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Reseña de Danmachi #4
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BIBLIOTECA: DANMACHI #4

Danmachi es una obra cargada de naturalidad y carisma. Su subtítulo —¿Qué tiene de malo ligar en una mazmorra?—, extraído del título original de la obra de Fujino Omori, no es más que una referencia al carácter que representa.

¡Sigue el periplo de Bell en su descenso por la Mazmorra junto a nosotros a través de este enlace!

Norma Editorial se encarga de acercarnos una obra que evita las pretensiones de un género prácticamente sobre-explotado para proponer algo nuevo. Porque Danmachi no sólo sabe construir un mundo interesante sino que juega sus cartas enfocando la vista antes en los personajes que en su entorno, ofreciendo una experiencia más pausada, más amena, pero muy enriquecedora. Nos sumergimos en las entrañas de las mazmorras con la reseña de Danmachi #4.

Hasta el momento Danmachi siempre se ha sentido como una carrera de fondo antes que un sprint. La narrativa de Fujino Omori no tiene prisa alguna por mostrar las entrañas de su mundo —algo que funciona especialmente mejor en el formato de novela ligera que no en el de manga. Un hecho que se arrastra hasta la publicación de Kunieda y que, por una vez, se siente algo más pesada que en sus anteriores entregas.

No es un error per se. Pero lo cierto es que Danmachi #4 sufre de un problema de tiempos que repercute a la estructura narrativa de la obra y que se siente especialmente en los espacios más sentimentales de la misma. Un punto que recupera de su segunda entrega y que, pese a que Danmachi #3 trabajaba con menos asperezas, parece estar de vuelta en un cuarto volumen que lejos de resultar poco relevante, esconde en su interior grandes momentos capaces de combatir el lento devenir de sus acontecimientos.

Kunieda mantiene su particular forma de abrir el volumen, alejado del foco principal pero siempre con su tono distintivo y, esta vez, acompañado además de una serie de páginas a color. La aparición de un libro misterioso comporta que Bell se haga con su primer hechizo, insistiendo en el desarrollo vital de su personaje principal a medida que baja a la Mazmorra. Un punto que, sin embargo, su autor vuelve a utilizar en favor propio para dejar a un lado la épica inherente del género y centrarse en un aspecto más humano y tierno.

Lo hace llevando a Bell hasta el agotamiento y siendo salvado, una vez más, por la reconocida Ainz Wallestein. Por supuesto, el resultado no cambia desde su primer encuentro y él sale huyendo tras encontrarse en el regazo de la chica. Una tensión romántica que se trata desde el punto más cómico posible y que vuelve a equilibrar la balanza en pos de la chica y no de Bell. Un punto que rompe con muchos de los estereotipos del género y que postula una revisión del romance más clásico que lleva consigo el género de fantasía. Algo que choca con el uso del fanservice de la misma pero que al menos muestra un interés por sus personajes femeninos más allá de lo que representan estas prácticas.

Con todo, la obra sigue expandiendo su universo poco a poco. Danmachi #4 se entiende como un breve descanso en lo que a términos de worldbuilding se refiere, pero aprovecha ese espacio para desarrollar otra parte de su mundo. Sus entrañas, su funcionamiento político y el peso de las familias en la estructura social de su sistema.

Así pone de manifiesto la necesidad inherente de los aventureros por pertenecer a una de las familias gobernadas por los dioses. Enfrentarse a la Mazmorra sin formar parte de un grupo no solo se entiende como un suicidio sino casi como parte de la imagen de un marginado. Un papel que juega bajo la sombra del contraste porque, mientras que la mayoría de familias que han aparecido muestran un sistema sano en sus raíces, Omori construye una sociedad que vive bajo el amparo de los disidios de dichas divinidades. Unos que no siempre tienen porqué partir de una imagen tan limpia como la que hemos visto hasta ahora.

La familia Soma, sin ir más lejos, es una representación de la fantasía oscura que el autor teje en segundo plano bajo las aventuras de Bell. Un dios que solo vive por y para sus caprichos y cuyo vino es capaz de atrapar a los mortales bajo un efecto adictivo que genera la discordia entre sus seguidores. Todos los aventureros de su familia luchan entre ellos para hacerse con el preciado alcohol, fomentando una competencia deshonesta y peligrosa que amenaza contra sus vidas.

Unas garras que atienden sobre la vida de Lili, continuando con el arco que abría en el anterior volumen. Y es que la vida de la chica se encuentra atada a la familia tras la muerte de sus padres y la herencia que dejan en forma de deuda. Así Danmachi #4 traza un arco sobre las ideas más oscuras de su argumento, poniendo de manifiesto esa animadversión que siente la chica tras haber sido maltratada y humillada por tantos aventureros al no tener otra forma de vivir que trabajar como porteadora. Una sociedad exclusiva que aparta a los más débiles y obliga a los que consigan sobrevivir a hacerlo bajo una vida de delincuencia.

Un plantel bien llevado cuando Lili abandona a Bell a su suerte en lo que se entiende como una muerte segura pero ella misma se ve abandonada por su propia familia ante el ataque de unos monstruos. Kunieda brilla en la dirección de su arte, dominando las expresiones faciales de Lili. Mostrando su traición como algo más que un acto deshonesto, sino como su única forma de sobrevivir; cansada, agotada de vivir en un mundo hostil por naturaleza.

Pese a que el cierre de esta entrega se siente, quizás, algo vago, nos encontramos ante el final de su segunda novela, por lo que podemos esperar que el nuevo arco cuente con unos tempos más equilibrados. Con todo, Danmachi #4 no deja de ser el volumen más tierno que nos ha entregado la obra hasta el momento, con una importante capa de redención y la idea de que Lili ha conseguido escapar de las fauces que la atrapaban antes.

Reseña de Danmachi #4

A nivel de diseño Danmachi #4 continúa haciendo uso de su innegable estilo. Siempre con Bell destacando en la portada, esta vez el chico se encuentra acompañado de Hestia, con un enfoque, de nuevo, en el ligero fanservice que ocupa la obra. Especialmente a lo que se refieren las escenas de la diosa. Volvemos, de nuevo, a una gama más monocromática, que destaca frente a la colorida portada del volumen anterior y que sirve de referencia al contenido que esconde esta nueva entrega.

Con todo, destaca la falta de Lili, quizás de Ainz incluso, junto a Bell, ya que ambas ocupan gran parte del protagonismo de este tomo. Sin embargo, la postura de Hestia indica un importante gesto protector sobre Bell, destacando la importancia del chico para la diosa y el especial cuidado que le dedica.

Danmachi #4 cuenta con siete capítulos, divididos en 176 páginas a blanco y negro y tres introductorias realizadas en color, para causar la mejor impresión posible con su bienvenida. La calidad de sus materiales es indiscutible, contando con un importante gramaje del papel en su interior. Su publicación, el clásico tankoubon, cuenta con unas medidas de 13 x 18,2 cm y un formato rústica con sobrecubierta. Por último, la localización a nuestro idioma está perfectamente lograda gracias a la labor de Jesús Espí.

Óscar Martínez

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Escribo más que duermo. Ávido lector de manga y entusiasta de la animación japonesa. Hablo sobre ello en mi tiempo libre.