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Verano 1993 - El Palomitrón

Las nominaciones a los Premios Goya 2018 nos han dejado varias alegrías, sobre todo en sus categorías principales. De los cinco filmes nominados a Mejor película, tres están rodados en idiomas distintos al castellano (inglés, euskera y catalán), dos están dirigidos por mujeres (Isabel Coixet y Carla Simón), y tres de ellos tienen protagonistas femeninas (Verano 1993, La librería y Verónica) y pertenecen a distintos géneros cinematográficos.

Por primera vez en varios años, el thriller deja paso a otro tipo de historias que han quedado eclipsadas ante las grandes apuestas de Mediaset y Atresmedia. El cine mediano, el más difícil de sacar adelante, cobra todo el protagonismo con cinco nominadas a la categoría principal producidas sin la ayuda de los dos grandes grupos de comunicación.

En las candidaturas se cuelan también películas que tratan abiertamente la diversidad, como La llamada (5 nominaciones), Pieles (2 nominaciones) o Una mujer fantástica (nominada a Mejor película iberoamericana).

Estos datos contrastan con las nominaciones de 2017, en las que ninguna mujer fue candidata a Mejor dirección y solo una lo fue a Dirección novel y Guion, en un año con películas hipermasculinizadas en todas las categorías. Puede que la llegada de nuevos y más jóvenes miembros a la Academia de Cine haya ayudado para que la situación mejore de cara al 2018, pero hay que recordar que en la edición del 2016 hubo paridad en las nominaciones a Mejor dirección y no se mantuvo doce meses después.

Pese a las buenas noticias, el camino a la igualdad está aún por recorrer. La presencia de mujeres en categorías técnicas es testimonial, cuando no inexistente. Precisamente es una película con dirección femenina (Verano 1993) la que más mujeres aporta en categorías no interpretativas: Guion, Dirección de producción y Montaje, evidenciando que es necesario que televisiones y productoras inviertan en cine creado por mujeres para que los equipos estén más igualados. Para ver si lo sucedido este año es anecdótico o un camino sin retorno, habrá que esperar hasta el 2019. Para que las producciones cuenten con mayor talento femenino, mañana es un buen día para empezar.

Fon López

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He crecido viendo a Pamela Anderson correr a cámara lenta por la arena de California, a una Carmen Maura transexual pidiendo que le rieguen en mitad de la calle, a Raquel Meroño haciendo de adolescente con 30 años, a Divine comiendo excrementos y a las gemelas Olsen como icono de adorabilidad. Mezcla este combo de referencias culturales en una coctelera y te harás una idea de por qué estoy aquí. O todo lo contrario.

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