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JOHN TRAVOLTA CUMPLE 65 AÑOS. VIDA DE UNA ESTRELLA

Hoy cumple 65 años el actor John Travolta. Ídolo de los 70s, estancado en los 80s, renacido en los 90s y cumpliendo la papeleta desde el comienzo del nuevo siglo. Bailarín, icono, cantante, galán, cienciólogo, padre, piloto…toda una vida y obra llena de turbulencias que hoy repasamos para celebrar su cumpleaños.

APUNTANDO MANERAS

Tal día como hoy hace 65 años, nacía John Joseph Travolta en Nueva Jersey. Sería el menor de los seis hijos de Salvatore y Helen, que disfrutaban de una razonable calidad de vida al calor del crecimiento económico que experimentaba la América consumista de los años 50. Las aptitudes y el gusto por las artes escénicas del joven Travolta no pasaron desapercibidas en su círculo familiar, donde frecuentemente organizaba obras de teatro en compañía de sus cinco hermanos mayores.
 
Como reconocería el propio Travolta en 2013, su madre fue la que le dio el impulso para enfocar su carrera durante la adolescencia: “Me ayudó a liberarme. Me aconsejó que dejase la escuela a los 16 años para dedicarme a la interpretación”. El buen ojo artístico de Helen no era casual, ella misma fue actriz y profesora de teatro la mayor parte de su vida.

LOS (CASI) FELICES AÑOS 70

Armado de ilusión, el pequeño de los Travolta cruzó el río Hudson para buscar fortuna en la Gran manzana. Gracias a los contactos de su madre, consiguió pequeños papeles en Broadway y tomó clases de baile (gran y trascendental idea). Ya con un buen agente, las primeras oportunidades en cine y TV empezaron a llamar a la puerta. Comenzaban los diez años más frenéticos de su etapa profesional.
 
Después de pequeñas colaboraciones, la fama llegó en 1975, con la serie Welcome back, Kotter. En ella Travolta interpretaba a Vinnie Barbarino, el chico más popular de la clase, líder de la banda Sweathogs (sic). Esta súbita popularidad entre el público más joven lo llevó a colaborar en la película Carrie y en el telefilm El chico de la burbuja de plástico en 1976, su primer papel protagonista bajo la dirección de Randal Kleiser, que jugaría un papel importante su carrera pocos años después.
 
En 1977 se estrenada Fiebre del sábado noche, uno de los mayores éxitos de la carrera del actor e hito generacional indiscutible. Solo un año después llegaba a las pantallas Grease, un hit incluso mayor. Lo cierto es que ambos proyectos fueron acordados de manera conjunta por el productor australiano Robert Stigwood, un especialista en musicales que apostó por Travolta siguiendo la recomendación del mencionado director Randal Kleiser. Para cerrar el círculo, Kleiser se encargaría de ponerse tras las cámaras en Grease.
 
A pesar del gran momento profesional del actor en la década de los 70, su vida personal no fue tan feliz como cabría esperar. Después de rodar El chico de la burbuja de plástico, empezó una intensa relación con la coprotagonista Diana Hyland, 18 años mayor que él. Desgraciadamente, Hyland moriría trágicamente en 1977 como consecuencia de un cáncer de mama, dejando al actor devastado y emocionalmente inestable durante los años sucesivos. Se dice que este fue uno de los motivos que provocaron que se involucrara más profundamente en la iglesia de la Cienciología, en la que militaba desde el 1975.

PERDIENDO EL HILO

En la cumbre de su carrera, su fragilidad emocional y una mala elección de proyectos durante los años 80 tumbó la carrera profesional de Travolta. Sonados fracasos como Stayin alive (fallida secuela de Fiebre del sábado noche) o Tal para cual (con la adorable Olivia Newton-John) lo alejaron de la fama mientras nuevas estrellas emergían, como Tom Cruise o Patrick Swayze. Como dato curioso, solo apuntar que Cruise es uno de los cienciólogos más reputados en la actualidad y que el malogrado Swayze “tonteó” con dicha religión durante estos años de crecimiento profesional.
 
Durante esta desafortunada etapa profesional, el actor desarrolló la que había sido una de sus mayores aficiones desde niño, la aviación. Aumentó espectacularmente las horas de vuelo asociadas a la licencia de piloto que había conseguida en 1976, se certificó para pilotar varios modelos de avión y empezó su carrera como inversor y coleccionista en el sector.

EL RENACIDO

En ocasiones, la industria cinematográfica es imprevisible. Hacia finales de la década de los 80, una pequeña comedia familiar dio la campanada en el mercado. Nos referimos a Mira quién habla, protagonizada por John Travolta y Kirstie Alley (ferviente ciencióloga, por cierto). El éxito no fue puntual y las correspondientes secuelas repitieron fórmula, aumentando la visibilidad del actor entre el gran público y volviendo a colocarlo en el candelero de las principales productoras. Tal fue así, que un joven y visionario director se fijaría en el actor para coprotagonizar su próximo proyecto. Sí, ese director era Quentin Tarantino y sí, hablamos de Pulp fiction. Corría el año 1994 y Travolta resurgía definitivamente de sus cenizas marcándose un buen baile, ¡cómo no!
 
El resto de la década fue un no parar para el célebre actor. Hasta quince títulos de primer nivel con incondicional apoyo del público llegaron a los cines en 1995-2000. Entre ellos, destacaremos por su diversidad al amable drama Phenomenon, al megahit de acción desenfrenada Cara a cara y a la exitosa comedia sarcástica Cómo conquistar Hollywood. Aunque cada una de ellas mostró una faceta interpretativa del actor, sorprendió lo bien que se desenvolvió en el cine de acción, bastante alejado de su registro habitual.
 
Volviendo a su vida personal, los 90s fueron una época muy positivo para el actor. En 1987 había conocido a la también actriz Kelly Preston (otra ciencióloga más), con la que empezó una relación sentimental, llegando a casarse en París en 1991 (después de un exclusivo vuelo en el desaparecido avión supersónico Concorde). La felicidad de la pareja fue bien conocida en Hollywood y dio como fruto a tres niños a lo largo de la década. Tal vez sea interesante recordar que durante estos años se popularizó la idea de que la familia vivía literalmente en el aire, en alguno de los seis aviones que el actor y reconocido piloto habría adquirido para su particular colección.

UN PRESENTE SIN BRILLO

Los últimos viente años de la carrera de John Travolta han sido muy irregulares y no guardan especial importancia desde el punto de vista cinematográfico. Por resumir, diremos que ha tenido algunos éxitos comerciales como la frenética Operación Swordfish, fracasos estrepitosos como la bochornosa Campo de batalla: La tierra o reconocimiento de la crítica internacional por su trabajo en la teleserie American Crime Story. Dado su célebre pasado en películas musicales, su desvergonzada vuelta al género en la adaptación del musical de Broadway Hairspray en 2007 levantó cierta expectación.
 
Si bien su carrera se mantiene en un punto medio, su vida personal ha sufrido serios achaques estos últimos años. Su hijo mayor, Jett, fallecería en 2009 a los 16 años de edad víctima de la infrecuente enfermedad de Kawasaki. El actor reconocería en una entrevista en TV en 2014 que esto fue “lo peor que le había sucedido en la vida”. Su matrimonio con Kelly Preston se resintió gravemente y la pareja decidió ponerle fin de mutuo acuerdo en el año 2017. Ante esta serie de infortunios, el actor solo encontró verdadera satisfacción dentro del mundo de la aviación (fue embajador de la aerolínea Quantas y de la marca de lujo Breitling) y al calor de la iglesia de la Cienciología, a pesar de la lucha de poder que mantiene con el también actor Tom Cruise.
 

Hasta aquí el repaso de la vida y trayectoria profesional de John Travolta, un artista interesante y peculiar. Esperamos volver a verlo en plena forma en la sala de cine (o en el salón de casa) próximamente. Hasta entonces, solo nos queda desearle eso de “y que cumplas muchos más”.

Pedro Figueiras

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