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Los últimos capítulos de Cardcaptor Sakura: Clear Card han resultado algo leves. No es que la obra nos haya fallado, ni mucho menos. Pero es cierto que intenta conquistarnos jugando las mismas cartas que en su pasado. Y es cierto también que el valor nostálgico puede pesar mucho en sus seguidores, pero no deja de ser un recurso algo débil para los tiempos que corren.

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Sin embargo, parece que con su octavo capítulo, en el primer tercio de la serie, su guión ha decidido coger fuerza. No lo hace de forma apresurada. Tampoco lo necesita. Su cambio es sutil, progresivo. Casi como un aviso, algo que nos advierte que las cosas empiezan a tomar forma. Tras todos los misterios que se han planteado desde su inicio, ya era hora de que Cardcaptor Sakura: Clear Card nos mostrase su verdadera cara.

Nuevos conocidos, antiguos lugares 

De hecho, el capítulo juega mucho con eso. Con el doble sentido de la máscara. De aquellas personas que ocultan su verdadero ser. Touya es uno de ellos, siguiendo con su esquema clásico. Esta visto que el chico sigue preocupándose por su hermana menor, incluso aunque lo oculte bajo su fachada de insensibilidad. Pero no es el único que hace uso de esa dualidad, también aparecen Syaoran y, como no, Akiho.

Y es que el capítulo gira, en gran parte, sobre la chica. Se revela que esta ocupa la antigua casa de Eriol. Si la chica ya había dado motivos para desconfiar de ella, el hecho de que viva en la casa de la reencarnación de Clow es toda una declaración por parte de sus guionistas. Junto a ella se revela la persona que cuida de ella, Yuna D. Kaito. Aunque por el momento prefieren guardarse sus cartas bajo la manga, no es difícil suponer que su apellido tendrá un significado importante en su posición.

Pese a avanzar con pasividad, Cardcaptor Sakura: Clear Card está abriendo la veda para la resolución de sus misterios. Para más inri, Sakura vuelve a caer en una de sus visiones. El misterioso encapuchado vuelve a rodearse de relojes. Y pese a no revelar nada, la obra juega con una ligera sutileza mostrando a Kaito mirando un reloj de bolsillo. Dorado y con engranajes descubiertos, como los del protagonista de las visiones. Vuelve a repetirlo con Akiho, que presenta un libro misterioso adornado por engranajes de relojería. Un libro que, envuelto un halo de misterio, se encuentra escrito en un idioma desconocido.

Sakura evoluciona junto a la obra

Los cambios que introduce Cardcaptor Sakura: Clear Card no solo se aplican a su argumento. El capítulo anterior ya mostraba una evolución de la chica en la maestría de las nuevas cartas. Pero esta vez no se contenta con eso. Vuelve a rechazar el conflicto, capturando la carta con una pasmosa facilidad y dejando claro que sus cambios van a tener cierta validez pronto.

Pero lo más interesante es que la obra vuelve a la interpretación. Es algo que ya destacaba en su sexto capítulo, con Syaoran al piano. Mientras tanto, en este último episodio lo escenifica en Sakura, en sus movimientos y expresiones. Especialmente en un pequeño momento en que la chica se arma de valor para pedirle una cita a Syaoran. La forma en la que presiona sus labios o en como la imagen le dedica un primer plano a su puño cerrado.

Son pequeños detalles que se encuentran por encima del nivel de la obra original. Estos, en conjunción con la magia y la inocencia de su predecesora la convierten en algo fresco pero cercano. Es personal, manteniendo sus valores, pero llevándolos más lejos. Este octavo capítulo se convierte en un gran paso para la serie.

Y su forma de cerrar lo demuestra de nuevo. Eriol preocupado por Sakura, Nakuru con su fuerza intempestiva deseando poder ayudarla y Syaoran, distante, trabajando en algo a las espaldas de la chica. Unas sombras invisibles se extienden a espaldas de Sakura. Y parece que no tardaremos mucho en saber de qué se trata.

Crítica de Cardcaptor Sakura: Clear Card 03

Óscar Martínez

2 Comentarios

  1. Creo que el problema no es tanto que sean las mismas cartas, sino que estas Sakura las está capturando demasiado fácil, antes Sakura peleaba con las cartas arriesgando su pellejo para atraparlas, ahora simplemente las encuentra en un cuarto, saca el báculo y se acabó, a mí eso me parece aburrido.

    • Es precisamente lo que comento en la crítica, aunque le daba un poco más de espacio en la anterior (por eso de no repetirme demasiado) pero sí, se hace incluso aburrido. No hay apenas desarrollo y por mucho que la serie original ya tuviese un guión algo pausado el tema de quitar la acción de pantalla le resta todo su valor. Parece que el próximo capítulo será bastante más interesante, ¡a ver que pasa!

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