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impresiones de Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru (Run with the Wind) principal - El Palomitrón

En prácticamente tres meses toca despedirnos de 2018. Cuando echemos la vista atrás y pensemos en qué obras han destacado la lista será complicada, no por no saber dónde mirar, sino por la multitud de ellas que encontraremos. Pero si restringimos el listado y lanzamos al aire la palabra “spokon” podremos afirmar que 2018 ha sido el año del género. Seguramente todavía no lleve tras él el público que realmente necesita, pero no podemos dudar ni un instante la importancia de éste a lo largo del año y la fuerte presencia que ha tenido. Da igual la temporada, da igual la estación, siempre hemos tenido una dosis de “spokon”. Y en esta ocasión damos la bienvenida a uno más, uno que nos situará entre las personas y el viento, Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru.

Nacido de la novela de Shion Miura, Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru va a pasar a convertirse en una nueva dosis de un género que necesita ser recordado. Necesita ser mimado. Y qué mejor que Production I.G para hacerlo. No son pocas las obras que ha producido, pero si pensamos en el terreno en el que habitamos ahora mismo solo podemos pensar en Haikyu!! y Welcome to the Ballroom. Dos experiencias únicas que sirven como conector perfecto entre los personajes y el público, entre el deporte y la realidad. Hablar de tales obras implica situar una franja muy elevada en cuanto a nivel técnico y emocional, pero analizando los primeros compases y teniendo presente quién está detrás puedo afirmar que Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru no defraudará. Bajo una estela creada principalmente por Kazuya Nomura (Robotics;Notes, Joker Game) y Takahiro Chiba (Occult Academy, Haikyu!!) Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru se antepone como uno de los estrenos más esperados esta temporada. Uno que nos unirá de nuevo con esa esencia que solo el deporte puede radiar.

impresiones de Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru (Run with the Wind) mascota - El Palomitrón

Un equipo de diez

Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru (Run with the Wind) centra su historia principalmente en la Hakone Ekiden, una de las mayores carreras de relevos universitarias de todo Japón. Se celebra cada año los días 2 y 3 de enero, centrando su recorrido en una ida y vuelta de Tokio a Hakone y viceversa, sumando así un total de casi 218 kilómetros. Aunque la carrera sea la meta, los medios y la forma de llegar hasta ella es lo que realmente importa en la obra. Si hablamos de medios hablamos de personas. En este caso el equipo de atletismo que deberá prepararse para ella. Un equipo liderado por Haiji Kiyose cuyos miembros todavía no alcanzan el número exacto de diez corredores para poder participar en la Hakone Ekiden, hasta que llega el día en que Haiji conoce a Kakeru Kurahara. El miembro número 10. Por otro lado, si hablamos de la forma hablamos del entrenamiento. La actividad central en la que se apoyará cada episodio para avanzar, poco a poco, hasta el objetivo final. Uno que por el momento se tinta con colores oscuros pero que esperamos consiga aclararse a lo largo de los 23 episodios de la temporada.

La obra seguirá el camino de todo el equipo, e intuimos que el de algún rival detonante, pero también expondrá la amistad entre los dos atletas principales, una que no solo les ayudará a regresar a ese deporte que tanto aman sino que demostrará al espectador que el ejercicio no solo es una actividad que ayuda al cuerpo y a la mente, también ayuda a ese órgano olvidado llamado corazón. Es cierto que el género como tal emplea tal elemento para hacer más humana una obra, más cercana; pero a su vez es totalmente necesario que lo haga y Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru está demostrando una fuerza única en cuanto a conmociones. Los personajes demuestran tener vida, tener un carácter único.

impresiones de Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru (Run with the Wind) duo protagonista - El Palomitrón

Crear un elenco tan amplio es complicado, pero se consigue llevar a cabo. En anteriores producciones de la compañía ya se ha visto cómo se trata este aspecto; ya sea en Haikyu!! o en Welcome to the Ballroom, pero obras de este mismo año han demostrado la misma aptitud, obras como Harukana Receive o Hanebado. La fuerza en el deporte no reside en los balones o en los volantes, reside en las personas. Y gracias al elenco creado en Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru esa fuerza de la que hablábamos vuelve a estar presente. Es más, me atrevería a decir que sin ella la obra fracasaría. En esta ocasión la producción necesita tener fuerza porque al igual que ocurría con la obra de Takeuchi, aquí no hay nada de por medio entre el deporte y las personas. No hay balones, no hay volantes, no hay redes. Solo el suelo. Solo las personas. Una dupla que hay que saber cuidar y guiar en un compás a dúo perfectamente afinado. Una dupla que, por el momento, funciona.

El viento; timón y viajero

El atletismo es considerado el deporte organizado más antiguo del mundo. Abarca numerosas disciplinas agrupadas en carreras, saltos, lanzamientos y pruebas combinadas. El vocablo atletismo procede de la palabra griega atletes, que se define como «aquella persona que compite en una prueba determinada por un premio», haciendo notar que dicha palabra griega, está relacionada con el vocablo aethos que es sinónimo de la palabra «esfuerzo». El atletismo es el arte de superar el rendimiento de los adversarios en velocidad o en resistencia. El atletismo, al fin y al cabo, es el arte de unir a una persona con su entorno, con el suelo y con el aire. Todos formando un mismo equipo, uno que sin obstáculos de por medio es capaz de reflejar multitud de sensaciones y emociones. Puede parecer algo pretencioso, pero Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru consigue que esa unión funcione. Por el momento no la hemos visto elevada en su máximo exponente, pero todo apunta a que veremos fusiones de todo tipo. De la más perfecta a la más patosa, pero al final, todas llenas de sentimientos. De verdad.

impresiones de Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru (Run with the Wind) duo protagonista 2 - El Palomitrón

Para afrontar tal disciplina, rigurosa cuanto menos, la obra hace uso de los contrastes. En este caso se centra en el humor y la seriedad, consiguiendo enfrentarlos en un mismo plano y alabando una victoria conjunta. Es cierto que el garbo presentado en los primeros episodios es mucho mayor que la severidad impuesta, pero hay que saber situarse y entender que estamos frente a los primeros pasos. Las primeras bocanadas de aire. A pesar de que, seguramente, en los próximos capítulos esa severidad de la que hablábamos esté más presente, el humor impregnado en la obra y en los personajes no parece tener intención de desaparecer. Y es que, esta dupla que consigue Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru, podríamos tacharla como insuperable. La vida tiene un sabor agridulce y justamente ese sentimiento es el que se llega a transmitir superponiendo ambos planos tan bien ejecutados y acompasados. Una tarea que no solo recae en Kazuya Nomura sino que también parte del trabajo de Production I.G.

Tras citarles no podríamos continuar sin hablar de ellos. De su trabajo. De la impecable ejecución conseguida que, junto al sonido de Yuki Hayashi, hacen que sentarse a ver Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru sea una tarea obligada esta temporada. Es cierto que el estudio de animación cuenta con un sello tras de él firmado por la marca “perfección”, pero mantenerlo es una tarea más que complicada, aunque una vez más lo han vuelto a hacer. No solo son capaces de demostrar que vuelven a estar a la altura, sino que vuelven a jugar con el material que tienen presente para exprimirlo al máximo. Consiguen que el espectador sienta la velocidad, la emoción de cada paso. Otorgan los colores perfectos a cada momento. Conceden un espacio a la seriedad, pero también uno muy mimado al humor. Los personajes son uno con el escenario, y la velocidad es una con la obra. Al igual que ocurría con Haikyu!! o Welcome to the Ballroom, Production I.G está ante otro reto mayúsculo; uno donde no puede dejar de lado el trasfondo de la obra. Pero al igual que ocurrió años atrás, el reto vuelve a estar superado —al menos por el momento—. Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru se posiciona ante nosotros con un nuevo desafío, uno que implica esfuerzo y trabajo, uno que atisba grandes dosis de humor pero también de solemnidad por el día a día. La obra de Shion Miura junto al excelente trabajo de Production I.G nos devolverá esa esencia llamada “spokon”, una esencia que en esta ocasión viajará desde Tokio a Hakone y cuyas paradas en el camino son más que obligatorias

Primeras impresiones anime otoño 2018 (inferior) - El Palomitrón

Marisol Navarro

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