El Palomitrón

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UNO PARA TODOS

ANTECEDENTES

El navarro David Ilundain presenta su segundo trabajo como director al frente de David Verdaguer (Los días que vendrán), Pilar López de Arnáiz (La Peste) y una veintena de niños: Uno para todos. El que debutó hace cinco años con B de Bárcenas trae ahora una cinta completamente distinta. Se trata de una historia para hacer sentir bien al espectador, sin muchas pretensiones ni piruetas, pero con un resultado satisfactorio.

Uno para todos recuerda a películas de educación como La clase (Laurent Kantet, 2008), El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989) o El profesor (Tony Kaye, 2012).

LA PELÍCULA

Al igual que en cualquier western, esta película comienza con un forajido que llega a un pequeño pueblo y se marcha solo después de arreglar los problemas que allí encuentra. Solo que en esta ocasión, Aleix (David Verdaguer) no tendrá que pistolear con bandoleros. En vez de eso se las verá con las complicaciones de una clase de niños de sexto de primaria. Los preadolescentes esperan el regreso de Carlos, un alumno con leucemia. Pero pronto Aleix se da cuenta de que la mayoría de compañeros se la tienen jurada al enfermo por haber sido un abusón el curso anterior.

El film es correcto en la mayoría de apartados. Visualmente estamos delante de un retrato familiar, incluso cariñoso, de lo que es la cara rural del país. Los planos y colores utilizados casi siempre son sencillos, diáfanos y sin entrar demasiado en la intimidad de cada personaje. El guión es bastante básico con un par de salidas de ingenio centradas sobre todo en el protagonista. El ritmo, por otro lado, es vivaracho, se acomoda muy bien a la historia y te deja en el final antes de que te des cuenta.

Como es habitual en las películas de niños, es fácil darse cuenta de la equiparación que hace Ilundain entre mayores y menores y la mala gestión de los problemas de unos y otros.

uno para todos

ELLOS Y ELLAS

El juego de paralelismos es, de hecho, uno de los puntos fuertes de la película. El más notorio es el de Carlos, el compañero enfermo, como Darth Vader. El villano en busca de redención, tratando de encontrar su sitio de nuevo.

El segundo, como decíamos, es el de Aleix el profesor, héroe de western y principal motor de la trama. La actuación de David Verdaguer es esencial para el resultado final y podemos decir que no defrauda en dar un personaje poliédrico y atractivo.

Los niños, bastante más importantes que los adultos, ponen en pantalla dotes teatrales bastante dignas. Cada uno de ellos aportan un reflejo de lo que acostumbrar a ser las identidades y problemáticas habituales en cualquier colegio de primaria.

LA SORPRESA

No es un film de sorpresas, pero sí hay que señalar la aparición inesperada de Manuel Tirado como secundario, que seguro saca una sonrisa a sus nostálgicos.

LA SECUENCIA

El momento estrella está al final, donde aquello que ya podías imaginar que sucedería, sucede. Y, pese a que pensabas que el sentimentalismo no te iba a pillar, terminarás tirando de pañuelo si eres de lágrima fácil.

TE GUSTARÁ SÍ

Si lo tuyo son las pelis emotivas o si buscas algo para sentirte bien sin mucha complicación, Uno para todos es tu oportunidad de volver al cine.

LO MEJOR:

  • Un argumento simpático y un apartado técnico correcto. Lo mejor es el personaje de Carlos y el de Selua

LO PEOR:

  • Igual que su virtud, su sencillez es también su carencia. Para un director que arriesgó tanto (y tan bien) dirigiendo B de Bárcenas, el cambio es radical. Es posible que muchos echen de menos esa faceta innovadora de David Ilundain, además de algo de música, que casi está ausente a lo largo de toda la película.

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