Compartir

¿Por qué tenéis que verla?

Después del leve tropiezo que resultó llevar a Bond al espacio en Moonraker, los productores decidieron volver a clavar los pies del espía en la tierra. Empezaron fuertes, con un prólogo lleno de carga sentimental, donde vemos a un 007 visitando la tumba de sus padres antes de toparse con uno de sus míticos enemigos. El pasado llamaba a la puerta, y es que James Bond ya tiene aquí la edad suficiente para mezclarse en una historia de venganza más cruel de lo habitual.

Pasando del esquí al submarinismo, y de este a la escalada con vertiginosa habilidad, Solo para sus ojos es una película de altibajos pero con una capacidad del entretenimiento innata. Por si faltaran novedades, Bond rechaza a una chica por su reducida edad, algo que hasta entonces nunca le había importado demasiado.

 

En nuestra memoria colectiva

Es habitual que el agente británico pierda a sus amantes a manos de uno de sus feroces enemigos, pero en Solo para sus ojos la muerte es especialmente dolorosa.

La escena en que atropellan a la condesa es brusca y dura, dejando ver como su cabeza se estrella contra el cristal del coche que la atropella sin piedad. Sucede además en el entorno relajado que había creado junto al espía en esa playa, lo que remarca más el dolor en la escena.

El villano

Julian Glover dedicó los años 80 a ofrecer grandes interpretaciones como el malvado de la función. En 1980 fue un malvado general del imperio en el glorioso Episodio V de Star Wars, y antes de finalizar la década puso en aprietos a Indiana Jones como el nazi Walter Donovan de La última cruzada. Entre ambas películas también se convirtió en rival de James Bond en Solo para sus ojos, donde ofreció una notable actuación en un papel algo más flojo de lo habitual en la saga.

Aris Kristatos no es el gran villano que merece 007, pero pese a ello Glover consiguió una interpretación que por momentos resulta aterradora.

El gadget

Esta es una de las películas de Bond con menos gadgets, pero en El Palomitrón sentimos predilección por el identígrafo, cuya tecnología en el momento debía resultar fascinante, pero a ojos de cualquier millennial puede provocar alguna que otra carcajada.

Su uso en la película es bien sencillo: Bond narra los rasgos de la persona que identificar para que Q. los escriba en su computadora, que crea al instante un retrato robot perfecto.

No hay Bond sin acción

Las persecuciones son uno de los elementos clásicos de las películas de James Bond, y en la película que nos ocupa tenemos dos de las mejores. La primera sucede en un Madrid mucho más rural que el que solemos ver, a bordo de un Citroën 2CV tan diminuto como ridículo. El pequeño vehículo ofrece una persecución más que satisfactoria, llena momentos divertidos y tensos a la vez.

Por otro lado, la película esconde otra gran persecución. Alejado de las carreteras, Bond se enfrenta a unas motos de nieve manejando con habilidad sus palos de esquí.

Demasié pal Bondy

La escena precréditos trae de vuelta a Blofeld, el mítico villano calvo que siempre se muestra en compañía de un gatito blanco. El malvado, postrado en silla de ruedas tras los acontecimientos de Diamantes para la eternidad, decide vengarse tomando el control teledirigido de un helicóptero.

Más allá del concepto en sí mismo, algo cogido con pinzas, la cantidad de trompos que consigue darle al helicóptero sin que este se estrelle es sorprendente. Y cuando al final Bond consigue obtener el control, también es algo fantasioso la forma en que consigue enganchar la silla de ruedas al helicóptero para acabar “encestando” al villano en una chimenea. Un gag divertido, pero demasiado irreal.

007 Curiosidades

  1. Spielberg insistía mucho a Albert R. Broccoli en dirigir una película de 007, y casi sucede con esta, pero Broccoli solo quería directores británicos para la saga.
  2. John Barry, el compositor habitual de la saga, no pudo hacer la banda sonora de esta película porque unos problemas fiscales le impedían regresar a Gran Bretaña.
  3. El pueblo que simula ser Madrid es en realidad uno de Grecia.
  4. El rodaje se tiñó de negro cuando un especialista, Paolo Rigoni, falleció rodando la persecución de esquí.
  5. En un principio Bond iba a aparecer junto al Partenón de Grecia, pero el permiso de rodaje les fue denegado.
  6. En los créditos de inicio podemos ver a Sheena Easton cantando la canción de la película. Fue la primera vez que se veía al cantante en una película de Bond.
  7. Fue la última película de la serie distribuida por United Artists, ya que el estudio se fusionó con Metro-Goldwyn-Mayer poco después de su estreno.

DiscoBond: su tema principal

Escrita por Bill Conti y Michael Leeson, la canción fue interpretada con dulzura por Sheena Easton, que no era la primera opción de los productores. En un origen querían que fuera Blondie la encargada de la canción, puesto que la banda ya tenía una canción bajo el título de For Your Eyes Only. Pero la banda rechazo la oferta al saber que debería interpretar el tema de Conti y Leeson en vez de su propia canción.

Ignasi Muñoz

 

ESPECIAL JAMES BOND EN EL PALOMITRÓN

¡CONSULTA TODAS NUESTRAS FICHAS!

Especial James Bond El Palomirón

TODO JAMES BOND EN MOVISTAR+

¡CONSULTA SU PROGRAMACIÓN!

Especial James Bond

No hay comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.