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American Gods La vista desde las últimas filas El Palomitrón

“Creo que, en la batalla entre las armas y las ideas,
las ideas siempre vencerán”.
Neil Gaiman

Los escritores no solo trabajan en sus obras, sean estas del género que sean, sino que suelen colaborar con compañeros, editoriales, asociaciones… para crear los más variados textos (prólogos, análisis de otros títulos, entrevistas, ensayos sobre distintos temas, conferencias, discursos, artículos…). Neil Gaiman no es una excepción, y tiene en su haber una producción alternativa tan extensa e interesante como sus ficciones. Una muestra de esos escritos es el que se nos presenta en La vista desde las últimas filas, editada en España por Malpaso Ediciones, con traducción de Jaime Blasco, y que permite acercarnos al hombre tras la cortina de varios universos literarios y cinematográficos.

Portada La vista desde las últimas filas El Palomitrón

Neil Gaiman (Portchester, Inglaterra, 1960) es el autor de la serie de cómics Sandman (de la que se está preparando una película) y de la que se derivó, por ejemplo, la saga de Lucifer; también de Los Eternos, Orquídea Negra, Casos violentos… En novelas destacan American Gods (de la que tenemos una serie de televisión), Neverwhere, Stardust (llevada al cine por Matthew Vaughn), Coraline (con una versión animada, Los mundos de Coraline), El océano al final del camino, Mitología nórdica o Buenos presagios (escrita a cuatro manos con Terry Pratchett y de la que se prepara una miniserie que se estrenará en 2019). También ha firmado guiones para cine y televisión (Doctor Who), ha colaborado con grupos musicales, adaptó el libreto de La princesa Mononoke para el mundo anglosajón… y apareció en un capítulo de la temporada 23 de Los Simpson. Ha ganado los premios Nebula, Hugo, Bram Stocker, la medalla Newbery y Carnegie, entre otros muchos. Un currículo espectacular.

Neil Gaiman La vista desde las últimas filas El Palomitrón

Este tomo de casi 500 páginas está dividido en 10 secciones, donde se agrupan los distintos escritos por su temática. Abrimos el libro y nos encontramos con algunas de las cosas en las que cree Neil Gaiman, que se resumen en “Credo”, y que al lector le conecta de inmediato con ese hombre de pelo alborotado. Continúa con sus alegatos a favor de las bibliotecas, de la lectura, de la libertad de crear y de escoger aquello que nos guste, sin estar constreñidos por clichés de ningún tipo. Después nos presentará a algunas de las personas que ha conocido y a las que admira por diversos motivos, como Terry Pratchett, Dave McKean, Stephen King… En otras de las secciones encontramos reflexiones sobre la ciencia ficción, el cine y los cómics y sus autores. También hay espacio para autores clásicos, para las contradicciones en sus propios gustos y lecturas. Por supuesto, un apartado para la música, otro para los cuentos de hadas y la fantasía en general; para la motivación en un discurso para recién graduados en la universidad; y todo un apartado para lo que está más allá de las páginas de los libros, para la vida en carne, hueso y dolor.

Da igual el orden en que se lean los ensayos, como el propio autor explica, y en todos hay algo que destaca: la verdad. Esa que Gaiman insiste en llevar como bandera (“Nosotros los escritores […] tenemos una obligación con nuestros lectores: la obligación de escribir cosas verdaderas, algo especialmente importante cuando inventamos historias de personas que no existen, ambientadas en lugares ficticios; la obligación de comprender que la verdad no está en los hechos, sino en lo que nos revelan de nosotros mismos”. Gracias a esa premisa, descubrimos sus filias y sus fobias, su relación de amistad con escritores de culto (Stephen King), el “especial” carácter de Pratchett, algún encontronazo con editores, libreros, prensa o lectores. Escribe sobre sus descubrimientos infantiles y juveniles en materia de lectura, sobre sus fracasos, sobre cómo se digiere el éxito, sobre la búsqueda de uno mismo… y todo de una forma cercana y directa, como si hablásemos con una amigo delante de un café o de unas cañas.

Por si todo esto fuera poco, descubrirá al lector un montón de títulos y autores a los que de seguro le apetecerá echar un ojo. También le hará conocer otras obras de autores reconocidos, buscar algún disco de seguro descatalogado, quizá le dará ideas para un disfraz de Halloween y de seguro que le hará rememorar sus propias anécdotas y amistades infantiles. Además, le sorprenderá la narración de su visita a los campamentos de refugiados de ACNUR junto a Harvey Weinstein y su ahora exmujer. Y por encima de todo, se quedará con ese optimismo por la vida que destila en “Ocho vistas del monte Fuji: ‘Beloved Demons’ y Anthony Martignetti”, a pesar de que pronto descubrimos que el final del protagonista de la historia fue fatal.

Coraline La vista desde las últimas filas El Palomitrón

Una pseudobiografía de un hombre que está cumpliendo su listado de “cosas que hacer en la vida” (como escribir algún guion para Doctor Who), y que el año que fue invitado a los Oscar, durante su paseo por la alfombra roja estaba más interesado en saber si alguien había pisado el vestido de Rachel McAdams que en los flashes de las cámaras (se incluye fotografía del momento en cuestión). Quizá algunos referentes anglosajones sean desconocidos para los lectores de nuestro país, y obliguen a alguna búsqueda rápida en Internet. Pero, tanto si eres seguidor de Neil Gaiman como si nunca se ha leído una página suya, este libro es de esos que te sube la moral y que te hace ver el mundo de forma un poco más optimista que ayer.

Rocío Alarcos

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