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Sorry We Missed You destacada - El Palomitrón
CINE CRÍTICAS REDACTORES

SORRY WE MISSED YOU

LOS ANTECEDENTES

Ken Loach lleva años prometiendo retirarse, pero todos sabemos que seguirá al pie del cañón mientras el mundo siga girando y la historia mutando y, con él, sus películas. Fue en 2016 cuando el director británico nos obsequió por última vez con otra de sus películas obreras, Yo, Daniel Blake, el drama de un hombre mayor que había vivido tiempos personales y laborales mejores y que vivía su vejez enfrentado a las dificultades para encontrar un trabajo a su edad, mantenerse a flote en un mundo sin alma y sometido a una burocracia kafkiana propia de los sistemas democráticos de la actualidad. Como desde 2016 el neoliberalismo no ha desaparecido, Ken Loach nos vuelve a ofrecer su nueva visión de un mundo laboral no ya protagonizado por obreros con monos de trabajo sucios, sino por una sutil máquina de explotación en la forma de un nuevo mercado de trabajo flexible, abierto, de semblante alegre, pero, como siempre, explotador.

LA PELÍCULA

Aplaudida en el último festival de Cannes, Sorry we missed you se ha convertido automáticamente en el nuevo artefacto político de Ken Loach, artefacto perfectamente gestionado y montado con el que pretende resaltar justamente aquello que tanto crítica en su cine actual: la deshumanización del trabajo y de nuestra propia vida en el mundo de hoy en día, un mundo protagonizado por un capitalismo salvaje totalmente neoliberal que ha colonizado hasta nuestros momentos más íntimos y ante el cual las personas nos encontramos totalmente indefensas.

Con guion de Paul Laverty, habitual de Ken Loach, la nueva película de Loach narra la historia de una familia que se desintegra a causa de la situación económica que pasan sus progenitores. Cuando Ricky (Chris Hitchen) encuentra por fin un empleo, su nueva situación avocará a su familia a una situación familiar imprevista: su esposa Abbie (Debbie Honeywood) debe vender su coche con el que va a trabajar para poder costear el nuevo medio de transporte de su marido en su nuevo trabajo y sus dos hijos, Seb (Rhys Stone) y Lisa (Katie Proctor) no verán con muy buenos ojos esos nuevos cambios que acabarán afectando finalmente a todos.

Es difícil proyectar una opinión sobre una película con tantas aristas. Después de todo, tras tantos años de lucha en la pantalla, el cine de Loach se ha tornado diverso y complejo hasta en sus detalles más insignificantes, por lo que el espectador deberá ir armado de atención para observar cualquier mínimo detalle que ilustre el fresco completo que es esta película y que no es otro que el liberalismo brutal entrometiéndose más allá de las relaciones laborales y penetrando hasta el tuétano de nuestra vida personal.

No es casual que la propia película empiece con una entrevista de trabajo, escena que pone al espectador sobre aviso de lo que va a visionar, ya que Sorry we missed you es una película sobre el mundo laboral y sobre cómo este condiciona toda nuestra vida. Nuevamente volvemos a encontrar la máxima que nos define por lo que hacemos y, en este caso, los personajes se definen por aquello de lo que trabajan; es decir, se definen por la precariedad y precarias son sus vidas.

No nos encontramos tampoco ante una película descarnada, ya que el guion de Laverty permite romper la frialdad de una vida laboral aséptica con pinceladas de familiaridad e incluso humor hasta el punto de construir una película en la que en una primera mitad se dibujan las condiciones laborales de los dos protagonistas adultos para, a continuación, en la segunda mitad mostrarnos cómo se rompe su vida familiar a consecuencia de ello.

De hecho, es interesante observar cómo paulatinamente se quiebran los vínculos que unen a los cuatro miembros de la familia en un ritmo in crescendo que le devuelve al espectador el reflejo más crudo de este mundo. Los personajes sufren, pero podemos ver la humanidad en ellos y precisamente sufren porque son personajes nítidamente dibujados y solventemente interpretados. Quizá los dos personajes jóvenes, el hijo Seb y la hija Lisa, son los que más sufren las consecuencias de las condiciones laborales de sus padres a través de la rebeldía que, a fin de cuentas, busca llamar desesperadamente la atención, y el miedo y la fragilidad, respectivamente.

Esas pinceladas de familiaridad también las podemos encontrar en las relaciones que establece Abbie con las personas para las que trabaja. Ella es una enfermera que trabaja para una compañía, pero busca siempre establecer un vínculo con sus pacientes que vaya más allá del tiempo reglamentado que le solicita la empresa. Son estos personajes secundarios los que realmente enseñan el valor de lo que deberíamos ser: personas a las que les importan los cuidados y los que nos rodean, pero también nos enseñan valiosas lecciones sobre cómo éramos antes y qué es lo que hemos perdido por el camino. Impagable es la escena en la que la anciana le enseña a Abbie sus fotos de cuando era sindicalista y rememora los tiempos gloriosos del sindicalismo inglés. No por nada dicha fotografía está en blanco y negro.

Para finalizar, podemos acabar afirmando que no es difícil ver los vínculos que unen Sorry we missed you con el anterior trabajo de Loach, Yo, Daniel Blake. Volvemos a ser testigos de un momento de catarsis colectiva, de cómo la película narra también los lazos sociales que sobreviven por debajo del tejido de ese capitalismo feroz, de la falta de música para acompañar la cinta y, así, hacerla más cruda e, incluso, el uso de la pintura y el grafiti como método de protesta ante la imposibilidad de entender el mundo.

ELLOS Y ELLAS

Ya hemos adelantado algo anteriormente, pero volvemos a insistir en unos actores y actrices que cargan con el peso de esta película de una forma brillante y que encarnan a los dos progenitores: el actor más popularmente conocido por aparecer en la televisión británica Chris Hitchen (Thick as Steves’) haciendo el papel de Ricky, el padre, y Debbie Honeywood (Vera) en el papel de Abbie, la madre. Les acompañan la desconocida Katie Proctor en el papel de la hija Lisa y el también desconocido Rhys Stone en el papel del hijo mayor Seb. Aunque el peso actoral recae sobre estos cuatro personajes, también es de agradecer el personaje de Maloney, el encargado de la empresa de paquetería para la que trabaja Ricky interpretado por el también desconocido Ross Brewster.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

El momento en que Ricky golpea a su hijo Seb cuando pierde el control al no encontrar las llaves de la furgoneta y no poder ir a trabajar ese día. Ese momento en que la ira finalmente se abre paso más allá de cualquier control te clava en el asiento.

TE GUSTARÁ SI…

Estás acostumbrado al cine de Ken Loach. Son numerosos los puntos en común con su última película, Yo, Daniel Blake.

LO MEJOR

  • Que no miente. Te venden un drama obrero y, efectivamente, la película es un excelente retrato del mundo obrero en la actualidad.
  • Las interpretaciones y la capacidad familiar de Ken Loach para ser tierno y crítico a la vez.

LO PEOR

  • Que no en todas las situaciones nos podemos sentir familiarizados, ya que, aunque el neoliberalismo es global, lo que viven los personajes a causa de su situación laboral es una situación excepcionalmente británica.
  • Que es una cinta totalmente volcada en un drama obrero actual y puede ser un tema con el que no todos los espectadores se sientan cómodos. Debemos ir concienciados de lo que vamos a ver.

Javier Alpañez

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