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CURIOSA

ANTECEDENTES

Lou Jeunet venía de una vida dedicada a la televisión cuando en 2004 realizó su último trabajo y no volvió a aparecer hasta este 2019 con el estreno de Curiosa. Quince años han sido muchos para esta mujer y su primera película fuera de la televisión venía cargada de una expectación como pocas comparable para alguien que ha dedicado su vida al cine y a la pequeña pantalla y que no volvió a producir nada en años.

LA PELÍCULA

París, 1895. La película empieza con una joven mirándose al espejo mientras interactúa con la superficie pulida haciendo ver que habla imaginariamente con un hombre. Al otro lado, un hombre, esta vez de verdad, joven, risueño, seductor, sonríe ante las travesuras de la protagonista tras el espejo. Así empieza Curiosa. Y es que esta breve historia que acaba cuando el padre de ella lo expulsa fuera de la habitación dice suficiente de todo lo que será la película: un juego de espejos donde unos se miran y juegan a intentar comprenderse y otros solamente contemplan el juego al que los otros juegan, quizá incluso sin darse cuenta de que son ellos el juguete. Todo ello bañado de una seductora pátina de erotismo poco propio de las películas decimonónicas de época.

Pierre Louÿs (Niels Schneider) es fotógrafo, vividor, un escritor y un artista que ama el sexo, el amor, el arte y la vida. Henri de Régnier (Benjamin Lavernhe), amigo suyo, es, en cambio, un hombre serio y educado, no levanta una voz por encima de las demás ni pierde la compostura, a pesar de que su monóculo de persona respetable y su rigidez habitual no le hagan alguien especialmente atractivo ni divertido. Ambos están enamorados de la misma mujer, Marie de Heredia (Noémie Merlant), mujer escandalosa y con ganas de comerse el mundo a quien su padre obliga a casar con Henri, aunque ella esté enamorada en realidad de Pierre. El matrimonio saltará por los aires pronto, pero la película entera se encargará de describirnos cómo.

Casi dos horas de película es lo que dura este largometraje erótico de época que narra los inicios como escritora de la francesa Marie de Régnier, quien llegó a convertirse en una gran escritora de éxito, desinhibida, exultante, que dedicó su vida al buen vivir y a la literatura. La película se encuentra acompañada de una banda sonora que mezcla sonidos electrónicos en un ambiente de finales de siglo, pero lo hace de una forma tan original que la música y las escenas de corsés, botas altas de mujer y sombreros altos de caballero se funden de una forma brillante.

La película, además, será todo un deleite para los que entienden que la vida es rigidez y sobriedad, puesto que el perfume erótico que baña todo el relato es, con diferencia, lo más agradecido de una película que, con sólo una historia de cuernos, celos y amoríos, hubiera quedado insulsa. Curiosa consigue hacer al espectador sentirse bien, invitarlo a descubrir su cuerpo y su sexualidad y romperle las barreras de lo establecido y lo moralmente correcto. Es un canto a la vida, al amor y al disfrute del sexo en todos sus sentidos y el espectador no puede más que dejarse llevar por semejante cóctel de pasiones.

Por otro lado, la película nos recuerda el papel teóricamente sumiso de la mujer en una sociedad recatada y victoriana: la señora de la casa sometida a su marido cuyo único fin es ser deseada en vez de desear. Curiosa, desde el principio, acaba sometiendo a la mujer a los cánones que le pide el tiempo de la película, pero, sin embargo, a lo largo de toda su narración, nuestra protagonista consigue, a su vez, jugar con todos esos cánones, subvertirlos y dirigir toda la acción alrededor de los deseos de Marie, quien es la que realmente acaba llevando la voz cantante y el protagonismo en la cinta y acaba imponiéndose sobre todo ese mundo de corsés y normas rígidas.

ELLOS Y ELLAS

Marie de Heredia/Régnier es magistralmente interpretada por Noémie Merlant (Retrato de una mujer en llamas, Les drapeaux de papier), quien consigue ella sola bordar un papel en el que se siente totalmente cómoda y llena la película con su sola presencia y su desparpajo frente a las circunstancias a las que su personaje han obligado a vivir. Le acompaña en esta interpretación Niels Schneider (Simpatía por el diablo, Revenir) en el personaje de Pierre Louÿs, el papel de artista que también le viene como anillo al dedo. Igualmente, digno de atención es Benjamin Lavernhe (Amor a segunda vista, C’e la vie) en el papel del remilgado marido de Marie, Henri de Régnier. Finalmente, para cerrar el círculo de protagonistas, podríamos destacar Camélia Jordana (Todos a una, Una razón brillante) en el papel de Zohra, la argelina amante de Pierre, mujer libidinosa y seductora con la que Marie tendrá más de un encontronazo en su intento por llamar la atención de Pierre.

LA SORPRESA

Poco es lo que sabíamos de la nueva película de Lou Jeunet a pesar de que sabíamos que iba a ser una película sobre el deseo, el erotismo y el culto a la vida, pero la sorpresa ha sido encontrar un filme que va mucho más allá y que se lanza a la piscina de lo políticamente incorrecto (incluso para hoy en día) obviando cualquier tipo de vergüenza. La película es una delicia para sentirse bien disfrutando del cuerpo de uno mismo y eso lo consigue cargando las tintas con esas altas dosis de erotismo que no esperábamos y en la reivindicación de la mujer como elemento central de la historia y organizadora de toda la trama.

LA ESCENA

Desde el principio, cuando Pierre Louÿs coge a ambas hermanas por la cintura y Henri de Régnier, ruborizado, pide que se mantengan las formas, la película nos regala una y otra escena de escándalo superior a la anterior. Sin embargo, cuando uno ya se ha subido al tren de las emociones, es sorprendido por la escena en la que, por fin, Marie y Zohra se ven las caras a solas después de la rivalidad contenida por ese mismo hombre.

TE GUSTARÁ SI…

  • Eres fan de las películas de época intimistas y trufadas de diálogos.
  • Eres fan del cine erótico con mayúsculas.
  • Disfrutas del cine que te rompe todos los esquemas y te hace alguien nuevo cuando se encienden las luces.

LO MEJOR

  • El personaje de Marie, clave en toda la película.
  • La relación apasionada entre Marie y Pierre: un tobogán de experimentaciones y pasión.
  • Zohra, una bomba sexual y social.
  • Henri de Régnier, que, de tan insulso, acabamos sintiendo ternura por él y deseamos que vuelva a aparecer para ver cómo lo han engañado otra vez.

LO PEOR

  • Que puede cansar a quienes no estén acostumbrados a las películas de interiores donde se desarrolla la trama. Demasiado intimista.

Javier Alpañez

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