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Gold - Críticas El Palomitron

Pese a que muchos creen saber la receta para estar nominado a los Oscars, buscando patrones donde no los hay (como han demostrado las últimas ganadoras), ni el mismísimo Harvey Weinstein puede prever qué títulos llegarán a los premios, y a veces falla. Un ejemplo de ello es Gold, el enésimo vehículo actoral (también conocido en Hollywood como filme en el cual una estrella se afea y grita, suda y sufre mucho) estrenado a finales de año en Estados Unidos donde un hombre blanco heterosexual muy ambicioso y egoísta se cree un semidiós y trata a la gente de su alrededor fatal. La película no recibió malas críticas (tampoco buenas) y Matthew McConaughey hizo campaña (no os perdáis su genial entrevista con Jeff Bridges), pero fue eclipsada por el verdadero caballo ganador de la productora: Lion. Siendo ecuánimes con la cinta, hay sorpresas agradables si excavamos un poco en esta capa de lugares comunes.

Gold es una actualización del mito de los cazadores de oro; épocas distintas, mismas pulsiones. Kenny Wells vive desfasado: tiene el espíritu de sus antepasados, avezados a adentrarse en los lugares más recónditos del planeta para encontrar oro y, al mismo tiempo, hacer un viaje interior a su parte más primitiva, esencial, pero vive en un mundo de grandes corporaciones y megalópolis. Le gustaría vivir en un western de John Wayne, pero vive dentro del El lobo de Wall Street y La gran apuesta. No son referencias gratuitas, comparten una visión cínica del mundo y huyen del moralismo. Muestran una serie de hechos perpetrados por individuos sin escrúpulos evitando emitir un juicio: el espectador opina. No obstante, es importante señalar que en Gold también hay espacio para momentos enternecedores relacionados con el hogar y las frustraciones del protagonista.

Gold en El PalomitrónEl responsable del éxito artístico de Gold es Matthew McConaughey. Su interpretación es la razón por la cual las dos horas no se hacen pesadas. No hay ni un instante donde el espectador no esté fascinado por su lenguaje corporal, atractivo físico y voz grave. En cada escena consigue crear un nuevo gesto o modulación oral que nos desarma. Lo más sorprendente es su veracidad, lo seguiríamos hasta el fin mundo. Bajo todo el artificio hay emociones puras y se van acumulando hasta que sentimos pena por él. El guion le ayuda dándonos muchas oportunidades para ello, lo retrata en momentos de gran desesperación.

Patrick Massett John Zinman son los autores del libreto y los culpables de la peor cara de Gold. La historia real abarca un largo periodo de tiempo y a su trabajo de recopilación y dramatización le falta compactibilidad narrativa (provienen de la televisión, donde no se requiere tanta concisión). Su dirección es errante: se nos presentan muchas situaciones anecdóticas y subtramas (que encima están mal cerradas) que no se integran bien con el relato principal. Los damnificados son los talentosos actores secundarios, Corey Stoll Toby Kebbell (dispuesto a aparecer a todas las pelis estrenadas), quienes se ven obligados a ser meros comparsas. Aún peor lo tiene la pobre Bryce Dallas Howard (Jurassic World, Peter y el dragón) lanzando su gran talento a uno de los papeles más paupérrimos del año.

Fotograma Gold - El Palomitron

El caso de Edgar Ramirez merece un párrafo aparte. Es víctima del síndrome del personaje muy anticipado. Los guionistas se encargan de subrayar lo especial que es y su gran personalidad, pero al verlo no tenemos esta percepción. Ni misterio, ni carisma, ni química con McConaughey. El desenlace del filme se resiente por culpa de ello.

Finalmente, nos planteamos si Stephen Gaghan (Syriana) era el realizador adecuado para trasladar a la pantalla esta crónica. Gold no es visualmente genérica, pero tampoco tiene una personalidad única. Bebe demasiado del retrato de Wall Street de Scorsese y Mckay sin poseer la fuerza del primero ni la energía del segundo. Antes de él sonaron nombres como Paul Haggis, Michael Mann y Spike Lee. ¿Creéis que lo habrían hecho mejor ellos?

LO MEJOR:

  • La entrega total y sin complejos de Matthew McConaughey.
  • Los momentos de éxtasis del personaje.
  • La mistificación de la búsqueda de oro.
  • Su final.

LO PEOR:

  • El poco respeto hacia los secundarios.
  • La falta de unidad narrativa.
  • La mistificación de la búsqueda de oro. ¿Está apelando a una nostalgia de los tiempos del colonialismo y la explotación de los recursos naturales sin límites?

 

Pau Jané

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