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BIBLIOTECA: DANMACHI #5

Danmachi es una obra cargada de naturalidad y carisma. Su subtítulo —¿Qué tiene de malo ligar en una mazmorra?—, extraído del título original de la obra de Fujino Omori, no es más que una referencia al carácter que representa.

¡Sigue el periplo de Bell en su descenso por la Mazmorra junto a nosotros a través de este enlace!

Norma Editorial se encarga de acercarnos una obra que evita las pretensiones de un género prácticamente sobre-explotado para proponer algo nuevo. Porque Danmachi no sólo sabe construir un mundo interesante sino que juega sus cartas enfocando la vista antes en los personajes que en su entorno, ofreciendo una experiencia más pausada, más amena, pero muy enriquecedora. Nos sumergimos en las entrañas de las mazmorras con la reseña de Danmachi #5.

En el inicio de la reseña de Danmachi #4 abría hablando de la como la obra se siente antes como una carrera de fondo que no un sprint. Sienta bases férreas y construye un mundo tan original como propio a través de las mismas, conformando un ecosistema narrativo rico en detalles y sin lagunas que afecten a la experiencia narrativa de la misma. Sin embargo, el precio a pagar queda claro, y es que la obra de Kunieda —basada, de nuevo, en la homónima de Fujino Omori— avanza de forma especialmente lenta.

Quizás es una sensación aislada pero resulta chocante si (dichosas comparaciones) venimos de su versión animada. Sin embargo, e insisto, no es algo malo per se, sino un sentimiento que se acoge a la forma en la que Kunieda mueve la pluma, incitando siempre al hecho de que se vaya a producir un nuevo enfrentamiento que nunca llega. Sin embargo Danmachi #5, sin necesidad de atravesar esta tangente, consigue arrebatar esa idea y demuestra que sus ritmos esconden una constante evolución a sus espaldas.

Lo hace, además, insistiendo en la idea de que nos encontramos en una nueva novela; un nuevo arco. Lo hace así con un inevitable encuentro entre Bell y Aiz que roza la comedia —una gran manera de aliviar las tensiones anteriores— pero que no le permite copar la escena, sino que la utiliza como escudo para narrar en segundo plano, mostrando la timidez del chico, la falta de capacidades sociales de la chica y la química que se forma entre ellos sin necesidad de limitarse a un punto totalmente romántico.

Así este nuevo volumen parte su avance en dos nuevos caminos. Lo hace, por un lado, mostrando como Bell se entrena junto a Aiz, mostrando de nuevo la parte más humana de ella sin necesidad de quitarle el protagonismo al chico pero sirviendo como una carta de presentación, más o menos extensa, para ella. Por otro lado, Kunieda sigue explorando las entrañas de la Mazmorra pero lo hace de forma breve y siempre enfocado en cómo Lili se adapta a su nueva vida, trabajando como porteadora de Bell y haciéndolo sin la presión de la familia Soma sobre sus espaldas.

Un punto sobre el que pesa un especial detalle por parte del autor y como visiona la narrativa de Omori en su propia adaptación, ya que para no ser detectada por su anterior familia la chica cambia ligeramente su aspecto, dando espacio al autor para romper una lanza a favor de ella y el entorno femenino de la obra, dotándola de un diseño más maduro pero que deja espacio al reconocimiento visual y que además denota ciertas características pensadas para ese uso cómico que tanto cuerpo le da a la obra. De nuevo, un detalle a tener en cuenta para todas aquellas personas que hayan pasado antes por su adaptación animada.

Volviendo al punto principal y recordando las palabras del inicio de esta reseña, lo cierto es que Kunieda logra hacer un gran trabajo adaptando los tempos a la narrativa. El volumen transcurre de forma lenta, sin duda. Y la acción apenas discurre fuera del entrenamiento junto a Aiz y las salidas con Lili —que se utilizan como pequeñas rupturas a modo de fundido entre escenas que sirven, a su vez, para mantener la coherencia y cubrir los aspectos relacionados con la chica. Sin embargo, el autor consigue que fluyan de forma especialmente aptas a su entorno y las consigue trasponer una y otra vez la existencia de un peligro en la lejanía, sin necesidad de utilizar siempre cortes para narrarlo en un segundo plano físico.

Un trabajo especialmente delicado que consigue crear una gran simbiosis entre Bell, su entorno y la narrativa de la obra que suma muchos puntos al desarrollo de Danmachi sobre un terreno en el que el autor no parecía haber estado siempre del todo cómodo. Con todo, sigue existiendo esa expectación por el momento en que se rompa la frágil estabilidad que acompaña a esta última entrega y que seguramente copará todo el siguiente volumen.

Para no romper con las buenas costumbres Omori vuelve a personarse en Danmachi #5 con una pequeña entrega a modo de extracto literario que no utiliza, como en otras ocasiones, para conectar con próximos lanzamientos, sino que aprovecha las sombras de los planos del propio volumen para mostrar algunos detalles ocultos con gran carisma. Sin duda se trata de un detalle que denota especial cariño por su trabajo y que, pese a su brevedad, dar cierto valor a la obra en general.

Danmachi #5 sigue el esquema de las anteriores entregas, apostando por esa coherencia visual en el diseño de sus portadas y correspondiéndose entre ellas. Esta vez nos encontramos con una Hestia sumando de nuevo al fanservice —ahora más olvidado de la obra que, por desgracia, rompe con una entrega especialmente centrada en la fuerza de sus protagonistas femeninas.

La primera portada protagonizada por la diosa que, sin embargo roba cierto espacio a lo que podría haber estado conformado por Bell y Aiz o Lili en su defecto. Con todo y para compensar la falta de cambios cromáticos en la misma, se acompaña de motivos florales que si bien no consiguen igualar la variedad de portadas anteriores, logra el efecto deseado.

Compensan, por así decirlo, la entradilla del volumen que se compone con una página a color de doble cara con ilustraciones de Bell y Aiz en una sorprendente calidad. A ello se suma también un dibujo enmarcado a doble página que realiza Kunieda al final del tomo como recordatorio de lo que llegará en su sexta entrega.

Danmachi #5 cuenta con siete capítulos, divididos en 176 páginas a blanco y negro y tres introductorias realizadas en color, para causar la mejor impresión posible con su bienvenida. La calidad de sus materiales es indiscutible, contando con un importante gramaje del papel en su interior. Su publicación, el clásico tankoubon, cuenta con unas medidas de 13 x 18,2 cm y un formato rústica con sobrecubierta. Por último, la localización a nuestro idioma está perfectamente lograda gracias a la labor de Jesús Espí.

Óscar Martínez 

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Escribo más que duermo. Ávido lector de manga y entusiasta de la animación japonesa. Hablo sobre ello en mi tiempo libre.