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Reseña de Réquiem por un vaquero espacial El universo de Cowboy Bebop destacada - El Palomitrón
ANIME / MANGA REDACTORES RESEÑAS

BIBLIOTECA: RÉQUIEM POR UN VAQUERO ESPACIAL – EL UNIVERSO DE COWBOY BEBOP

Cowboy Bebop es una serie única, especial. Y es que quizás estaba destinada a serlo desde el primer momento que Shinichirō Watanabe se pusiera a los mandos de esta epopeya espacial de espíritu indomable, sí, pero también melancólico. Una ficción con múltiples singularidades, tantas como lecturas ofrece. Cowboy Bebop es una serie proclive a entrar por la vista, como si tuviera encima un gran y aparatoso rótulo de neón que indicara que algo gordo se cuece ahí dentro: nada menos que una miscelánea de western, ciencia ficción y género noir, todo bajo el sensual compás del jazz. El intenso color azul que hace palpitar el alma. Aunque, en esto último, el grueso del grupo de cazarrecompensas protagonista no esté muy versado. 

Como decía, Cowboy Bebop es una serie especial, pero también es un icono de la historia de la animación nipona. Una pieza creativa mayúscula que, junto a otras como Neon Genesis Evangelion, marcaron a toda una generación. Dos décadas después de su emisión, mucho puede hablarse de esta serie de culto, pero ya adelanto que poco tan bien como lo hace Francesc Miró a través de Réquiem por un vaquero espacial: El universo de Cowboy Bebop. Un ensayo crítico, profundo, llevado a cabo con suma meticulosidad y una carga emocional que incluso traspasa el papel. Porque aquí sí hay espacio para airear emociones.

Reseña de Réquiem por un vaquero espacial El universo de Cowboy Bebop elenco protagonista 2 - El Palomitrón

Héroes de Papel engrosa el sello Crossover con un nuevo ensayo de temática anime, como ya hiciera con Tras la puerta de la verdad (Mariela González, 2019) o Tú (no) necesitas ser un héroe (Álvaro Arbonés, 2018). La editorial española se nutre de la visión y el minucioso trabajo de Francesc Miró para intentar descubrir por qué Cowboy Bebop es la obra de culto que se considera hoy día. Y de paso rendirle un pequeño tributo, un homenaje a través de un viaje que tiene por fondo la inmensidad de un mar de estrellas cuya luz prende y se extingue sin tregua. Vida y muerte. Para abrir el telón, preparar la nave y disponer de todo lo esencial, el periodista cultural valenciano cuenta con la pluma de Marta Trivi —periodista cultural que podemos leer en medios como AnaitGames— en cuanto a la elaboración del prólogo del libro se refiere. Un prólogo que, por un lado, logra plasmar a la perfección la esencia de la obra de marras, así como las intenciones de su autor para con la misma; y por otro, no titubea a la hora de alzar la voz de la razón, de señalar a esa parte de la crítica carente de valentía, aquella anclada en los vestigios de un pasado y que parece no querer inmiscuirse en aspectos de mayor calado social, algo menester en los tiempos que corren. Eternos adolescentes.  

Una vez transitado el prólogo, Réquiem por un vaquero espacial comienza con un confidente guiño, una alusión a los versos iniciales del siempre enérgico e irresistible opening de la serie: «Tank!». Tras él, una introducción medida al detalle para sentar las bases de un universo que bebe de innumerables fuentes artísticas y productos culturales. Pero Miró no solo repasa un género tan añejo y sempiterno como es el del western, sino que conectará con el ahora ya no tan novedoso western espacial y su relación con los cimientos del trabajo de Watanabe que nos ocupa. También dedicará un espacio a comentar el origen de la serie, uno fruto de la más absoluta causalidad. Pero sin duda, lo que más llama la atención de esta parte introductoria es la sinceridad del autor, la franqueza con la que menciona que, sorpresa, Cowboy Bebop no llegó a él de adolescente —curiosamente igual que a servidor—, sino que se sumergió en la space opera del prestigioso director nipón ya en la veintena, prendido por su estilismo, por ese enorme letrero de neón que comentaba, y por la increíble capacidad de la serie de transmitir ese aire cool

Reseña de Réquiem por un vaquero espacial El universo de Cowboy Bebop Spike - El Palomitrón

Tras el primer visionado, otros tantos siguieron después. Como si volver a inhalar el clima de precariedad —no solamente económica— característico de la Bebop fuera, en parte, una necesidad. Y de esa necesidad, la construcción de un hábito. Pero siempre con la mirada crítica de quien sabe que el producto cultural resiste los embates del tiempo, que no cambia, que somos nosotros quienes sí lo hacemos. Así, la lectura que se puede extraer tras un primer visionado debería diferir respecto a las siguientes. Se trata de un proceso de crecimiento y aprendizaje. Pero claro, hay que estar dispuesto a pasar por él. Por fortuna, el guía de este viaje no teme bajar al fango, airear aquellos aspectos de la producción más conflictivos. Crea y fomenta el debate, todo ello sin menospreciar o desprestigiar el resto de facetas donde Cowboy Bebop sí brilla. 

Réquiem por un vaquero espacial es la aproximación personal de alguien que ha perfilado su mirada crítica para con la serie hasta el límite. El grueso del ensayo es un análisis exhaustivo de los 26 capítulos —denominados originalmente sesiones debido a su descomunal influencia musical— que la componen. Así, Miró narra las variopintas aventuras de un grupo de cazarrecompensas parias, una especie de familia disfuncional condenada a no entenderse que, por contexto, bien podrían servir de espejo para cualquier freelance. Desde «Canción triste para un asteroide» hasta «El auténtico Folk Blues», cediendo también el espacio pertinente para Cowboy Bebop: La película, largometraje con el que Shinichirō Watanabe volvería a ese melancólico universo dos años después de su cierre. El autor valenciano se viste de narrador omnisciente para relatar bajo una impoluta prosa no solo qué acontece cada sesión, sino también todo aquello que carcome a sus actrices y actores, sus traumas, anhelos y pulsiones. Francesc entiende e interpreta los silencios de la obra de Watanabe; silencios cuyo estruendo es mayor que el de la suma de líneas y líneas de diálogo.

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Entiende e interpreta porque ha convivido mucho con ellas y ellos, con el elenco principal, pero también con los personajes con un rol más secundario. Aquellos que dejan tras de sí una marca efímera, pero crucial la mayoría de las veces. Espejos donde Spike, Faye, Jet y Ed se proyectan, donde como espectadores podemos rasgar algo sus respectivas corazas —siempre con pocas concesiones, claro, porque así se las gasta el grueso de tripulantes de la Bebop—. De algunas de estas figuras, y de otras materias, Miró habla en una serie de apartados que sirven como un alto en el camino. Espacios donde poder pausar el disco de 26 pistas y desgranar y aprender con unos extras de primerísima calidad. 

Porque en «El bebop y el espíritu de la serie» hay espacio para conocer más acerca de la banda sonora de la serie, del calado e influencia del jazz y derivados. Una exploración del propio origen. Aunque más importante es «La cuestión del género en el cosmos Watanabe», un apartado dedicado a explorar sin pelos en la lengua las problemáticas derivadas de una representación de la mujer de tintes machistas, conductas asociadas a una toxicidad machista latente y el trato en la representación de minorías. De su mensaje, de lo que subyace tras el atractivo de su indumentaria, se habla en «La filosofía de Cowboy Bebop». Porque la serie de Watanabe es una de corte reflexivo y profundamente existencialista, donde el viaje espacial es una exploración del vacío, de fantasmas del pasado que no cesan de atormentar. Y es que Cowboy Bebop es, en esencia, un baile de atormentados, un escenario del que poder extraer tantas lecturas como metáforas. Mientras que en «Espiritualidad y política en Cowboy Bebop» Francesc se detiene en aquellas cuestiones que guardan relación con las doctrinas religiosas y el discurso político de la serie. Facetas donde se nota cierta intencionalidad crítica y reivindicativa por parte de Watanabe, pues quizás encontremos más puntos en común de los deseables en su distopía espacial.   

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Tras casi dos centenares de páginas, toca decir adiós. Este réquiem de 26 pistas —así lo bautiza Miró— alcanza su cenit y deja de sonar. Pero su mensaje sigue golpeando fuerte. «You gonna carry that weight». Shinichirō Watanabe rompía la cuarta pared y golpeaba al espectador. Y, de una manera similar, Francesc lo vuelve a hacer. Porque su análisis es exhaustivo y hará que recordemos la serie; pero es la profundidad del mismo, el trato emocional y su posición como autor los que despertarán un sentimiento en su lectura. Y, ¿acaso no es ese el objetivo? Entre estrellas que finalmente se apagan y mitos griegos, Miró cierra una etapa, se despide. Ahora conocemos algo más sobre Cowboy Bebop, pero también algo más sobre él. Sobre los vaivenes de la vida, el peso de escribir y que, en la vida, es menester construir y cuidar de una red afectiva. De lo contrario, vagaremos por el vasto espacio sin un rumbo fijo.    

Réquiem por un vaquero espacial brilla con luz propia en cuanto a contenido se refiere pero, como la serie, también entra por la vista. Porque la edición que presenta Héroes de Papel, en la línea de otros títulos del sello editorial, se sirve del minimalismo y de un estilo muy característico para llamar la atención del ojo humano. Una edición que contiene 200 páginas a color y una dimensión de 15 x 21 cm, un formato adecuado para disfrutar al máximo de todos los detalles que ofrece. Además, la apuesta por una encuadernación en cartoné cosida con hilo refuerza la imagen de producto de calidad, a la vez que facilita la lectura. Volviendo al diseño de la cubierta y contracubierta, los tonos escarlata se funden con tintes negros para ofrecer finalmente un llamativo diseño, sin dejar de hacer referencia al estilo propio de Cowboy Bebop. Ejemplo de ello son las letras del título dispuestas por el fondo y las ilustraciones a color que van sucediéndose en el interior. Sin duda, un envoltorio de lujo para una obra totalmente necesaria para cualquier seguidor de la serie de Shinichirō Watanabe. Asimismo, y como complemento, cualquiera que compre el ejemplar a través de la página web de la editorial podrá disfrutar de un pack exclusivo de pegatinas y un marcapáginas en total sintonía con el estilo de la edición.     

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Edu Allepuz

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.