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El jefe es una onee, de Nagabe principal - El Palomitrón

Según apunta la RAE, el antropomorfismo —haciendo referencia a un humanoide— es la atribución de características y cualidades humanas a los animales de otras especies, objetos o fenómenos naturales. Es cierto que existen multitud de autores con esta predilección, ya sea por su amor hacia el mundo animal o por la facilidad que les proporciona contar una historia a través de ellos. Algo que suele ser bastante característico y que, por lo general, suele gustar a muchas personas. Los animales tienen infinidad de aptitudes, pero si pensamos en ellos como protagonistas, sus cualidades se multiplican e incluso llegan a convertirse en el vehículo perfecto entre el autor y su obra.

El jefe es una onee, de Nagabe protagonistas - El Palomitrón

Si pensamos en Nagabe es imposible no pensar en los animales, seres que copan el protagonismo absoluto en la mayoría de sus obras. Ya sea en La pequeña forastera, Nivawa y Saitô o El jefe es una onee. De una forma u otra los implementa para que sean un componente imprescindible y no podamos imaginarnoslo sin ellos. Parece mentira que Akane Shinsha, editorial encargada de editar y publicar El jefe es una onee, conociera a Nagabe a través de una red social de ilustración y fuera el personaje de Vincent el que le diera el pasaporte hasta ella. Un encuentro que nos ha permitido, a día de hoy, conocer a uno de los mangakas más inconcebibles de la industria. Publicar esta obra fue para su autor una sorpresa y una oportunidad única que parece haber sabido explotar al máximo. Su trayectoria por el momento está marcada por tres obras bastante diferentes entre ellas pero con un factor común: los animales. Unos personajes que, según señala el autor, forman parte de su sello y manera de trabajar. Una vez superada esta primera toma de contacto comenzamos la reseña de El jefe es una onee. Un análisis donde no destripamos detalles sustanciales de su argumento e intentamos ir más allá de lo que vemos a primera vista.

El jefe es una onee, de Nagabe cartel reseña - El Palomitrón

Nunca es tarde para enamorarse, o eso dicen. Vincent Falnail es un eficiente empleado de una de las mayores empresas con capital extranjero. Un empleado cuya vida interior parece bifurcarse en dos direcciones: una vestida con traje y corbata, y otra sin apenas ropa. Dos direcciones que se anteponen, ejercen de noche y de día. Pero la tarde llega cuando se planta en el día a día de Vincent eso que muchos llaman amor. Un sentimiento que hasta el momento nuestro protagonista no había palpado y ahora le tocará hacerlo, y además, por vía doble. Una emoción que se entrometerá entre su noche y su día y le hará exponer al mundo su doble personalidad. Es hora de conocer la emocionante vida de Vincent Falnail, jefe de departamento de día y jefe de corazones de noche.

El jefe es una onee, de Nagabe Vincent en la oficina - El Palomitrón

Estamos ante la primera obra de Nagabe, autor revelación del momento que bajo una estela de éxito cosechada gracias a La pequeña forastera, se encuentran dos obras más que ejercieron como primogénitas de ésta. El jefe es una onee fue la primera en nacer, en ver la luz y en dejar testigo del tipo de autor que tenemos delante de nosotros. Lejos de convencionalismos El jefe es una onee es una obra atrevida, divertida y reivindicadora. Tales aspectos están perfectamente reflejados en sus personajes. Un conjunto de animales que, dejando sus condiciones físicas y peludas de lado, no solo nos exponen el comportamiento más humano posible dentro de una oficina sino que también nos muestran a las personas —animales en este caso— en esos momentos más liberadores y cercanos. Vincent Falnail no solo es nuestro reptil protagonista, sino que ejerce de puente entre el día y la noche. Sus dos empleos nos demuestran las dos caras de la moneda, y gracias a ellos la obra enriquece al lector situándolo en dos escenarios completamente distintos pero que a su vez se ayudan entre ellos. Podríamos decir que Vincent es jefe de departamento de día y jefe de corazones de noche. Cuando cae la noche nuestro protagonista es capaz de dejar su traje de oficina de lado y pasar a ser una auténtica onee. Una dualidad que nos ofrecerá momentos únicos que el autor sabe explotar y exponer desde un punto de vista delicado y cuidado, y a su vez, cubierto de un humor más que agradable.

El jefe es una onee, de Nagabe Dant y George - El Palomitrón

Pero Vincent no actúa solo. En la oficina cuenta con unos compañeros entrañables que Nagabe sabe perfilar en consonancia a la situación, y por otro lado, en el bar de oness nuestro protagonista estará acompañado por tres personajes únicos que dotan a la obra de humor y ternura a partes iguales. Todos ellos animales en un mundo de humanos que no solo demostrarán la fortaleza de las personas sino que indagarán y explorarán sus debilidades más temidas. Aquellas en las que el amor y la identidad propia lucharán contra prejuicios y morales establecidas.

Para romper con el factor comentado anteriormente Nagabe nos presenta al subordinado perruno Dant y al pájaro inglés George. Los dos hombres con los que tendrá que lidiar Vincent toda la obra. Ambos opuestos, pero ambos en busca de un mismo objetivo. Cada uno explora facetas distintas, y a pesar de sentirse condicionados por su gusto particular, ambos lucharán por el corazón de Falnail. Un muro que consigue aguantar toda la obra hasta llegar a sus últimas líneas. Dant y George son dos personajes totalmente diferentes, pero necesarios y complementarios. Nagabe no solo hace dudar a Vicent, también juega con el lector y lo introduce en la obra. A veces detestarás a Dant, otras amarás a George; o viceversa. Un juego propio de la vida misma que se ve perfectamente reflejado a través de un reptil rosa, un mamífero blanco y un ave moteada. El autor consigue crear un trío protagonista donde todos ofrecen lo necesario para que el otro crezca en cada viñeta; un equilibrio perfecto capaz de construir una obra que reivindica temas tales como el amor, el trabajo o la liberación personal.

El jefe es una onee, de Nagabe trío protagonista - El Palomitrón

Pocas obras he leído hasta la fecha donde la faceta del trabajo se implemente de tal forma como en El jefe es una onee. Nagabe lo presenta como un puente entre los personajes, y nunca mejor dicho, ya que gracias a los dos trabajos de Vincent podemos observar como lectores las dos facetas de la obra. Ninguno de los dos empleos se antepone al otro, y es gracias a éstos donde conoceremos a nuestro protagonista en su totalidad y descubriremos a su vez los puntos fuertes y débiles de Dant y George. Dos personajes que, lejos de los estereotipos creados y lo que pueda suscitar para una persona el trabajo, escapan de ello y se convierten en puntos únicos y necesarios para la obra. En relación a este aspecto, Nagabe explora el tiempo de desconexión; de liberación. En multitud de ocasiones, el día a día puede hacer que las personas nos sintamos presionadas y agobiadas. Un sentimiento que refleja a la perfección Vincent y que gracias a su segundo trabajo puede vencer. Ser una onee para nuestro protagonista es mucho más que vestirse de mujer. El autor sabe usar este registro y lo convierte en ese momento especial para nuestro protagonista. Un trabajo que, a pesar de los condicionantes que lleva detrás, reivindica ese tiempo de desconexión y expone al lector que ser una onee puede ser mucho más que ponerse un vestido. En esta ocasión es sinónimo de libertad, una que ayudará a Falnail a descubrirse a sí mismo

El jefe es una onee, de Nagabe Vincent - El Palomitrón

Dejando de lado el trabajo y la libertad personal, Nagabe también sabe introducir el amor en su obra. Un amor que, bajo la perspectiva de la homosexualidad, se presenta como sincero y jovial. Un sentimiento que descubrirá por primera vez nuestro protagonista y cuyas dudas hacia él serán infinitas. Dar la bienvenida a Cupido en tu vida puede resultar una tarea costosa, pero si en vez de una flecha te lanza dos, el asunto se complica todavía más. En esta ocasión las flechas tienen nombre y raza. Dant, el mamífero peludo; y George, el ave inglesa. El autor no solo sabe tratar bien a todos los personajes, sino que un tema tan delicado como la homosexualidad lo implementa en su obra como una faceta más que no teme al lector que hay detrás o la posible crítica que se pueda crear. Vincent se verá ante la tesitura de elegir entre ambos candidatos, una elección que formará la trama argumental principal y que, gracias al humor y al realismo plasmado, será lo suficientemente adictiva para no hastiarse ni un segundo. Es cierto que en la obra se tratan temas como el trabajo o la fatiga del día a día, pero el juego que se establece en el trío protagonista copará todos los planos y situaciones. Un juego que constituye las bases principales de El jefe es una onee.

En cuanto a narrativa y ritmo, la ópera prima de Nagabe cumple con creces. Gracias al uso que se hace del humor y la diversidad narrativa que se presenta gracias a los escenarios planteados, El jefe es una onee no descansa en ningún momento. Deja respirar al lector, pero no llega a soltarle. Juega con las emociones; te hará reír e incluso llegará a enojarte. Podríamos decir que la montaña rusa que representa Vincent a su vez coordina la obra y hace que su ritmo no cese. Es cierto que es pronto para hablar con solo tres obras en el mercado, pero el primer paso de Nagabe en la industria no solo da luz a una reivindicación del género sino que plantea un nuevo escenario con personajes convertidos en animales. No es fácil recrear la realidad a través de pelos y plumas, pero El jefe es una onee es un ejemplo perfecto de cómo gracias a la antropomorfización —a veces— es más sencillo situar bajo un mismo plano aspectos tales como el trabajo, la frustración diaria y el sentimiento más temido de todos, el amor.

El jefe es una onee, de Nagabe fiesta en el bar de oness - El Palomitrón

A nivel artístico El jefe es una onee no solo nos enseña los primeros trazos de Nagabe, sino que nos muestra otra faceta del autor. Una en la que el dibujo no suele ser del todo perfilado, se escapa alguna que otra muesca de tinta y los acabados no son del todo perfectos. A pesar de contar con estas pequeñas taras, el dibujo de la obra es bastante peculiar. Propio de Nagabe podríamos decir. Escapa de su estilo actual, pero deja un sello imborrable de su firma. Los animales son los auténticos protagonistas, dejando así los fondos y los detalles más de lado. Sus expresiones son únicas, y son las que otorgan ese toque único y propio a la obra. Sin ellas El jefe es una onee no sería lo mismo, y posiblemente no llegaría tanto al lector. Nagabe se preocupa en los diseños y hace que el entintado de los mismos sea impecable. No solo es capaz de crear un mundo de día, sino que también lo hace de noche; e incluso se atreve a dibujar al amor. Un conjunto de aspectos que, aunque no perfilen el mejor trazo del autor hasta la fecha, lo convierten en una primera toma de contacto única difícil de olvidar.

«El amor huele a rosas, Vincent Falnail»

El jefe es una onee, de Nagabe cartel edición - El Palomitrón

El jefe es una onee, de Nagabe portada - El Palomitrón

Con motivo del 36 Salón del Cómic de Barcelona ECC Ediciones anunció más de diez nuevas licencias que se unirían en los próximos meses a su catálogo. Entre ellas encontramos El jefe es una onee, de Nagabe. Una obra compuesta por un único volumen que nos presenta el primer trabajo del autor y que parece estar gustando bastante al público. El jefe es una onee está compuesto por un total de 232 páginas en blanco y negro con la inclusión de cuatro páginas a color. Estamos ante una edición con formato B6 rústica con sobrecubierta (tapa blanda) y cuya dimensión es de 13 x 18 cms.

La calidad de los materiales que conforman este tomo es indiscutible, en la línea de este tipo de obras de la editorial. La portada logra un gran impacto visual tanto por su diseño como por sus tonalidades rosadas y grisáceas, al igual que ocurre con la contraportada. Como ocurre en la mayoría de las obras de la editorial, el diseño de la portada respeta al máximo el japonés. La ilustración se encuentra en la misma localización al igual que el título, que guarda total semejanza y ubicación. Tan solo, y a modo de curiosidad, añadir que en nuestro territorio se optó por sustituir a los círculos en blanco de la edición japonesa por “onee”, un sinónimo más elegante para referirnos al vocablo “travesti”. Un cambio que tan sólo afecta al título pero que lo convierte en uno más atractivo para el público.

El jefe es una onee salió a la venta el pasado noviembre a un precio de 9,95€. Tal y como comentábamos antes, estamos ante un tomo único compuesto por 21 capítulos, dos historias extras y un epílogo. 232 páginas que nos cuentan de principio a fin la historia de Vincent Falnail y sus compañeros de trabajo. En cuanto a errores de impresión o diseño no hemos encontrado ninguno. Tanto el entintado, como el sangrado y las viñetas gozan de una perfecta armonía en el tomo y además está perfectamente traducido a nuestro idioma, cortesía de Yasuko Tojo.

El jefe es una onee, de Nagabe cartel galería - El Palomitrón

Marisol Navarro

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Publicista aficionada de las películas, las series y el manganime. No tengo un género preferido, pero todo lo gore me apasiona. Me encanta viajar, y si algún día consigo ir a Japón sin duda para el trayecto tendré preparada toda la obra de Sui Ishida.

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