El Palomitrón

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Reseña de Reiraku, de Inio Asano destacada - el palomitron
ANIME / MANGA REDACTORES RESEÑAS

BIBLIOTECA: REIRAKU

Entendemos por atemporal aquello que está más allá del tiempo. Que lo trasciende. Que no está sujeto a sus caprichosas leyes. Bajo el amparo de esta definición, creo que Inio Asano es un artesano con la habilidad necesaria para confeccionar obras que obedezcan las normas de lo atemporal. Historias fraguadas con el esmero y la osadía de quien no busca ocupar un horizonte temporal ni a corto ni medio plazo. Reseña de Reiraku, de Inio Asano pareja vertical - el palomitronSu intención parece virar hacia la construcción de lugares de introspección a los que volver un número infinito de veces. En ocasiones, para entender mejor lo que antaño se vivió. Para percatarse de detalles adicionales e hilar fino gracias a la sabiduría que proporciona el intenso movimiento de las manillas de un reloj. En otras para volver a vivir, sentir. En menor o mayor grado. Tal vez buscar esa esperada conexión e identificación con los personajes y su situación. Con esa trama que parecía no ir dirigida a ti. Ese adolescente que cerró Solanin sin saber muy bien qué le podría ofrecer el devenir de su vida y que, años después, regresa a sus páginas y encuentra una respuesta mental, una confirmación intangible: «Ahora entiendo qué me queríais decir». Y ese retorno es imperecedero, es un eterno retorno. Porque creo que la vida es lo suficientemente complicada como para ser capaz de cerrar etapas como aquel que cierra un libro que sabe que nunca va a volver a abrir. Como para conseguir que las heridas ni siquiera cicatricen, si no que desaparezcan por completo. Ausencia total de recuerdo de dolor. Algo totalmente antinatural.

Hay quien piensa que las historias de Asano no son para todo el mundo; un pensamiento que yo también comparto. Sin embargo, también hay quien piensa que es complicado involucrarse con sus propuestas si alguien no ha pasado por una situación similar a la de sus protagonistas. Y en este punto, en dicha afirmación, no podría estar más en desacuerdo. La labor de Asano como mangaka destaca por ese realismo que impregna sus diálogos y trazos, por ese vómito emocional que sale desde lo más profundo de las entrañas humanas. Asano es un orfebre cuya materia prima de trabajo son los sentimientos y las emociones humanas. Las entiende, las digiere y las vomita sobre el papel. A veces es áspero, excesivo. Aunque todo depende de la mirada que le juzgue. Si hay un mínimo interés por entenderlo, es fácil hacerlo. Si afilo (un poco) mi empatía, seré capaz de sentir el dolor emocional de unos jóvenes que sufren acoso escolar, pese a no experimentarlo en primera persona jamás. Si afilo (otro poco) mi empatía, seré capaz de entender la soledad de quienes sufren en silencio, de aquellos privados de la calidez de un hogar funcional. Simplemente se trata de vestirse con la piel de otros, de abandonar cierta miopía considerada hasta normativa.

Reseña de Reiraku, de Inio Asano Kaoru 1 - el palomitron

«Descansar… Ya no sé qué hacer con el tiempo libre»

Por eso no debería costar identificarse con el elenco de Solanin pese a tener «encarrilada» la vida. Ni tampoco con el protagonista de Reiraku, pese a no ser un mangaka de éxito con bloqueo creativo. Hablaba de que el trabajo de Asano es imperecedero, y lo es por su reflejo del ser humano y el fuerte componente emocional del mismo. Y porque cualquier vida humana tiene un cariz en común: lo cíclico de su «formato». Porque es probable que la temática de Solanin aluda a tu estado no una, sino numerosas veces a lo largo de tu vida. De igual forma que lo hará Reiraku; o de igual forma que el retrato de la moral humana en Nijigahara Holograph sigue tan vigente catorce años después de su finalización. Parece que el propio Inio Asano haya creado un particular género alrededor de su figura; su propio género. Cuando te dispones a leer algo nuevo de él, sabes qué te vas a encontrar pero no cómo vas a hacerlo. Reiraku es quizás su obra más personal, un espejo ilustrativo de una parte de su vida, de sus emociones y pensamientos. La traducción literal de su título es «Cuesta abajo»; no hay sutileza en él, tampoco mensajes crípticos. Es explícito, un aviso de que los finales felices a veces son una monstruosa quimera.    

Reiraku arranca con la narración de un recuerdo. Con la melancolía de aquel que mira atrás en su vida y piensa que tal vez todo tiempo pretérito fuera mejor. El narrador es Kaoru Fukazawa, un reputado mangaka que, tras un largo periodo de tiempo, finaliza su serie más longeva y exitosa: Sayonara Sunset. El último volumen de la serie ya figura en las estanterías de multitud de librerías y hogares japoneses; compartiendo espacio y tiempo con las de autores noveles y prometedores. Aquellos que gozan de un prometedor futuro. Algo que, tal vez, Fukazawa siente que ya no le corresponde. Es un artista de éxito, sí, pero es «diferente». Es una de esas figuras que defiende la integridad del autor y de la industria por encima de todo. Él busca una total libertad creativa, la manufactura de una historia que marque, que deje huella en el público. No comulga con las directrices de una industria «corrompida» que solo busca el mayor rendimiento económico posible (algo totalmente lícito, por otra parte). En medio de una profunda crisis creativa, frustrado y sin ideas, Fukazawa mira con recelo la (in)moralidad de una generación mientras lidia con el recién proceso de divorcio con su mujer, editora de una joven y exitosa mangaka. Kaoru Fukazawa no sólo padece de bloqueo creativo, sino que experimenta su particular reiraku.   

«A estas alturas no puedo recordar con claridad por qué elegí este trabajo… ¿Por qué quise ser mangaka?»

Reseña de Reiraku, de Inio Asano Kaoru 2 - el palomitron

Pese a lo que pueda parecer en primera instancia, la construcción de su personaje es una perpetrada bajo cierta complejidad. Si se esquiva su halo de apatía generalizada, su aireada prepotencia y una lengua viperina capaz de esputar veneno si así lo requiere, se esconde un hombre frágil, herido en lo emocional e incapaz de encontrar la manera de avanzar, de seguir adelante. Y dicha incapacidad no recae única y exclusivamente sobre su tejado. Él es «culpable», pero también aquellos que le ignoran, aquellos que se guían por el más vil de los intereses. La ayudante que hará lo que sea necesario para labrarse un nombre, el editor que es incapaz de dedicarle una breve porción de su tiempo, o la mujer con la que decide pasar el resto de su vida, quien se obceca en un trabajo que la exprime, que es capaz de hacer tambalear los cimientos de una vida en común. Kaoru vive en un estado de frustración continua. Incomprendido. Afectado por la presión que supone tener que crear una nueva historia superventas, además de satisfacer a su público. Toda esa frustración se torna hastío de un trabajo que comenzó a realizar por pura pasión; y pocos resquicios de pasión quedan en un hombre que prácticamente se mueve por inercia. La frustración le engulle. Es un manto de oscuridad que nubla su mente, su vida.

«Su mirada, como de gato callejero depauperado, expresaba muy bien su carácter arisco y desconfiado»

Reseña de Reiraku, de Inio Asano chica - el palomitron

Fukazawa es un hombre solitario, con dificultad para comunicarse con los demás. O, al menos, así es como le ve el resto. Porque el mangaka intenta expresar lo que siente, comunicarse. La realidad es que el resto tiene un nulo interés por escucharle de verdad, por mostrar auténtica empatía. Ni siquiera su mujer, quien antepone los caprichos de la joven autora con quien trabaja a las inquietudes de su marido. Así, el protagonista se ve arrastrado a tener que pagar por ello. Pagar por pasar un rato con alguien y encontrar complicidad, atención y algo de cariño. Inio Asano vuelve a recurrir al sexo como vía de escape. El instinto más primario como última herramienta de comunicación. Kaoru Fukazawa encuentra en una compañía de servicios sexuales el único medio para expiarse, para notar calor humano —y no necesariamente en el sentido más literal—. Allí encuentra a Chifuyu, cuya «mirada de gato» le retrotraerá a un tiempo pasado, de juventud. Al origen de un «monstruo».   

Como mencionaba anteriormente, Reiraku es una obra sumamente personal. Es ampliamente conocido que el originario de Ishioka (Ibaraki) suele plasmar sus pensamientos, inquietudes y diferentes estados de ánimo en los personajes de sus obras. Pero en Reiraku va un paso más allá, refleja una parte de sí mismo en Kaoru Fukazawa. Como quien se desnuda emocionalmente sin ningún tipo de pudor, Asano hace de Reiraku una historia con un fuerte componente autobiográfico. Abandona prácticamente la juventud para elaborar un relato crudo y decadente sobre la vida adulta. Un grado de crudeza que existe no por ser demasiado explícito, sino real. Por manejar con pulso de cirujano una serie de temas con los que resulta realmente complicado no sentirse involucrado. Cuestiones que conciernen a los sueños y metas que nos autoimponemos, a esa pasión inicial que se va consumiendo con el paso de los años fruto de lo anodino de la rutina, por esa ansiada libertad portadora de grilletes. ¿Qué éramos, qué somos y qué querríamos ser? Puro debate existencialista.

«[…] Para conseguir esa felicidad, estuve trabajando como un loco durante diez años, dejándome casi la salud en ello. A cambio de estos diez años de casi esclavitud… Conseguí  unos pocos años de libertad»

El protagonista de Reiraku no deja de cuestionarse quién es, de mirar atrás y a su alrededor y ver en qué se ha convertido. Siente un ánimo de derrota, de fatiga y pérdida total de motivación por un trabajo que anhelaba de joven y que, más de una década después, encuentra complicado no encontrar vacío a pesar de alcanzar el éxito. Porque la realidad tal vez sea así. Asano refleja a la perfección la exhaustiva dedicación a un empleo y una industria que exigen demasiado. El yugo de unos intereses económicos que acotan la libertad creativa, pese a perder en términos de calidad. Una presión que consume a los autores y que les complica la existencia de periodos de desconexión. Una presión que, por otro lado, también se vive a través de los comentarios de su público a través de las redes sociales u otros canales. Factores que, en conjunto, agravan el surgimiento de (buenas) nuevas ideas para futuros trabajos. Y aun con todo esto, no ser capaz de decir basta. De tomarse un tiempo de vacaciones, de descanso. Estar en una vorágine de autodestrucción y ni siquiera querer encontrar una vía de escape. Porque quizás la relación entre artista y arte sea así. Quizás uno solo puede resignarse a ello y acallar sus demonios internos. Es difícil saber cuánto de Inio Asano hay en Kaoru Fukazawa, pero está claro que estas cuestiones conforman un grito casi catártico por el cual liberar una pesada carga que llevaba años portando.

Reseña de Reiraku, de Inio Asano Kaoru 3 - el palomitron

La narrativa de Inio Asano conjuga a la perfección con un apartado artístico que rezuma un realismo que resulta evocador. El peso de sus diálogos, la carga emocional que portan, bailan al unísono con lo que el lector encuentra a lo largo de los paneles. Aunque también criticado por ello, Asano es considerado un autor de la corriente hiperrealista; un estilo que, lejos de exponer la realidad desde el punto de vista del autor, apuesta por reflejarla tal y como es. Debido a su pasión por la fotografía, es él mismo quién escoge la mayoría de sus planos; no sólo elige cuándo disparar, sino que sabe cómo tratar ese disparo para que, a través de una serie de procesos digitales, llegue a sus obras de una forma sobresaliente. Puede que los fondos logren estar en una escala distinta a la de los personajes, pero aun así éstos consiguen destacar por encima de todo. Sus expresiones, sus rasgos, sus miradas… todo fluye en una misma dirección. Asano es un auténtico maestro en cuanto a la captura de momentos, retrata emociones e intangibles con una facilidad pasmosa. Con la suficiente solidez como para hacer que perduren. Rabia, amor, deseo, pérdida, nostalgia, apatía, tristeza… Un acervo de emociones con las que el autor esgrime su pluma y vacía sus entrañas para todo aquel dispuesto a querer sentir, a querer empatizar. Porque Asano, al igual que Fukazawa, no puede dejar de crear por muy fatigado que esté, por mucha oscuridad que cubra el escenario. Y mientras esté ese sentimiento de necesitar este arte como quien necesita de oxígeno, la ausencia de un autor único se antoja impensable. 

«La libertad es una herramienta, jamás debe ser un objetivo»

Reseña de Reiraku, de Inio Asano cartel edición - el palomitron

Reseña de Reiraku, de Inio Asano portada - el palomitron

En el pasado XXIV Salón del Manga de Barcelona, Norma Editorial anunció la llegada a nuestro país de la última obra de Inio Asano. Reiraku está compuesta por un total de 240 páginas en blanco y negro, incluyendo seis de ellas a color. Al igual que en la última edición de Solanin, la editorial apuesta de nuevo por un formato A5 con una edición rústica con sobrecubierta y una dimensión de 14,8 x 21 cm. La calidad de los materiales que conforman este tomo es indiscutible, en la línea del resto de títulos del autor. La portada logra un gran impacto visual tanto por su diseño como por su composición. El diseño de la cubierta respeta al máximo al original japonés, respetando la ubicación horizontal del título y optando por no traducirlo a nuestro idioma. Al igual que ocurre con la nueva edición de Solanin, Reiraku aprovecha la nueva apuesta de diseño y emplea una imagen real como portada. Un estilo algo rompedor y que es poco habitual en el sector, aunque viendo el tono y el trato del autor para con la obra, es más que suficiente para entender las intenciones de este diseño. Uno que también sigue en la contraportada y conforma así una ilustración completa a doble página. Reiraku se puso a la venta el pasado 5 de abril de 2019 a un precio de 9,95€. En este volumen único encontramos un total de 8 capítulos que narran en su totalidad la historia de Kaoru Fukazawa, el mangaka protagonista de la obra en el que el propio Asano vuelca una parte de su vida. En cuanto a la edición, tan solo puede encontrarse un defecto en el encolado de las páginas a color del tomo. Respecto al entintado, sangrado y viñetas, todo goza de una perfecta armonía a nivel general. Por último, la obra está perfectamente traducida a nuestro idioma por Marc Bernabé (DARUMA Serveis Lingüístics).

Edu Allepuz

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.