El Palomitrón

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PRIMERAS IMPRESIONES REDACTORES SERIES

LYKKELAND: EL TIEMPO DE LA FELICIDAD

La ficción tiene la capacidad de transportarnos a otros mundos, de abrir ventanas que nos permiten asomarnos a otras realidades. A veces dichas realidades son retrospectivas, y sin pretender darnos lecciones de historia con un rigor milimétrico, nos zambullen en apasionantes retratos de una época. Tal es el caso de El tiempo de la felicidad (o Lykkeland en su título original), la nueva propuesta noruega que estrena Filmin este 10 de septiembre.

La serie, definida como “la Mad Men noruega de los pozos de petróleo”, se presentó en la primera edición de Canneseries el año pasado, donde se alzó con los premios de Mejor Guión y Mejor Música. Se trata además de una producción noruega con un presupuesto sin precedentes, lo que la convierte en un producto impecable a nivel técnico y de ambientación.

¿Qué cuenta?

Lykkeland tiene lugar en Stavanger durante la Navidad de 1969. Stavanger es una de las más importantes ciudades portuarias de Noruega, cuya economía se basa en la industria petrolera en la actualidad, pero no era así hace cincuenta años. A finales de los años sesenta, periodo en el que transcurre la serie, la pesca y las conserveras eran el motor principal de Stavanger, y ambas estaban en decadencia y al borde de la quiebra por las dificultades de mercado al estar fuera de la Comunidad Económica Europea. La única oportunidad de revertir la crítica situación residía en que alguna de las grandes compañías petrolíferas descubriese un yacimiento que poder explotar en el Mar del Norte. En efecto, fue aquello lo que ocurrió, dando un vuelco a la vida de Noruega y sus gentes, y convirtiendo al país en el estado de bienestar que conocemos.

¿Cómo lo cuenta?

A estas alturas los seguidores de Matthew Weiner estarán deseando saber cuánto de Mad Men hay en Lykkeland, y si es justa la comparación de una con la otra. Podemos confirmar que hay secretarias, microclima de oficina, reuniones de negocios, magnates, y un vestuario vintage que haría las delicias de cualquier figurinista. Pero la serie también nos transmite un cierto aroma a la pulcritud, el entorno familiar y la convivencia de clases sociales de Downton Abbey. En primer lugar, no podemos olvidar que Lykkeland retrata la cultura noruega en los años sesenta, y su conservadurismo choca de forma frontal con el modo de vida de los que serían Don Draper aquí: los hombres de negocios estadounidenses afincados en Stavanger para recoger el fruto de la gallina de los huevos de oro.

La serie retrata el cambio de una ciudad hacia la prosperidad, y esa transición hace poco más que atisbarse en los primeros ocho capítulos que conforman la primera temporada. Esta primera hornada de episodios funciona a modo introductorio, tomándose su tiempo en plantear el contexto para su futuro (y esperamos que no muy tardío) desarrollo. Sin embargo, que no tenga un rimo frenético (lo esperable de un drama de época) no significa que se haga tediosa o aburrida en absoluto. Los aires de cambio se narran a través de los ojos de cuatro personajes de distintas condiciones económico-sociales. Tenemos a Anna (Anne Regine Ellingsæter), una joven que se ha mudado de la humilde granja de su familia a Stavanger al conseguir un puesto como secretaria; su prometido Christian (Amund Harboe), hijo de uno de los empresarios más fuertes de la ciudad; Toril (Malene Wadel) una muchacha sola y embarazada, empleada de la fábrica conservera; y Jonathan (Bart Edwards), un abogado texano que representa a una de las compañías petrolíferas estadounidenses en relación con las autoridades de Stavanger.

Las tramas entrecruzadas de estos cuatro personajes articulan el relato de forma bastante sutil y lógica, puesto que aunque los líos que se van sucediendo sean algo predecibles, no llegan a la cota de enredos telenovelescos de Dallas (a la que por otro lado no podemos dejar de referirnos por su relación con el negocio del petróleo). La evolución de las historias personales de cada uno de los protagonistas da un gran salto en los dos últimos capítulos (salto temporal mediante), dejándonos un final de temporada abierto a seguir explorando sus derroteros y la transformación del país en futuras entregas.

Con un resultado visual cuidadísimo, sólidas actuaciones incluso siendo tres de sus protagonistas debutantes, y un guión muy bien calibrado, Lykkeland es exponente de la mejor ficción noruega. Synnove Horsdal, productora de la serie, ha confirmado que ya están trabajando en la segunda temporada que se situará a finales de los años setenta. Para ella lo ideal sería contar con un total de cinco temporadas para poder llevar la historia hasta la época actual. Desde El Palomitrón, votamos a favor.

¿Dónde y cuándo?

  • Fecha de estreno: 10 de septiembre de 2019
  • Plataforma de emisión: Filmin
  • Número de episodios: 8 capítulos
  • Duración aproximada: 45 minutos
  • Te gustará si te gusta…Mad Men, Downton Abbey 

Aitziber Polo

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Criminóloga con sueños de directora. Pisé el cine por primera vez a los dos años. Con siete vi cómo un cocodrilo gigante se zampaba una vaca entera de un bocado en Mandíbulas, y empecé a leer a Stephen King (y así me he quedado). Mi película perfecta tendría guión de los Coen, banda sonora de Zimmer + Horner y plotwist made in Shyamalan.