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Crítica de Appare-Ranman! destacada - El Palomitrón
ANIME / MANGA CRÍTICAS REDACTORES

APPARE-RANMAN!: VELOCIDAD Y FUSIÓN CULTURAL

Si hay dos figuras colmadas de romanticismo en su exposición y tratamiento en la literatura y televisión son, sin lugar a dudas, las del cowboy y el samurái. Si bien el western tuvo su época dorada entre los 40 y los 60, de cuando en cuando siguen surgiendo productos culturales que retratan con eficacia la estética y la ambientación de una narrativa que tiene como atrezo las áridas llanuras de ese salvaje oeste americano; los viajes de aquellos individuos que rehuyen de una sociedad en la que no encajan —aunque tampoco hacen muchos esfuerzos por ello— y que ansían la libertad en su máximo exponente. El libre albedrío y explorar la hermosa tierra virgen donde se pone el sol. Honor y camaradería, pero también pillaje. Héroes y forajidos. Muchos relatos de samuráis también podrían encajar dentro del género de marras, más concretamente si acotamos a la figura del rônin, un samurái que, o bien había perdido el favor de su dueño, o éste había muerto o caído en desgracia. Así, la aridez propia del escarpado oeste americano como escenario sirve como espejismo del siempre místico Japón feudal. Circunstancias, objetivos, personalidades y tonos similares. 

Pero ambos tienen algo más en común; el hecho de ser ser reductos de un tiempo pretérito que llegó a su fin con el cambio de siglo. Porque el ocaso del siglo XIX y los primeros albores del XX trajeron consigo un cambio de paradigma a escala global que propició que estos «modos de vida» quedaran relegados a historias sobre las que poder escribir páginas o narrar alrededor del fuego. Realidades que pasarían a formar parte de la ficción. El imparable modelo de modernización estadounidense y japonés irrumpía para reducir a cenizas ciertos refugios de ecosistemas tan dispares como con carices en común

Crítica de Appare-Ranman! personajes - El Palomitrón

Y lo cierto es que la nueva producción de P.A.Works no solo se beneficia de tangibilizar tales reductos, si no también de saber plasmar con tino en su diégesis el choque entre culturas tan diferentes. Porque Appare-Ranman! es en esencia una coctelera de personajes pintorescos y llamativos cuyo leitmotiv no es otro que alzarse con el premio de una gran carrera transcontinental. Pero, si observamos más allá de la polvareda que dejan los neumáticos de sus bólidos, si escuchamos más allá del rugido de sus motores y ojeamos perplejos más allá de las acrobacias e inventos casi utópicos, Appare-Ranman! es una obra cuyo factor humano funciona increíblemente bien. Un título que parece saber de mecánica humana; es decir, cómo tratar y dónde poner cada pieza para que todo funcione a la perfección. Todo a disposición para poder vivir el viaje sin imprevistos.

De la Tierra a la Luna

Appare Sorano es el segundo hijo de una reputada familia de comerciantes. Casi en la veintena de edad, y sin un ápice de interés en seguir con el negocio familiar, este excéntrico genio de la mecánica es tan asiduo a leer las hipnóticas aventuras escritas por el novelista Julio Verne como a experimentar con mil y un trastos con el fin de crear las vías para alcanzar lo imposible, aquello que nunca nadie antes había logrado. En cambio, Kosame Isshiki es todo lo contrario; pese a su apariencia de samurái, es algo cobarde y siempre trata de mantener el orden y la seguridad en su vida mientras ejerce como maestro suplente en un dôjô. Mientras uno no tiene problema en romper las reglas, el otro no titubea a la hora de seguirlas a rajatabla. Por vaivenes de la vida Kosame deberá velar de Appare pero, como sin conflicto no hay historia, ambos quedarán tirados en alta mar y serán rescatados por una embarcación que les dejará en un puerto a millas y millas de distancia del país del sol naciente: están en Los Ángeles, sin dinero y sin perspectivas de poder volver, no al menos a medio plazo.

Crítica de Appare-Ranman! Appare Kosame - El Palomitrón

Motivo de peso para que, tras algún que otro ingenioso método para ganarse algo con lo que poder llevarse algo de comer a la boca, Appare vea en el jugoso premio de la celebración de la gran carrera transcontinental la oportunidad de, por un lado, regresar a Japón, y por otro, demostrar que puede ganar a cualquier contrincante gracias a la inteligencia y talento que tanto le caracterizan. Alcanzar imposibles. Un millón de dólares como recompensa que unirán bajo un mismo plano a forajidos, pistoleros, mujeres inmigrantes que luchan por sus derechos y reconocimiento o magnates del automóvil europeo. Un combinado de personalidades de distintas etnias y estilos que transmiten a nivel artístico la riqueza y los contrastes culturales. El equipo de P.A.Works opta por abrir el telón con el sonido que da comienzo a la carrera final; con las miradas furtivas entre rivales y los juegos de manos al volante. Tras ello, soltar el pie del acelerador y hacer retrospectiva para narrar, poco a poco, todos los acontecimientos previos hasta alcanzar el clímax final. Mover y conjugar las piezas de la ficción para dotarla de peso y contexto. 

Puntos de encuentro culturales 

Así es como Appare-Ranman! logra orquestar desde sus primeros compases un relato que mantiene siempre el atractivo a nivel estético, pero que también funciona a nivel narrativo con su espíritu aventurero y su recurrente viraje hacia la comedia. Y a pesar de tener que permitir ciertas concesiones a la serie (como, por ejemplo, el hecho de que el dúo protagonista pueda comunicarse en un perfecto inglés o que no se les exija documentación al llegar) la pasión despreocupada del tono de la producción hace fácil aquello de poner el piloto automático. Con un comienzo ágil y fresco, Appare-Ranman! no se recrea únicamente en el salvaje contraste entre el Japón de la Era Meiji y la América de finales del siglo XIX por medio de Appare y Kosame. Busca profundizar en cierta medida en el contexto americano a través de unos secundarios que van engrosando el casting capítulo a capítulo. Así, el trabajo original de P.A.Works pone sobre la mesa interesantes personalidades como la de Xia Lian Jing, una joven inmigrante de origen chino que, atada por las cadenas de su sexo y etnia, ve con frustración cómo jamás llegará a cumplir su sueño de ser piloto profesional —porque claro, todos sabemos que únicamente los hombres reúnen las características para ello—; o la del pequeño Hototo, un niño nativo en busca de venganza por la muerte de su padre y la expulsión de su tierra natal. Remanentes de la opresión de los americanos al pueblo indígena durante tantos y tantos años.

Crítica de Appare-Ranman! Xia Lian Jing - El Palomitrón

Los distintos personajes de Appare-Ranman! son como pequeñas paradas donde la serie engrasa y pone a punto toda su maquinaria. Estaciones donde extraer alguna lectura en beneficio de su propia diégesis y tejer una red de relaciones interpersonales que parece marcar la senda de la producción. Pequeños espacios que no solo hacen avanzar la trama lenta pero sólidamente, si no también explorar la psique de sus protagonistas y sus motivaciones. Explorar sus contrastes. Porque mientras Appare alienta a los demás a luchar por sus sueños a pesar de la cruel e ineludible realidad como haría el protagonista prototípico de cualquier título de demografía shônen, Kosame es alguien excesivamente racional, siempre con los pies en la tierra y sin permitirse coquetear siquiera con posibles bifurcaciones en el camino de la vida. El contraste entre ambos trasciende el plano psicológico y se materializa en lo visual; mientras el temple y los valores de Kosame permean en la estética propia del samurái, la ruptura de la hermética y rectitud niponas diluye por el diseño excéntrico y alternativo de Appare. De hecho, su diseño conceptual podría ser perfectamente el de un personaje femenino y, de ser así, Appare-Ranman! potenciaría el mensaje subyacente del protagonista; otorgando una nueva dimensión a su carácter rupturista y luchador al ser mujer, sexo excesivamente denostado en aquella época —y, desgraciadamente, aún a día de hoy—.   

P.A.Works bebe directamente del embrujo característico de la obra de Verne para dotar de cierta estética steampunk parte de su decoro. Es fácil establecer analogías entre personajes de ambas ficciones mientras la serie aúna con eficacia una aventura de tintes western que encuentra en el mundo del motor y la velocidad el eje sobre el que expandir una red de personajes cuya construcción y desarrollo primerizos son, cuanto menos, esperanzadores. Con reminiscencias a títulos como Los autos locos (Wacky Races) o Redline, Appare-Ranman! marca un inicio tan desenfadado como prometedor, haciendo de su mezcolanza de estilos un sello idiosincrático que adereza una estructura y un guion que a pesar de todo no suponen particularmente ninguna novedad. El nuevo trabajo original de los creadores de Shirobako e Iroduku: The World in Colors es, sobre todo, una serie tan llamativa en lo estético como amena y placentera en lo narrativo; una píldora de desenfreno con la que resulta fácil empatizar con sus personajes y objetivos. Por eso es una auténtica pena que cuando Appare-Ranman! arranca de verdad, P.A.Works deba soltar el pie del acelerador y parar a repostar. Porque quién sabe cuándo volverá a estar operativo el circuito del anime. 

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.