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Reseña de Las Quintillizas #1
ANIME / MANGA REDACTORES RESEÑAS

BIBLIOTECA: LAS QUINTILLIZAS #1

La vida estudiantil es un escenario prácticamente abstracto para el manga. Son miles las obras que enfocan esta etapa juvenil como parte de ese marco donde enfocar su narrativa. Historias de Amor y Horimiya son dos preferidas personales, no tanto por cómo realizan este enfoque, sino por como lo ilustran. Dos obras que dibujan realidades, que hablan de preocupaciones y miedos reales.

Sin embargo, el instituto también puede ser espacio para la fantasía y, dentro de la misma, el harem cobra fuerza. Porque es un género especialmente enfocado en ello, en la fantasía. En algo irrealizable, las tantas de las veces cuestionable en un sentido moral y que funciona en un sentido unidireccional, cubriendo el deseo de su público objetivo. Sin embargo, el harem no tiene porque existir siempre en un plano tan básico y ahora Las Quintillizas, de manos de Norma Editorial, llega para suponer un primer paso en ese cambio.

Reseña de Las Quintillizas #1


Y digo un primer paso porque la obra de Negi Haruba se sigue sosteniendo en algunos de los pilares que forman el harem. Y es que, Las Quintillizas se presenta como una entrega que media entre estas dos formas del harem (y de la que tanto ha hablado recientemente My Next Life as Villainess) para mostrarse como una comedia romántica clásica donde no son nada más ni menos que cinco hermanas las que, entre comillas, compiten para hacerse con el amor de su protagonista

Con todo, y aunque Uesugi (el chico en cuestión) cumple con muchos de los cánones del género, demuestra tener una personalidad lo suficientemente definida como para desmarcarse de la idea del avatar y resulta ser un personaje sólido y convincente ya en su primera aparición. Lejos de suponerse una conquista romántica en toda regla, es precisamente la arrogancia absurda que muestra en algunos momentos, su versatilidad y la forma en la que tendrá que esforzarse para conseguir que las cinco hermanas aprueben, lo que le convierte en un protagonista perfecto para la obra.

Y es que, como en todo harem, la obra al completo depende de las relaciones interpersonales entre sus personajes y en esto, en su esencia, es donde consigue brillar Haruba y su casting. Porque no solo Uesugi, todos sus personajes —incluso los secundarios, en los pequeños instantes con los que cuentan— demuestran estar escritos de forma brillante para lo que a la comedia romántica se refiere, consiguiendo la química necesaria para hacer mover los engranajes de la obra y, en especial, demostrando que las chicas no son un simple objeto romántico.

Queda mucho por ver pero su primer volumen dicta ciertos patrones que las diferencian por completo. Miku y su aire misterioso, Nino y su portento dominante, Yotsuba e Ichika que, por el momento, comparten cierto aire cómico centrado en el pasotismo y, por último, Itsuki, que se convierte por el momento en el personaje más clásico y central. En solo un volumen y mediante la particular estructura de la obra, su autor consigue asignar un rol a cada uno de sus personajes sin caer en los estereotipos propios del género y abandona ciertas costumbres para dar vida, no solo al centro del harem, sino a todo lo que le rodea.

Miku, por ejemplo, parece ser la primera que abre su corazón a la supuesta relación romántica con Uesugi y la forma de hacerlo es tan absurda pero cálida, que resulta imposible no sentir la cercanía con la que Las Quintillizas se muestra en todo momento. Es una obra que nace de la comedia pero que abraza el romanticismo en su aspecto más personal y tímido. Sin fantasías, sin necesidad de empoderar a su protagonista ni convertirlo en absolutamente nada. Porque su narrativa es una de calle, de sucesos cotidianos que se mezclan con lo alocado de su premisa. Sin necesidad de más convicciones. E insisto, porque queda mucho por ver, pero la forma en la que apunta a explorar el trasfondo y personalidad de todos sus personajes es más que suficiente para seguir a bordo.

A ello, su autor suma su propio estilo. Uno que, si bien se deja llevar por el fanservice —que no es acusado, pero existe—, ayuda a diferenciar a cada uno de sus personajes en esa difícil tarea de darles una personalidad y forma propias. Un estilo que destaca, especialmente, en los momentos más cómicos, siendo un apoyo imprescindible a la hora de desarrollarlos y que también demuestra buenas formas sobre su composición, siempre atrevida y capaz, ocupando el lienzo de sus páginas al completo y acaparando todo el espacio que la tinta puede cubrir, sin llegar nunca a suponerse excesivo.

Cómo es la edición de Las Quintillizas #1


La llegada de Las Quintillizas es una muy esperada por los seguidores de la obra. Y es que, ya finalizada con un total de 14 volúmenes, la obra de Negi Haruba ha conseguido ganarse el cariño de miles de lectores, ocupando posiciones en los rankings de popularidad de forma constante. El producto de una comunidad que ha dejado huella en la propia obra a través de su título. Y es que, aunque se mantiene el original como subtítulo, “Las Quintillizas” no es más que el producto de la respuesta de su fandom ante la permisibilidad de la editorial, que propuso escoger su título a través del público. Una huella forjada, sin duda, por el querer del mismo sobre la obra de marras.

En lo que conlleva a su edición, Las Quintillizas #1 se propone como una clara presentación, obviando el juego visual del autor (que suele utilizar a las hermanas como protagonistas de sus portadas) para mostrar a las quintillizas en su totalidad sobre la portada. Sutil pero eficaz. Destaca el trabajo de edición al integrar su título, además de la inclusión del original sin alterar el espacio de la ilustración con la que nos llega este primer volumen.

Su formato se establece bajo el clásico formato de encuadernación rústica con sobrecubiertas y un total de 192 páginas; su totalidad en blanco y negro. Su traducción corre a cargo del veterano equipo de Daruma Serveis Lingüístics siendo, más concretamente, Judit Zamora Lablanca la encargada de dar color a una obra que juega especialmente con sus diálogos para dar forma a sus relaciones. Un trabajo realizado con detalle que, frente al miedo general que se extendió ante su anuncio, cumple con el juego honorífico de las quintillizas frente a su protagonista.

Óscar Martínez

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Escribo más que duermo. Ávido lector de manga y entusiasta de la animación japonesa. Hablo sobre ello en mi tiempo libre.