado de que la película haya llegado Guatemala, aunque sea a través de festivales. Espero que pueda ser la semilla que abra el diálogo a esa ignorancia existente respecto a temas como la comunidad LGBTQ+ u otros de justicia social. Eso es lo bonito del cine. Es capaz de mostrar y cuestionar todo tipo de incógnitas a la audiencia. Por el momento, se ha proyectado en México, Brasil, Argentina, Perú y Chile. Además, Outsider Pictures, una productora estadounidense, compró recientemente los derechos de José. Para enero, tiene previsto estrenar la película no solo en salas estadounidenses, sino en otras de 15 países diferentes. Espero que uno de ellos se halle en Latinoamérica”.

LA REALIDAD GUATMALTECA

La cinta es un espejo de la realidad guatemalteca. Su protagonista lo tiene claro: “En José se plasman muchas referencias, solo hay que mirar con ojo crítico. En Guatemala hay mucho racismo y clasismo. Se piensa que no existe, pero está ahí. Es algo que no se cree hasta que se vive en primera persona”.

Le cuesta admitirlo, pero reconoce el alto número de jóvenes que abandonan Guatemala: “Me gustaría decir que no, pero la situación allí es muy difícil. Es normal que la gente quiera emigrar para los Estados Unidos a pesar de los riesgos que supone el camino. Hay varios factores por los que la gente se va, además de historias realmente fuertes de todo lo que ocurre en la frontera. Uno de esos factores podría ser la pobreza. Ponerme en el lugar de esos jóvenes me estremece”.

La pérdida es un punto de encuentro entre Salanic y su personaje: “El hecho de perder a alguien es algo en lo que me identifico con José. Lo más difícil para mí, fue plasmar el nivel emocional que siente una persona ante una pérdida. Son sentimientos en los que rige el corazón, no hay cabeza. Es un dolor que dependiendo de la persona te puede llevar por caminos muy diferentes. Otra cosa con la que me identifico es con esa soltura que tiene para desenvolverse en una sociedad como Guatemala. A diferencia de él, yo tuve mucha suerte cuando salí del armario”.

EL AMOR

Otro de los pilares de José es el amor. No solo el romántico, sino también el maternal: “El amor de madre es muy importante. A veces cuesta pensarlo pero la conexión que establecemos con ella en el vientre es muy intensa, ni un padre es capaz de entenderla. Para una mamá, sacar a su hijo de la casa u odiarlo por su condición sexual o ideología ha de ser muy difícil. La presión social suele ser la causa de ello. Es muy triste vivir esto, sobre todo cuando una madre solo piensa en abrazar a su hijo. Ese amor es el que busca demostrar la película”

 Las aplicaciones de citas han sido un boom a nivel global. Dejando a un lado sus distintos usos, Enrique aconseja precaución: “Realmente creo que los portales de citas sí han aportado algo a la comunidad. Dan esa idea de que no estás solo, aunque en muchas ocasiones todos los que la integren estén escondidos. He oído historias de gente que usa este tipo de apps para perseguir a otras. Hay que tener siempre mucho cuidado. Si se les diera un buen uso, serían una buena herramienta, ya que al fin y al cabo, te ayudan a ver qué no estás sólo”.

Enrique Slanic, José, EL PALOMITRÓN

EL RECORRIDO

El camino ha sido largo pero el guatemalteco no se arrepiente de nada. Se siente en deuda con su tierra: “Yo hice dos años de actuación en Canadá, en un colegio llamado Pearson Collage. Más sin embargo, cuando ingresé en la universidad, me gradué finalmente en bioquímica y psicología, ya que ninguna impartía teatro. Tiempo después, descubrí una que lo ofertaba. Recuerdo que cada vez que había audiciones yo iba para allá, aunque nunca obtuve nada. Con unas amigas también preparábamos pequeñas obras y relatos siempre que podíamos. Al final, regresé a Guatemala y me decidí a hacer cine. Antes de renunciar quise darme una última oportunidad y como por arte de magia comencé a conocer a gente influyente que, poco a poco me llevo a mi primer proyecto, Días de luz. Realmente, no hay que salir del país para encontrar oportunidades. Se que a veces es frustrante, pero no hay que rendirse”.

Todavía atónito, asegura que ganar el Queer Lion ha sido el mejor escaparate que podría haber recibido la película: “Parece un sueño. Me tomó un tiempo asimilarlo, no sabía que decir.  Ganar este premio nos ha abierto muchas puertas de cara a otros festivales, algo por lo que estoy muy agradecido”.

José es el inicio de una nueva era. Con fervor, el intérprete reconoce su condición como representante de la comunidad LGBTQ+ en Guatemala: “Me siento muy unido a la comunidad. De alguna manera ya soy un representante activo. Como indígena, creo que ya es hora de romper esas ideas que clasifican al indígena como alguien únicamente capaz de dedicarse a la agricultura. El cine es una manera muy hermosa de mostrarlo y creo que es el momento”.

Alonso Muñoz


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