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Un cuento en forma de película. Mejor que un cuento, quizá sería más correcto decir que es una poesía. Una poesía escrita, como es obvio, por un poeta. En este caso es un hombre muy venerado en el mundo del cine, todo hay que decirlo, y seguro que no os imaginabais que dentro de él había todo un poeta con mayúsculas.

Tras muchísimas obras para el recuerdo, Guillermo del Toro dirige, escribe (junto a Vanessa Taylor) y produce (junto a J. Miles Dale) una narración sobre el amor desde su vertiente más romántica con La forma del agua, la gran favorita de esta edición de los Oscar con 13 nominaciones a sus espaldas… y mucho más: fue la ganadora del León de Oro a la Mejor película, ganó dos Globos de Oro por dirección y música, dos galardones de los Críticos de Cine de Estados Unidos… y esperemos a los Bafta de este fin de semana, porque seguro que sigue sumando. A esto tenemos que añadir que estamos más que felices de que el género fantástico esté cada vez más valorado por los grandes académicos y demás profesionales del séptimo arte. Señores, ¡vamos consiguiendo esta batalla!

Definir La forma del agua es tan sencillo como complejo, pues es la historia de amor entre una mujer y un “monstruo” acuático, una historia que a priori os puede sonar familiar. Guillermo del Toro parte de una historia ya algo conocida por todos para hacerla suya y nos muestra su corazón, sus sentimientos, lo que lleva por dentro. Este último trabajo nos enseña cómo es el lado íntimo el director mexicano de Guadalajara.

La forma del agua es un baile de claqué, ese revoloteo de mariposas en el estómago cuando conoces a la persona que te gusta, que te atrae, que te quita el sueño y el hambre. Ese abrazo reconfortante de la persona con la que generas momentos. La forma del agua es puro amor sin tapujos, una historia de un ser marino atrapado en una urna y de una princesa algo atípica que come sándwiches, trabaja como limpiadora en un laboratorio, se masturba en la ducha y, un detalle muy importante, es una princesa muda. Ya os anticipábamos que esta historia tenía novedades, tenía una seña de identidad bajo el nombre de Del Toro.

Un filme que está vestido como un largometraje exquisito, como un croissant recién horneado de la Boulangerie-Pâtisserie Schou con una fabulosa banda sonora de Alexandre Desplat (La chica danesa, El Gran Hotel Budapest) y una gran fotografía de Dan Laustsen, colorida, donde predominan los colores verdes y azulones del mar. Unos elementos que nos harán recordar a la Amélie, de Jean-Pierre Jeunet.

En todo cuento hay unos personajes, y en todo poema, unas musas. En este es la actriz Sally Hawkins (Maudie, el color de la vida), la joven enamorada que tendrá voz gracias al anfibio que le roba el corazón, la criatura marina interpretada excepcionalmente por Doug Jones (Nunca digas su nombre) con maquillaje, prótesis, efectos visuales y mucho valor. Él hace posible que Elisa encuentre en él unas cuerdas vocales, las que nunca imaginó tener. Y es que cuando llega, llega, como decíamos al principio del cuento… Él es el único que me ve como un ser completo, como si nada me faltase.

Critica de la forma del agua El Palomitrón

La forma del agua es un poema, es un grito al amor por el cine, un grito al amor por el amor. Guillermo del Toro genera con esta película un debate, una moraleja clara: lo importante es el amor en estos tiempos que corren (guerras, terrorismo, indiferencias políticas…). El amor en sí, da igual de quién te enamores o de qué, lo importante es estarlo. Y Guillermo, nosotros lo estamos de ti, de tu trabajo, de tu cine… ¿Qué soy yo? Muevo mi boca, como él. No emito sonido, como él. ¿Eso qué me hace? Todo lo que soy, todo lo que he sido. Me trajo aquí a él. Cuando me mira, la forma en que me mira… No sabe lo que falta en mí. O por qué estoy incompleta. Él ve lo que soy, cómo soy. Y él está feliz de verme. Cada vez, cada día. Y ahora puedo o salvarlo… o dejarlo morir.

LO MEJOR:

  • Su narrativa y sus diálogos.
  • Meterte en la historia al cien por cien.
  • Su estética a todos los niveles.
  • El reparto.
  • Es un abrazo reconfortante de cine.
  • Que el género fantástico se valore cada vez más.

LO PEOR:

  • Perdérsela.

María Páez

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