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Cuando los angeles duermen Julian Villagran - El Palomitron

LOS ANTECEDENTES

El sevillano Gonzalo Bendala no es lo que se dice un director prolífico, pero a buen seguro es uno con unos intereses temáticos de lo más variados. Su primer cortometraje, Días rojos (2004), contaba la huida por el monte de dos jóvenes en los primeros días de la Guerra Civil. Su siguiente ficción corta, Penumbra 3D: El desafortunado reencuentro de Larry y Bird (2011), abordaba desde la animación stop-motion la historia un anciano gruñón en el Londres del siglo XIX. Después dio el salto al formato largo con la película Asesinos inocentes (2015), donde reunió a un reparto liderado por Maxi Iglesias, Aura Garrido, Manolo Soto y Miguel Ángel Solá para narrar la retorcida historia de un estudiante al que un profesor le pide que lo asesine. Tres obras, como vemos, dispares en su forma y su contenido. Tres ejemplos de la versatilidad de Bendala como narrador de historias.

Por eso Cuando los ángeles duermen se coge con ganas, y se presiente además (acaso es una intuición) que esta tiene algo de definitivo, que de algún modo está llamada a ser la película que confirme a su director en una industria cinematográfica en la que cada vez resulta más difícil sacar adelante un proyecto.

LA PELÍCULA

Cuando los ángeles duermen nos transporta a la mala noche de un buen hombre. Germán (Julián Villagrán) es un honrado padre de familia que, de vuelta a casa después de un interminable día de trabajo, atropella por accidente a una joven. Los problemas, lejos de terminar ahí, se disparan cuando la amiga de la susodicha joven, convencida de que el atropello ha sido intencionado, amenaza con destruir la vida de Germán.

Ambientada casi íntegramente entre carreteras oscuras, la película presenta un atractivo dilema al espectador. Para empezar, hemos presenciado el atropello y sabemos que no ha sido voluntario, pero el personaje de Germán ha decidido conducir de noche aun después de haber sido advertido por la Guardia Civil por dormirse al volante, lo cual cuestiona su inocencia. Por otro lado, a lo largo de toda la pesadilla que se desata durante la noche de autos, Germán miente sistemáticamente a su mujer e hija, con quienes se mantiene en contacto por teléfono. Y, por último, una serie de decisiones que el protagonista improvisa sobre la marcha nos hacen preguntarnos si el buen hombre es tan bueno o si acaso cualquiera de nosotros se comportaría de la misma forma ante una circunstancia similar.

Es una propuesta arriesgada (historia contada en una sola noche, mayoría de secuencias en el interior de un coche) que consigue en su mayor parte transmitir desasosiego y cierta angustia. Una buena idea, bien dirigida y fenomenalmente interpretada por Julián Villagrán que, sin embargo, se resiente en algunos tramos de un guion al que parecen agotársele las ideas. Nunca incurre en la pesadez ni en la torpeza y esquiva con ingenio muchos de los lugares comunes del género pesadilla-en-la-carretera, si es que ese género existe, pero la repetición de ciertos elementos y la incursión de otros de forma algo forzada restan brillantez a una película que tiene mucho de lo que sentirse orgullosa.

Cuando los angeles duermen Ester Exposito - El Palomitron

ELLOS Y ELLAS

Julián Villagrán es el motor, la gasolina y las ruedas del vehículo, y apurando podríamos afirmar que es hasta el asfalto. En sus hombros recae la totalidad del peso de la historia, y solo un actor de su talento podría enfrentarse a un viaje semejante sin dar ningún volantazo (no así su personaje).

Por otro lado tenemos a su compañera de viaje, Ester Expósito, a la que próximamente veremos junto a José Coronado en Tu hijo, lo nuevo de Miguel Ángel Vivas. La joven actriz carga con un personaje irritante y difícil de empatizar al que resulta tentador culpar de los acontecimientos que se desatan. Expósito debuta en el cine con un papel desagradable que interpreta notablemente.

Y luego está Marian Álvarez, esa actriz a la que algún multimillonario filántropo debería clonar para poder así multiplicar sus papeles en el cine. Su interpretación en Cuando los ángeles duermen se reduce a unas pocas escenas salpicadas a lo largo del metraje, pero su aparición siempre resulta refrescante en medio de la locura generalizada.

LA SORPRESA

La película está plagada de sorpresas, y no será este medio quien las revele, así que nos quedaremos con que la sorpresa, siempre agradable, es la de encontrarse con una propuesta arriesgada que no necesita echar mano de elementos artificiosos para construir un relato bien armado y desasosegante.

Cuando los angeles duermen rodaje - El Palomitron

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Decir “la secuencia del coche” sería equivalente a decir “la película entera”, así que, concretando algo más, nos quedamos con el momento en el que el personaje de Ester Expósito se convence de que Germán es un asesino, desatando así la pesadilla que está por venir.

TE GUSTARÁ SI…

… te gusta pasarlo mal o si lo que te motiva de ir al cine es que se te atraganten las palomitas. Y si encima tienes un fetiche por los personajes ambiguos, no lo dudes: corre a verla.

LO MEJOR

  • Julián Villagrán en modo todoterreno.
  • El uso de los espacios que hace Bendala.
  • La capacidad de mantener la tensión durante todo el metraje.

LO PEOR

  • Algunos aspectos del guion que resultan repetitivos o forzados.

Alex Merino

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