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Se suele entender el trabajo de un autor o una autora a través de su dibujo. De cómo expresa lo que siente; lo que quiere contar. En el manga el dibujo no lo es todo, pero si es una gran parte de lo que representa una obra. La tinta toma forma para transmitir las palabras. No a través de letras, sino de arte.

Pero no siempre es tan fácil. Cada autor tiene su propia visión, por supuesto. Pero la de Daisuke Hagiwara roza la humildad. Tuvimos la oportunidad de hablar con ella durante el XXIV Salón del Manga y su idea es más que clara. Y es que la autora asegura considerar mucho más difícil contar una historia propia a través del dibujo que no ilustrar las palabras de otra persona.

Pero eso es algo que también dice mucho de ella. De cómo es capaz de adaptarse, de trasladar, no lo que ella siente, sino lo que surge de otras personas. La última obra que nos presenta Norma Editorial, Nen Ne No Ne, es un gran ejemplo de ello. Una breve muestra de esta capacidad de Hagiwara para representar las emociones.

Se suele entender la evolución de una autora a través de como cambia su dibujo. Mizuho Kusanagi, por ejemplo, traza un marcado arco en Yona, Princesa del Amanecer, al olvidar los detalles más pequeños para llevarlos a grandes planos. Daisuke Hagiwara, sin embargo, trata esta evolución de una forma diferente.

Su estilo no tiene ese componente único y no siempre puede resultar fácil reconocerlo. Pero arrastra consigo cierto sentimiento. Una calidez arropadora que se convierte en su sello propioBack to the Jack supuso el comienzo de la misma, pero no es hasta Dog and My Family Circumstance donde coge forma para plasmarla en su trabajo con Horimiya.

Sin embargo, y aunque la obra que comparte con HERO es una gran muestra de ello, es en donde Hagiwara muestra todo ese potencial. Una muestra de esa capacidad innata que acompaña a la pasión y el detalle de la autora en todo su trabajo.

Esta vez el guión corre a cargo de Shizuku Totono, que nos lleva a vivir una historia tan particular como clásica —especialmente arraigada en las tradiciones culturales japonesas— pero con una pequeña vuelta de tuerca. Y es que su joven protagonista, Koyuki, se ve obligada a casarse con Shin, un hombre veinte años mayor que ella y que, además, esconde su rostro bajo una máscara de zorro.

Un aspecto que abre un enorme espacio para desarrollarse, pero que sus autoras prefieren dejar de lado para centrarse en lo que ellas creen importante. Así Nen Ne No Ne se convierte en una breve comedia romántica que trata las aventuras y desventuras de esta peculiar pareja que resultan ser tan inocentes como inexpertos en la materia.

Se entiende en sus líneas una perspectiva muy similar a la que se trata en Horimiya; dos personas totalmente diferentes que se ven unidas por algún tipo de conexión a la que no pueden combatir y que exploran, desde este punto, una visión del amor tan torpe como real. No obstante, las barreras en esta nueva entrega son mucho más amplias y el espacio para su desarrollo es especialmente más pequeño, ya que cuenta con un único tomo.

Con estas la experiencia se ve reducida en una serie de siete pequeños arcos interconectados entre sí —y que siguen una línea temporal estructurada, por supuesto— que hacen las veces de demostración de los pasos que la peculiar pareja da en su relación. Momentos simples, cotidianos, pero que se encuentran cargados de naturalidad y pasión, además de adornarse con el humor más cálido y sentimental que podría haberse escogido para sus páginas.

El trabajo de Totono es esencialmente simple pero combina sobremanera con esa fluidez emocional que consigue retratar Hagiwara en cada una de sus viñetas. La cohesión que se forma entre ambas hace de Nen Ne No Ne una gran apuesta dentro de su género; que consigue despuntar sin necesidad de innovar o ir más allá de las fórmulas clásicas.

Si algo se le puede recriminar es que la entrega resulta excesivamente corta. No afecta a la calidad de la obra pero es innegable que la forma en la que construye su mundo y la relación que ilustra casi pide a gritos que haya una continuación. Y es que la naturalidad que se forma entre Koyuki y Shin, así como las escenas a las que dan paso con su relación tienen espacio para mucho más. Esperemos que algún día tengan una nueva oportunidad para maravillarnos con su inocencia.

«Ojalá que los días que pase a su lado… nunca lleguen a su fin»

Nen Ne No Ne apuesta por una edición que se acompasa con su propuesta. Su puesta en escena se realiza con una portada en esencia simple, que no trata de destacar sus virtudes pero que resulta lo suficientemente visual como para atraer la vista del lector. Incluso así es destacable, de nuevo, el trabajo de Hagiwara con las expresiones. Algo que demuestra incluso en un espacio tan pequeño como el que dispone en este caso, logrando incluso dar forma a Shin, quien aparece oculto bajo su máscara de zorro.

Por otro lado, es notable el detalle que ha puesto Norma Editorial en la edición de este tomo único. No solo es que el volumen abra con una página a color ilustrada en papel fotográfico, sino que se toma el permiso de añadir varias de las mismas a lo largo de su extensión. Un pequeño añadido que sirve las veces como muestra de la dedicación que han tenido en la presentación de la obra.

En el aspecto más técnico de la obra nos encontramos con un clásico formato tankobon formado por un total de 148 páginas (más seis a color) divididos en un siete capítulos y editados en un rústica con sobrecubierta. La traducción de la obra corre a cargo de Maite Madinabeitia por parte de DARUMA Serveis Lingüístics.

Óscar MartínezBanner inferior Norma Editorial octubre y noviembre - El Palomitrón

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Escribo más que duermo. Ávido lector de manga y entusiasta de la animación japonesa. Hablo sobre ello en mi tiempo libre.

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