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Touch me not - El Palomitrón

LOS ANTECEDENTES

¿Qué podemos esperar del debut en el largometraje de la desconocida directora rumana Adina Pintilie? Las únicas referencias para los asistentes al Festival de Sevilla son el Oso de Oro que la película recibió en el pasado Festival de Berlín y las controvertidas y heterogéneas críticas que nos han ido llegando antes del estreno en España. Desde el “reaccionario y tremendamente pedante canto a la subjetividad más pacata” de Luis Martínez en El Mundo a la “hazaña inmersiva e implacable” de Deborah Young en The Hollywood Reporter, la disparidad con la que se ha ido reseñando la película no podía hacernos más que salivar antes del estreno.

LA PELÍCULA

¿Es Touch me not un drama ficcionado o un documental? La cinta navega entre ambos géneros con tanta fluidez que al espectador nunca le termina de quedar claro cuándo está asistiendo a la vida real y cuándo le están contando algo surgido de la mente de la directora.

Laura es una mujer que quiere disfrutar de su sexualidad pero no consiente que le toquen, por lo que se limita a hacer de voyeur. En lugar de conformarse, abandona su zona de confort y busca ayuda para explorar los límites de su naturaleza. En esa búsqueda se encuentra con personas que viven el sexo de forma poco convencional, y le muestran que el concepto de normalidad es una construcción social, con una seguridad en sus convicciones que ella no consigue alcanzar.

Durante el metraje vemos desfilar desnudos todo tipo de cuerpos imperfectos a los que no estamos acostumbrados en el cine: una pianista transgénero de 50 años, un hombre con atrofia muscular, una mujer de mediana edad o personas con sobrepeso. En lugar de llevarlos al límite de la extravagancia como hiciera en su día John Waters o el más reciente Eduardo Casanova en sus cortometrajes y en Pieles, Pintilie los representa con un naturalismo y delicadeza que asombra.

La incomodidad que pueden provocarnos las imágenes nos sitúa como espectadores en un espejo en el que no nos querríamos mirar: ¿es un problema de la película o es nuestro? ¿Por qué una escena sexual entre dos estrellas de cine nos resulta estimulante y entre personas con movilidad reducida nos genera determinadas muecas? ¿Quién y cómo determina lo que es bello?

Lo que en un principio podría haber resultado sórdido y soez, incluyendo las secuencias de sadomasoquismo, resulta profundamente bello y delicado visto desde los ojos de Pintilie. Y aquí la mirada femenina tiene mucho que ver: jamás una película tan enfocada en la sexualidad y la diversidad se habría representado de este modo desde una sensibilidad masculina. El resultado: uno de los ejercicios cinematográficos más estimulantes a los que hemos asistido en los últimos años.

Laura Benson - El Palomitrón

ELLOS Y ELLAS

Uno de los aspectos más plausibles de Touch me not es la asombrosa generosidad de sus intérpretes, que no dejan de desnudarse física y emocionalmente a favor del relato, principalmente en sus declaraciones en secuencias claramente documentales. A destacar la magnética interpretación de Laura Benson y la presencia de la propia directora en algunas de las secuencias.

LA SORPRESA

Realmente la película no para de dejarnos boquiabiertos. Probablemente lo que más nos sorprenda es nuestra propia primera reacción ante imágenes que no dejan de ser naturales, y cómo vamos acostumbrándonos a ellas a lo largo de la proyección.

LA SECUENCIA / EL MOMENTO

Sin desvelar nada: el plano final, en el que Laura Benson baila ante la cámara. Sabemos que el fundido a negro va a llegar en cualquier momento, pero no queremos que suceda.

El Palomitrón - Touch me not

TE GUSTARÁ SI…

No te echan para atrás las películas sobre sexualidad, te interesan las representaciones no normativas y quieres descubrir que es posible una película en la que se muestran sin parar penes y vaginas sin que ni una sola de las veces sea gratuita.

LO MEJOR

  • Es uno de los alegatos contra el body shaming más interesante que hemos visto en el cine. Ojalá lo vieran muchos instagramers.
  • Los intérpretes/participantes
  • La dirección

LO PEOR

  • Podría recrearse un poco menos en el desconcierto

Fon López

 

Reseña Panorama
Nuestra valoración
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He crecido viendo a Pamela Anderson correr a cámara lenta por la arena de California, a una Carmen Maura transexual pidiendo que le rieguen en mitad de la calle, a Raquel Meroño haciendo de adolescente con 30 años, a Divine comiendo excrementos y a las gemelas Olsen como icono de adorabilidad. Mezcla este combo de referencias culturales en una coctelera y te harás una idea de por qué estoy aquí. O todo lo contrario.

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