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problema con la demografía manga Naruto - el palomitron

Desde prácticamente el comienzo de mi adolescencia, me interesó el mundo del manga. Como casi la mayoría, vivía feliz de pequeño viendo «dibujos animados japoneses», y, con el tiempo, descubrí que muchas de esas series se basaban en cómics o, mejor dicho, en mangas. Naruto, Bleach o Karekano fueron algunas de esas series que me acompañaron durante mi camino hacia la adultez y con las que he disfrutado y madurado. Poco a poco, me sumergí en el fascinante universo del cómic japonés y descubrí historias, personajes y autores únicos. Así, y casi sin ser realmente consciente, interioricé la clasificación demográfica del manga, un tema que quiero debatir hoy y con el que espero hacer reflexionar a todo el que lo lea.

En términos generales, la demografía es el estudio de un colectivo humano; aplicado al manga, podríamos decir que son «categorías» en las que se engloban a las obras y que, teóricamente, van enfocadas a un público determinado. En total, las demografías manga se dividen en cinco tipos: kodomo, shōnen, shōjo, seinen y josei. Estoy convencido de que cualquier persona interesada en el manga y el anime ha escuchado algo de estos términos —sobre todo en el caso de shōnen y shōjo, que son los más populares y extendidos—. Cada uno de estos tipos tiene un público que viene definido por su edad y sexo.

  • Kodomo: mangas para niños
  • Shōnen: mangas para chicos jóvenes
  • Shōjo: mangas para chicas jóvenes
  • Seinen: mangas para hombres
  • Josei: mangas para mujeres

Además, cada uno de ellos presenta unas características, en principio, definidas. Los mangas kodomo cuentan historias más simples, divertidas y con ausencia de violencia; los shōnen se caracterizan por grandes dosis de acción, mientras que los shōjo se centran más en los romances y en los sentimientos de los personajes. Por último, el seinen y el josei son, en pocas palabras, las versiones más adultas —lo que implica en muchos casos mayor crudeza— del shōnen y el shōjo, respectivamente. Este, más o menos, sería un resumen del tema que quiero poner sobre la mesa. Entonces, ¿cuál es el problema a la hora de categorizar estas obras?

Seguramente no sorprenda a nadie si afirmo que Japón es un país con cierto retraso en cuanto a la cuestión de género. El país nipón vive en otra esfera y, desde luego, aún tiene mucho camino que recorrer. A día de hoy sigue siendo un lugar donde se respira un sexismo más que notable y que podemos observar en muchas de sus obras. De hecho, que el manga se siga separando por el sexo de su público, en lugar de simplemente por su tema central… Da que pensar.

problema con la demografía manga Yona - el palomitron

Pongamos el ejemplo del shōjo. Como señalaba anteriormente, se trata de un tipo de obra destinada a un público joven femenino. Es conocido por tratar temas románticos y suelen estar protagonizadas por chicas, con el objetivo de que las lectoras puedan verse reflejadas en los personajes y, de algún modo, conecten con mayor facilidad. En japonés, la palabra shōjo significa, literalmente, ‘niña joven’, y lo mismo ocurre con el resto de demografías: su nombre japonés viene a significar el público al que va destinado. En el caso del shōjo: ¿por qué damos por hecho que todas las chicas van a sentir interés por una historia donde hay un interés en la exaltación de los sentimientos? O dicho de otra forma, ¿acaso este enfoque solo es disfrutable para chicas jóvenes?

Evidentemente, aquí ya abro un tema que considero polémico. Muchos podrían rebatirme que, efectivamente, son obras destinada a ese público, pero que realmente pueden ser disfrutadas por cualquiera. Y no les faltaría razón. Sin embargo, mi problema con estas divisiones es, sobre todo, dar por sentado que un tipo de historia va ligado a un sexo. Sailor Moon es un manga de chicas; Dragon Ball, de chicos; Carcaptor Sakura, de chicas; Caballeros del zodiaco, de chicos. Y así, sucesivamente.

problema con la demografía manga Sailor Moon - el palomitron

Sin querer meterme en temas delicados de género y sociológicos —temas que, siendo sincero, no domino y sería irresponsable comentar—, sí quisiera dejar clara una idea: creo que dividir el arte en función del sexo es una decisión retrógrada y anticuada. En pintura ¿hay cuadros «para hombres» o «para mujeres»? ¿Cine para hombres? ¿Música para mujeres? Creo que estas separaciones hacen perder los matices de cualquier obra de calidad, y, de algún modo, afectan al pensamiento colectivo con respecto al arte.

Por otro lado, hay una separación que, personalmente, sí veo necesaria y adecuada. Dividir el manga en función de la edad. Esto ya ocurre en otras áreas como los videojuegos o el cine. Hay ciertos mangas que no son recomendables para gente joven —ya sea por su violencia o su complejidad argumental, entre otros motivos—. No obstante, discernir en función del sexo es otro tema. Por suerte, este tipo de mentalidad va desapareciendo y/o cambiando hacia una más abierta, tolerante y consciente de que cada persona es un mundo, y no tiene sentido suponer los gustos de un público por su sexo, su orientación sexual —el tema yaoi y yuri también daría mucho de qué hablar— o cualquier cuestión.

Está claro que, a pesar de lo que muchos otros y yo pensemos, estas demografías probablemente sigan igual en Japón. Sin embargo, igual con mis palabras consigo, como dije al principio, hacer reflexionar a alguna persona sobre si daba por sentado una idea anticuada y tremendamente sexista. Creo que solo con eso, ya me daría por satisfecho.

Guillermo Ruiz, administrador de FreakEliteX

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