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HOME VIDEO: 5 NOMBRES PARA AÑADIR TAXI DRIVER A TU ESTANTERÍA

Cambio de portada, mismo peliculón. Hay una nueva edición de Taxi Driver en el mercado, y a nosotros nos parece la excusa perfecta para darte cinco razones para añadirla a tu filmoteca. O mejor dicho, cinco nombres que te acompañen. Si es que todavía no los tienes decorando tu estantería, lo que es un pecado cinéfilo de lo lindo. Sí, te hablamos a ti. Más te vale colocarte la chaqueta militar y reflexionar un poco ante el espejo.

SCHRADER

1972. Paul Schrader tiene 26 años y ni idea del hombre en que se convertirá. El futuro director de American Gigolo y la reciente El reverendo acaba de ser despedido del American Film Institute, está en proceso de divorcio y vive en el coche tras romper con su último ligue. Paul se obsesiona con las armas y el porno, se pasa semanas sin hablar con nadie, y todo eso le acaba dando la inspiración para crear a Travis Bickle. Muchos años después, con el éxito a sus espaldas, definiría el proceso de escritura de aquella película como un exorcismo. La escribió en diez días, con una pistola en la mesa y un dolor de cabeza permanente. Así nació Taxi Driver.

Su guion destila esa negatividad con la que se escribió. La demencia de Travis, la crítica social en la que incide cada voz en off, la trama política… Cada línea de texto converge para hacer de la película un arma cargada. Y Scorsese la dispara.

MARTIN

Apenas llevaba tres películas y un famoso corto con un tío afeitándose, pero Martin Scorsese ya era considerado uno de los cineastas más interesantes del momento. Brian De Palma le presentó a Paul en una cena, y desde que este le dejó leer el guion, se obsesionó con hacer Taxi Driver. Para cuando un estudio dio luz verde, ya tenía la película en su cabeza. Parece sencillo de explicar, pero muy difícil de crear. El infierno que muestra Scorsese en la pantalla es fascinante, hipnótico. El humo que sale de las alcantarillas y se mezcla entre proxenetas y prostitutas, la forma de rodar las secuencias en taxi, el color de la sangre… Todo en la dirección resulta perfecto. Ni un plano malo.

DE NIRO

Otro más que se enamoró del guion. Pero el permiso de Columbia para rodar tardó tanto que para cuando llegó Robert De Niro ya tenía un Oscar (por El Padrino II) en sus manos. Su caché se disparó y los productores temían que se marchara del proyecto, pero Robert cumplió su palabra e hizo la película por 35 000 dólares. Y preparó el personaje mientras rodaba Novecento, por lo que entre semana estaba en Italia y los fines de semana conducía un taxi en Nueva York durante 15 horas al día. Solo un loco haría algo así. Un perturbado, como Travis. Como De Niro. Ambos se convirtieron en la misma persona en una de las interpretaciones más importantes de los 70. De hecho, la escena más recordada de la película (“¿Me estás hablando a mí?”) fue totalmente improvisada. El intérprete estaba tan metido en el papel que transitó el peligroso camino de la locura.

HERRMANN

Cuando Scorsese llamó a Bernard Herrmann para pedirle que hiciera la música, este respondió seco: “No hago películas sobre taxis”. Martin colgó, le envió el guion, y cuando Bernard leyó como Travis le echa alcohol al bol de cereales, aceptó. La composición fue complicada, la música se grabó en dos días y, unas horas después, el famoso compositor falleció.

Nos dejó para el recuerdo, además de maravillas como la banda sonora de Psicosis y Vértigo, unas últimas piezas de jazz crepuscular que resonarían por los cines del mundo hasta hoy en día. La música acompaña, refuerza y mejora las imágenes, adentrándote más en ese infierno de ciudad por la que De Niro conduce.

TRAVIS

Quizá sea el mejor personaje que ha rodado Scorsese. Porque Travis Bickle caló muy hondo en la sociedad, principalmente por hacer todo lo que podía incomodar al norteamericano medio. El mejor y más claro reflejo del olvido de un país entero hacia sus veteranos de guerra. Hacia los niños que fueron a Vietnam para volver (los que volvieron) perturbados, convertidos en héroes a los que pasear brevemente por el desfile y encerrarlos en casa con sus vergüenzas. Pero Travis no estaba conforme con ello. Él quería limpiar la ciudad. El antihéroe que nos sorprendió a todos, al que nunca podremos olvidar decir frases como esta: “Escuchad, imbéciles de mierda: aquí hay un hombre que va a cortar por lo sano; un hombre que va a hacer frente a la chusma, a la prostitución, a las drogas, a la podredumbre, a la basura. Un hombre que acabará con todo eso”.

Cinco nombres. Cinco razones. Cinco excusas. Si aún no tienes Taxi Driver en tu estantería, esta Navidad puede ser el mejor regalo. Y recuerda, si vas a Nueva York y las calles se te hacen un mundo, puede que tu solución este dentro de un taxi. O de un cine porno.

Ignasi Muñoz

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