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Crítica de Hitoribocchi no Marumaru Seikatsu destacada - El Palomitrón
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LA ANSIEDAD SOCIAL A TRAVÉS DE HITORIBOCCHI NO MARUMARUSEIKATSU

Tan sólo hace falta ver unos pocos minutos de Hitoribocchi no Marumaru Seikatsu para saber que estamos ante un obra cuyo eje central se sustenta bajo la ansiedad social; puede que no la cite como tal o la “disimule” a través de su peculiar humor, pero la obra que nos concierne ahora mismo es una que exhala dicho trastorno y nos deja conocer cómo es, y lo más importante, cómo superarlo. Es normal sentirse nervioso en algunas situaciones sociales. Por ejemplo, tener una cita o presentarse delante de mucha gente puede causar esa sensación de tener mariposas en el estómago. Pero en el trastorno de ansiedad social, también llamado «fobia social», las interacciones de todos los días causan muchísima ansiedad, temor, inseguridad y vergüenza por miedo al escrutinio o la opinión de los demás. Una serie de efectos que, de una manera muy particular, se dejan ver en la obra y nos advierten ante qué producto estamos. Un producto en el que muchos nos sentiremos representados y tantos otros podrán llegar a entender a esas personas que huían hasta de su propia sombra en el instituto. Un producto hecho para entretener, pero también para enseñar; y aunque puede que esté algo escondido entre el catálogo de primavera, es una obra que merece, al menos, contar con una oportunidad.

Toca decir adiós a la infancia

Hitoribocchi no Marumaru Seikatsu nos cuenta la historia de Bocchi Hitori, una joven que a lo largo de toda su vida ha sufrido ansiedad social. Un síntoma que consiguió superar en su infancia gracias a su amiga Kai pero que pronto volverá a sufrir pues cada una irá a un instituto diferente y volverá a encontrarse sola ante multitud de personas. Su separación prácticamente supone la carta de presentación de la obra, pues Kai le pone a Hitori un objetivo: deberá hacerse amiga de toda su clase si quiere volver a hablar con ella. Un reto que visto desde fuera puede parecer incluso perverso pero que demuestra la preocupación de Kai ante su mejor amiga; sabe que padece de ansiedad social y la única forma de superarla es conseguir romper esa barrera ante las personas. Una barrera que le supondrá un gran obstáculo a Hitori pero que al mismo tiempo se convertirá en el eje central de la obra.

Una vez fijado el principal objetivo de nuestra protagonista, la obra comienza a sonar. Bocchi Hitori debe superar su primer día de instituto, su primer encontronazo con cientos de personas totalmente desconocidas para ella. Una situación que la serie sabe llevar de una manera realmente exquisita jugando con un humor muy agradable y que conseguirá hacer palpitar a muchas personas debido a los ejemplos que sitúa como precedentes ante la ansiedad social. Al mismo tiempo que Hitori pretende cumplir su objetivo traza un plan para escapar de todas las situaciones incómodas posibles; un plan que poco a poco se va desmoronando y que al final le hace vivir la realidad que tanto anhelaba alejar. Ha llegado el momento de presentarse en clase y tras un intento energizante de saludar al resto y decir quién es, los nervios se apoderan de Hitori y convierten esa presentación en su postulación como pusilánime ante su clase. Una presentación que, de un modo bastante particular, le abrirá paso a conocer a la que será su primera amiga en el instituto: Nako.

Una primera amiga a la que, tras un proceso bastante arduo y lleno de situaciones un tanto peculiares, le contará su problema y a su vez su objetivo. Nako posee un perfil muy diferente al de nuestra protagonista y el primer golpe de vista la postula como “la malota”, aunque a los pocos minutos de conocerla descubres que no es para nada así pero su forma de ser y comportarse le hacen alejarse del resto; un punto que Hitori usará para llevarla hasta ella y convertirse así en su primer amiga del instituto. Una amistad basada en la sinceridad y en la ayuda, pues a pesar de la jactancia de Nako ésta le ayudará a relacionarse con más personas y a superar, poco a poco, esa ansiedad social que tanto hace sufrir a Hitori constantemente. Es cierto que la obra se toma su tiempo para llevar todo esto a cabo, pero es un tiempo totalmente necesario; es algo real, y ningún problema se soluciona en cuestión de segundos. Takebumi Anzai nos demuestra constantemente que ha sabido trasladar el contenido de la obra original en pantalla y gracias al ritmo bajo el que dirige la serie contamos con un producto realmente descollante.

Crítica de Hitoribocchi no Marumaru Seikatsu Hitori y Nako - El Palomitrón

Socializando a golpe de sofocos

Seguramente a algunos se le antoja lenta la trama, pero es justamente ese compás el que hace posible darnos cuenta del propio proceso de socialización de Hitori. Uno donde nuestra protagonista va superando poco a poco sus temores y va trazando lazos con los compañeros de su clase. Es cierto que la obra juega con personajes cuyos perfiles encajan de una manera u otra con la propia Hitori, pero a su vez nos demuestra de una forma sutil y real cómo es la realidad de socializar cuando todo te provoca auténtico pavor. En los primeros compases de la obra Hitori se va abriendo a sus compañeros, y es gracias a Nako cuando empieza a abrir su corazón a más personas. Posiblemente no estemos ante la persona más popular del instituto ni mucho menos, pero Hitori va hilando su corazón con aquellas personas que le ceden parte de su puerto.

Y es que justamente la propia ansiedad social de Bocchi Hitori hace de vía para socializar pues con motivo de alegar qué le ocurre va trabando amistad con más compañeras de su clase. La primera fue Nako, pero tras ella la subdelegada Aru Honshō también acaba haciéndose amiga de Hitori. Una amistad que surge a través de una serie de problemas pero que acaba siendo otro de los logros de nuestra protagonista; un logro que hará que la pareja que había formado con Nako se convierta en un trío bastante peculiar y admirable junto a Aru. Un personaje que complementará a las dos jóvenes y se unirá al club de “las personas imperfectas”, pues ella también sufre algún que otro problema aunque el principal radica en la mala suerte. Un aspecto que tanto Hitori como Nako no tienen en cuenta y lo aluden para hacer más feliz a su nueva amiga.

Crítica de Hitoribocchi no Marumaru Seikatsu Hitori disfraz - El Palomitrón

Y así, poco a poco, y aprovechando los sucesos más profanos del día a día es cómo la obra nos muestra el proceso de socialización de Hitori. Uno en el que muchos de sus espectadores nos veremos reflejados y uno que nos demuestra que la amistad se va tejiendo poco a poco. No hace falta forzarla, y mucho menos mentir para conseguirla. Y es a través de esta pureza y franqueza como Hitoribocchi no Marumaru Seikatsu aprovecha para hacer de su historia una mucho más profunda de lo que aparenta ser a primera vista. Una historia de superación personal que nos traslada hasta el desconocido, pero tan presente problema, de la ansiedad social.

La simplicidad enmarca la soberbia de la obra

Tras superar los tres primeros capítulos de la obra y conocer cuáles son sus intenciones y bajo qué se sustenta realmente, es cuando la propia historia se aprovecha de una situación tan mundana como el simple hecho de “ser extranjero” para introducirnos el cuarto personaje que será clave para la obra y que cerrará así el elenco protagonista. Hablamos de Sotca Luckythar, la chica de origen extranjero que comparte clase con nuestra protagonista y sus amigas e intenta de manera disimulada, pero atrevida, unirse a ellas. Aunque su objetivo radique en algo mucho más distante de la propia amistad. Un objetivo que dotará al personaje de una característica única y un humor mucho más grotesco que el existente en el resto de personajes.

Aun así, consigue encajar entre Hitori, Nako y Aru; demostrando una vez más que la obra consigue lo que se propone y une los estereotipos más visuales para enseñar a través de sus episodios cómo superar la tan temida ansiedad social. Para dejarnos ver que todos somos personas y todos estamos solos, y de vez en cuando, necesitamos alguien como Hitori para empezar a caminar acompañados en esta travesía llamada vida. Un periplo que en multitud de ocasiones es demasiado complicado para emprenderlo de manera solitaria. Y en esta ocasión el viaje que nos tocará acometer es el definido por la etapa de lozanía, concretamente, uno que se transita en el propio instituto.

Crítica de Hitoribocchi no Marumaru Seikatsu grupo - El Palomitrón

Para equilibrar todas las situaciones y ofrecernos una experiencia más que agradable, en esta ocasión es C2C quién está detrás de la producción de Takebumi Anzai. Un estudio que ha trabajado en multitud de proyectos como colaborador y que el pasado verano se lució a golpe de gracia en Harukana Receive; un spokon que pasó un tanto desapercibido entre el público pero que desde nuestra redacción fue recibido con los brazos abiertos. Así, tras un precedente donde imperaba la historia en pos de una animación perfecta, C2C nos deja de nuevo ante un proyecto que no se sostiene bajo una banda sonora desternillante ni una animación demencial pero que logra desde el primer momento conectar con el espectador. Tal vez sea por la temática que trata, por la personalidad de sus personajes o por cómo logra plasmar los sentimientos más profundos; pero, sea lo que sea, lo hace realmente bien como para llegar hasta nosotros. Hasta Hitori.

A todos esos factores se suma un ritmo narrativo totalmente acorde con los sucesos ocurrentes en la obra y un humor que sobresale en cualquier momento. Un humor que logrará socavar los sentimientos más afanosos para relucir los más tiernos. Cada personaje es capaz de aportar su propia perspectiva de la vida y de la amistad, algo que enriquecerá al resultado final y hará que cada persona logre empatizar en mayor o menor medida con cada una de ellas. Un elenco que consigue brillar desde el primer episodio y que va ganando en confianza gracias al devenir de la propia historia. Hitoribocchi no Marumaru Seikatsu es una obra creada con grandes intenciones y con un mensaje arrollador acerca de la ansiedad social y cómo superarla; es una obra para disfrutar y compartir; en definitiva, es ese tipo de obras que se esconden entre grandes producciones para adentrarse en un rincón de nuestras vidas y hacernos, realmente, sonreír mirando a la pantalla.

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Marisol Navarro

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Publicista aficionada de las películas, las series y el manganime. No tengo un género preferido, pero todo lo gore me apasiona. Me encanta viajar, y si algún día consigo ir a Japón sin duda para el trayecto tendré preparada toda la obra de Sui Ishida.