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Qué cierto es que los mejores planes surgen sin planearlos. Este ha sido el caso de Matadero, la nueva serie de Atresmedia y Diagonal TV que cerró ayer la ristra de estrenos de la décima edición del FesTVal de Vitoria. Por la mañana, su director, Jordi Frades, ya nos ponía en antecedentes: “Esta serie parte de un lugar muy extraño. Estábamos en pleno rodaje de La catedral del mar, y después de tanta dureza nos apetecía hacer algo ligero, distinto. Algo para desestresar nuestras cabezas y divertirnos”.

Así es como se sembró el germen de este cruce entre Magnolia y Fargo con un gusto muy ibérico. Para echarse al ruedo con algo de estas características hay que tenerlos muy bien puestos, y Matadero ha demostrado tener detrás a un equipo artístico, técnico y creativo que no se achanta ante nada. Lo que nos presentan es un thriller que bebe de la industria norteamericana sin pretender emularla, sino enraizarse en nuestro país y nuestra cultura. ¿Y qué hay más castizo que un pequeño pueblo de Castilla y la cría de cerdos? Pues por supuesto los homenajes a Berlanga, Esteso, Almodóvar, De La Iglesia o Julio Iglesias.

Todo esto lo tiene Matadero en su haber, y sin ser una comedia como tal, rezuma humor negro por los cuatro costados. En palabras de sus creadores, es “una enfermiza historia de personas normales, en un lugar normal, donde empiezan a pasar cosas”. Y qué cosas. Cerdos que transportan droga, infidelidades, chantajes, clubs de carretera, asesinatos… La finalidad que se perseguía con esta serie era hacer puro entretenimiento, ofrecernos un soplo de aire fresco que, a la vez, sea impactante.

Torrecillas es el lugar donde se desencadena esta frenética, macabramente divertida y violenta cadena de acontecimientos cruzados, a cuál más surrealista. Antonio Garrido y Pepe Viyuela, Paco y Alfonso respectivamente, dan vida a los dos cuñados protagonistas que tienen uno de los mataderos más rentables del pueblo. El único problema es que dicha rentabilidad viene de vender a precio de saldo cerdos de paupérrima calidad, además de usarlos de tapadillo para el tráfico de drogas. El responsable de todo ello es Paco, que se las ha ingeniado para tener a su cuñado, que es veterinario, cubriéndole las espaldas. Como es natural, el karma vendrá a devolvérselas todas de golpe, pues a la competencia no le favorece nada que les estén comiendo terreno, así que el pueblo y sus habitantes pronto se verán metidos en medio de esta particular batalla campal.

A la espera de ver cómo encajarán los telespectadores algo tan alocado y diferente en nuestra televisión, tras el visionado del piloto ratificamos que Atresmedia ha conseguido con creces su propósito de darnos algo fresco y sorprendente. El elenco no podría estar mejor, y Daniel Martín firma un guion que ni da tregua ni decae en un primer capítulo en el que pasan muchas cosas, y se oyen muchas carcajadas. O al menos quienes asistimos anoche al Teatro Principal de Vitoria nos lo pasamos como críos con este estreno. Desconocemos en qué momento del otoño llegarán sus diez capítulos con un final cerrado, pero desde ya, para nosotros, Matadero es definitivamente un sí.

Aitziber Polo

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