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CCCB Stanley Kubrick - El Palomitrón

Stanley Kubrick despierta entre los amantes del cine una fascinación (o incluso un culto) hacia su persona inusitado debido a lo inabarcable de su obra. Hay un aura de misticismo en torno a cada una de sus películas y sus rodajes. No obstante, documentaba todos los pasos de su proceso creativo. Gracias a ello, desde este mes (y hasta marzo) el museo CCCB de Barcelona puede exhibir mucho material que se usó durante la producción de sus películas. Se trata de una exposición itinerante que nació en Fráncfort y que ha dado la vuelta al mundo. Cada ciudad le da un enfoque nuevo a la obra del cineasta, creando así un análisis más plural y rico de su trabajo.

Jan Harlan (productor de las cintas de Kubrick desde Barry Lyndon) está empeñado en desmitificar la narrativa sobre la severa metodología y filosofía de trabajo del director (corregía a toda la gente que lo calificaba de obsesivo) y los rumores sobre su misantropía e insociabilidad. Su presencia en la rueda de prensa que presentaba la exposición, junto a la de Vivian Kubrick (quien actuó y compuso para su padre y dirigió y fotografió documentales sobre el rodaje de El resplandor y La chaqueta metálica), apuntaba a la intención de humanizar la imagen pública del director. Por su parte, Jordi Costa, el comisario, ha añadido al inicio de la exhibición un collage audiovisual creado por Manuel Huerga que, mediante el uso de muchos vídeos biográficos, pretende transmitir el mensaje de que Kubrick era un apasionado del cine muy exigente consigo mismo y con la otra gente, pero en ningún caso era un despótico realizador.

La naranja mecánica Stanley Kubrick - El Palomitrón

La exposición se divide en 3 partes. La primera consiste en la instalación visual que hemos comentado, una estantería de cristal con algunas de las lentes que usó el director (como bien sabéis, prestaba mucha atención a esta parte del proceso de filmación debido a su pasado como fotógrafo profesional en la revista Look del que también hay unas muestras aquí) y en la silla (muy bien iluminada) que usó durante el rodaje de Espartaco. El segundo bloque es un repaso muy exhaustivo a su filmografía, desde sus dos primeros y únicos documentales y su debut Fear and Desire hasta Eyes Wide Shut. Dedican como mínimo una sala por filme (menos El beso del asesino y Atraco perfecto, que comparten espacio por sus similitudes temáticas). Podemos encontrar increíbles objetos de interés de sus películas (mención especial a la cantidad de accesorios de calidad usados en 2001: Una odisea del espacio, a la que se le da más atención por ser su cincuenta aniversario), bocetos previos a la filmación, maquetas de los sets, fotografías de las localizaciones usadas en los filmes tomadas durante del proceso de pre producción y una proyección de la escena (entera) más emblemática de cada película. Otra sala muy cuidada es la dedicada a Espartaco. Al ser rodada en España, han entrevistado a dos personas que colaboraron con él como ayudantes de dirección, José López Rodero y Julio Sempere. También podemos visualizar un interesante vídeo sobre el tratamiento de la bisexualidad en la película. El tercer apartado se destina a los proyectos del cineasta que nunca vieron la luz (Napoleón, Los papeles arios) y al que sí lo hizo, pero a manos de otro: Inteligencia artificial, dirigida finalmente por Steven Spielberg.

IA Stanley Kubrick - El Palomitrón

Acompañando la llegada de la exposición a la ciudad se han organizado algunas actividades paralelas. Por ejemplo, las cuatro sesiones de diálogo donde se reflexionará sobre su acercamiento mediante su obra a temas como la familia o la guerra. También habrá una mesa redonda sobre sus bandas sonoras que contará con la presencia de Albert Beorlegui el próximo 7 de noviembre. Y durante este mes se proyectarán en la Filmoteca de Catalunya algunos de sus grandes éxitos.

Para concluir, esta exposición es imprescindible para cualquier persona a la que le guste el cine y admire el inestimable esfuerzo que supone producir una película. Su gran acierto es el cuidado con el que han seleccionado cada objeto en las vitrinas, dándoles individualmente un contexto que enriquece la experiencia de transitar por las numerosas salas. Es imposible hacer justicia al genio de Kubrick, pero esta exhibición se queda cerca. Si aún no os hemos convencido, puede que estas otras fotos que tomamos sí lo hagan.

Pau Jané

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