El Palomitrón

Espacio de Cine, Series y Libros

PRIMERAS IMPRESIONES REDACTORES SERIES

PEQUEÑOS FUEGOS POR TODAS PARTES: EL INCENDIARIO ENTORNO DOMÉSTICO

Reese Witherspoon lleva años demostrando que es una rubia muy legal tanto dentro como fuera de la pantalla. Comenzó a granjearse una carrera como productora en paralelo a la de actriz, para poder participar en proyectos que consideraba interesantes, relevantes, y que han llevado a las mujeres al centro mismo de la conversación en la industria. Confió (y no se equivocó) en el éxito de ficciones como Big Little Lies o The Morning Show, y es probable que vuelva a tener una buena acogida con su nueva apuesta: Pequeños fuegos por todas partes, una miniserie basada en el bestseller homónimo de Celeste Ng, publicado en 2017. Junto a Witherspoon, lo coproduce y coprotagoniza Kerry Washington.

Pequeños fuegos por todas partes llega a Amazon Prime Video el 22 de mayo.

AQUELLOS MARAVILLOSOS 90

La serie abre con Elena Richardson (Reese Witherspoon) contemplando desolada cómo su casa se convierte en pasto de las llamas. Big Little Lies empleaba la misma fórmula de plantearnos el meollo de la cuestión en la secuencia inicial, y a continuación retroceder en el tiempo para entender cómo y por qué han acabado apareciendo esos pequeños fuegos por todas partes. Para ello tenemos que remontarnos a la llegada de Mia Warren (Kerry Washington) y su hija Pearl (interpretada por la joven y prometedora Lexi Underwood) a la bonita zona residencial en la que vive Elena con su marido y sus cuatro hijos.

Citar Big Little Lies no es ningún capricho, puesto que Pequeños fuegos por todas partes guarda bastantes similitudes con la exitosa serie de HBO, y casi con toda seguridad convencerá al mismo tipo de público. Primordialmente se nos plantea una historia sobre mujeres de familia, diversas en carácter y en clase social, aunque sitas en terreno de gente con un holgado poder adquisitivo. Reese Witherspoon repite en uno de esos papeles que tan bien le sientan, dando vida una esposa y madre (aparentemente) perfecta, con una vida perfecta. El personaje de Kerry Washigton representa todo lo opuesto: dedicarse a la fotografía les ha dado a ella y a su hija una vida nómada que debe compaginar con ingratos trabajos complementarios para poder subsistir. Además Mia es una mujer umbría en contraposición al brillo que desprende Elena, y Washington desempeña muy bien ese rol misterioso y casi antipático de alguien que nunca parece relacionarse con total sinceridad con su entorno y las personas que lo habitan. La serie se sustenta en la dinámica de estas dos mujeres tan diferentes que encuentran puntos de encuentro especialmente interesantes en torno a su experiencia con la maternidad. Porque si ellas son los pilares centrales en la función, la trama encuentra su empaque en la camarilla de hijos adolescentes que orbitan a su alrededor.

Pequeños fuegos por todas partes apunta a no ser un título únicamente literal. Con tres capítulos visionados, parece seguro afirmar que esos pequeños fuegos serán secretos que vayan destapándose tanto en el presente, como en relación al pasado de las protagonistas. Los flashbacks están a la orden del día en la serie y se convierten en el mecanismo de avance más que el propio desarrollo de los personajes en la actualidad. Esta es una de esas ficciones de ir desenvolviendo la madeja, y la incógnita de quién incendió la casa podría no ser tan importante a fin de cuentas, como sí lo es conectar con los dramas domésticos de estas familias. Si las disyuntivas materno-filiales no son lo vuestro, esta no es vuestra serie. De lo contrario, disfrutaréis de un producto de calidad, con buenas interpretaciones, y ¡punto extra! portador de la nostalgia de los 90, algo que agradecemos todos los que crecimos en esa década, que no está demasiado de moda en el audiovisual.

¿UNA ADAPTACIÓN QUE SUPERA AL LIBRO?

Como decíamos, Pequeños fuegos por todas partes es una serie más que potable dentro del género, y que funcionará bien para quienes sean muy fans de este estilo de literatura y adaptaciones. No obstante, en sus primeros capítulos no ofrece un visionado excesivamente emocionante, y el ritmo o importancia de las sorpresas tampoco es, lo que se dice, trepidante. Da cierto miedo que no alce el vuelo en su segunda mitad y caiga en un vado intermedio de cotidianeidad en el que realmente “no está pasando nada”.

A pesar de ello, a su favor hay que decir que no todas las series tienen por qué enganchar para dejarse ver. De hecho, Pequeños fuegos por todas partes toca temas que nos interesan mucho como la falta de entendimiento con los hijos, el clasismo, la discriminación racial o la sexualidad. Estos dos últimos temas en concreto son implementación de la serie, y consisten en fichar a actrices afroamericanas para encarnar a Mia y Pearl (rasgo que no se especifica ni se intuye en el libro), o darle mucha más coba al personaje de Izzy, la hija menor de Elena. Estas modificaciones refrescan la serie por una parte, pero sobre todo añaden más chicha a la historia de base. No suele ser lo habitual, pero hay un sector de lectores que opina que la adaptación mejora la novela.

Material original y añadidos, tienen potencial de sobra para los ocho capítulos que componen esta miniserie si se explotan bien. Para nosotros el tándem Mia-Elena, los choques con sus hijas, o el hecho de que Izzy encuentre en Mia una conexión que no encuentra con su propia madre (lo mismo que le ocurre a Pearl con Elena), bien lo valen para seguir dándole una oportunidad.

¿Dónde y cuándo?

  • Fecha de estreno: 22 de mayo de 2020
  • Plataforma de emisión: Amazon Prime Video
  • Número de episodios: 8
  • Duración aproximada: 50-60 minutos
  • Te gustará si te gustan…Los dramas domésticos con intriga de fondo, que además acentúan las relaciones entre madres e hijos. La disfrutarás si te gustaron Big Little Lies o Heridas abiertas.

Aitziber Polo

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Criminóloga con sueños de directora. Pisé el cine por primera vez a los dos años. Con siete vi cómo un cocodrilo gigante se zampaba una vaca entera de un bocado en Mandíbulas, y empecé a leer a Stephen King (y así me he quedado). Mi película perfecta tendría guión de los Coen, banda sonora de Zimmer + Horner y plotwist made in Shyamalan.