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La verdad entre nosotros - El Palomitrón

Si tu avión se estrella en una montaña a vete-tú-a-saber cuántos metros de altura, reza para que no sea con la mujer que dejó ahogarse a Leonardo DiCaprio por no querer compartir un trocito de tabla. Que sí, Cameron, que no era cuestión de espacio sino de flotabilidad, no empieces otra vez, y céntrate en las veinticinco secuelas de los bichos azules. Lo entendemos, la supervivencia es lo que tiene. No puede ser más que por supervivencia, por cierto, que Idris Elba se metiera en el sonoro fracaso que fue La Torre Oscura. Y decimos fue, en pasado, porque no creemos que nadie recuerde ya más de un par de escenas de esta película que se estrenó hace menos de dos meses. Todos la hemos olvidado, claro, por supervivencia.

Y no se nos ocurren muchos más motivos que ese para que un director tan dramático y sensible como Hany Abu-Assad haya decidido estrenarse en Hollywood con La montaña entre nosotros. El palestino ha sido dos veces nominado al Oscar a la Mejor película extranjera, ambas quedándose con la miel en los labios pese a sus notables propuestas. Ahora se codea con dos grandes estrellas para contar una historia de supervivencia y amor, sin tener muy claro cuál de los dos temas prefiere.

Kate Winslet en La montaña entre nosotros - El Palomitrón

La película no pierde el tiempo y, como si tuviera mucha prisa, junta a los dos personajes en la primera secuencia en el aeropuerto. En la segunda alquilan una avioneta y la tercera ya es un plano secuencia más curioso que efectivo donde acaban teniendo un accidente. Así que en el minuto 15 ya están en la cima de la montaña, donde la supervivencia comienza otorgándole a la película su mejor tramo. Aunque su lucha contra la naturaleza no ofrece ningún momento verdaderamente original, está bien contado y resulta interesante. Hany sabe utilizar la cámara y sus panorámicas nos maravillan con facilidad. Por otro lado, el romance va aflorando, haciendo flojear tanto el guion como la película.

La química entre Idris Elba y Kate Winslet es sincera y creíble, puesto que ambos intérpretes complementan sus actuaciones. Una pareja curiosa que funciona notablemente. El problema está en cómo el guion les fuerza a funcionar, ya sea por los recursos facilones (la grabadora) o por un hecho tan curioso como que cada vez que se separan pasan dos cosas importantes. Están gran parte de la película caminando juntos, sin que nada suceda, y justo cuando se alejan ocurre todo a la vez. Y esto pasa varias veces.

Idris Elba en La montaña entre nosotros - El Palomitrón

La montaña entre nosotros recuerda inevitablemente a ¡Viven!, pero es mucho más convencional que la película de Ethan Hawke. Es una película de lo más clásica, y lo que podía haber sido una gran aventura se queda en un paseo por el monte con dos actores famosos. No toma decisiones arriesgadas, lo que sirve también para resultar bastante entretenida. No moriremos de congelación, pero desde luego no es una hoguera ardiendo.

Quedarán un par de escenas para el recuerdo y un final demasiado largo y edulcorado. Es de admirar el empeño de sus dos estrellas para que la película no caiga en el desastre, una habilidad de la que ha parecido olvidarse Hany Abu-Assad, que quizá no ha querido sentirse como un extraño en Hollywood y se ha dejado llevar por la industria más convencional. Al fin y al cabo, todo se reduce a la supervivencia.

LO MEJOR:

  • Idris Elba y Kate Winslet hacen una gran actuación.
  • Es ciertamente entretenida, especialmente la parte más cercana a la supervivencia.
  • La fotografía.

LO PEOR:

  • El guion, irregular y rutinario.
  • La historia de amor lastra la historia que nos interesa de verdad.
  • El final es demasiado largo.
  • Que Hany Abu-Assad haya hecho una película así y su presencia apenas sea visible.

Ignasi Muñoz

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