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Gun Barrel James Bond El Palomitrón

¿Por qué tenéis que verla?

Los motivos para ver Nunca digas nunca jamás se nos amontonan, y comienzan directamente en el propio título de la cinta: para empezar, un buen zasca a Sean Connery, que en 1971 aseguró que nunca más se pondría en la piel del agente secreto. Y este retorno finalmente se materializó gracias a un rocambolesco litigio legal acerca de los derechos sobre el libro en el que se inspira la película que finalmente ganó Kevin McClory, uno de los guionistas originales de Operación trueno, otra película de la saga (también protagonizada por Connery) que adaptaba la novela homónima, escrita en 1965 por Ian Fleming. Un galimatías que aparta este título del canon oficial, y provoca su ausencia en las colecciones Home Video que compilan la saga todas las navidades, o cada vez que se estrena una nueva película.

La cinta no solo supone el regreso del actor escocés doce años después de interpretar a Bond por última vez, sino que además cuenta en sus filas con Kim Basinger como chica Bond, y recuperar a esta actriz en uno de sus papeles más tempranos resulta muy atractivo de entrada para toda una generación.

Otro de sus ganchos son los siempre agradablemente recuperables años ochenta y el cierto aroma vintage ochentero que destila el título, que pese a ser dirigido por Irvin Kershner (director de la maravillosa El imperio contraataca), resulta una de las entregas más flojas de la saga, con un excesivo abuso del humor en su vertiente más tosca, y unas secuencias de acción planificadas y rodadas con pocas ganas. De los efectos especiales es casi mejor ni hablar… Quizá el verdadero punto sea entenderla como una parodia encubierta a toda la saga.

Especial James Bond: Nunca digas nunca jamás

 

En nuestra memoria colectiva

La escena en la que Bond juega a “Dominación” con Largo (ya podéis ir adivinando quién acaba ganado) es de especial interés, ya que no es más que un reflejo de lo que supusieron los primeros años de la década de los ochenta para la expansión de los videojuegos. Su ritmo de penetración en la sociedad fue muy alto por aquel entonces, y mucho influyó el cine para normalizar este nuevo concepto de ocio y “educarnos” a todos en el uso de este nuevo entretenimiento (filmes como TronJuegos de guerra o Starfighter: La aventura comienza son claros ejemplos de esa corriente centrada en mostrar y divulgar la cultura del videojuego).

Lo que menos nos gusta es que la valoración de España en esta especie de Risk interactivo es solo de 9000 créditos en la película. Quizá ahora estemos mejor valorados con todo lo que nos hemos trabajado en los últimos años la marca España…

 

El villano

Pese a contar con Max Von Sydow dando vida a Blofeld, su mínima presencia en el montaje final de la película desvía toda nuestra atención hacia Klaus Maria Brandauer, que interpreta magistralmente a Largo, el mejor y más interesante personaje de la cinta.

Y es que el trabajo del actor austriaco es realmente apasionante, pues es capaz de construir en Largo uno de los villanos más terriblemente realistas de la saga. Movido a medio camino entre brotes de narcisismo, los celos y la vanidad, Largo muestra durante todo el metraje comportamientos muy polarizados. Tan pronto actúa con extrema inteligencia y sagacidad como responde de manera incontrolada e infantil, nublado por pataletas más propias de un adolescente que de un villano de primera línea. Quizá esa falta de autocontrol sea la responsable de que pierda la partida definitiva ante nuestro frío y calculador agente.

El gadget

Una pluma con la bandera inglesa es irresistible. Pero si además incorpora un proyectil explosivo capaz de salvarnos la vida en la situación más peliaguda, nos la quedamos sin preguntar. Además, esta Mont Blanc 149 tuvo el honor de escribir y firmar una declaración en la que Bond reconocía a Fatima Blush como su mejor amante. Momentos antes de hacer a la villana saltar los aires, claro.

Especial James Bond

No hay Bond sin acción

No hay lugar a la duda. Si Q te regala algo, es algo que vas a necesitar con mucha seguridad, y es algo que te va a dar mucho juego. Y si encima se trata de una motocicleta, podemos ir frotándonos las manos.

A lomos de este vehículo Bond se marca la mejor escena de acción de la cinta, exprimiendo todas las posibilidades de la máquina. Su arrancada a caballito solo es un aviso de lo que está por venir. Bond conduce escaleras arriba, escaleras abajo, se desliza por debajo de un camión, pulsa el botón de la nitro para dejar fuera de juego a sus perseguidores o marcarse saltos imposibles… A dos ruedas no hay maniobra imposible para Bond.

 

Demasié pal Bondy

Aunque esta vez no hablemos de ninguna salvajada en contra de las leyes elementales de la física, la escena en la que un misil lanzado desde un submarino se abre descubriéndonos a un Bond en su interior subido a una especie de plataforma individual de planeo es mucho. Es mucho porque nos quedamos como piedras por lo inesperado, y es mucho porque además la secuencia está resuelta de una manera bastante precaria, y de nuevo en un tono que nos hace dudar de si lo que estamos viendo es algo inherente al relato o tan solo una vacilada gratuita con cierto (de nuevo) tono de autoparodia.

007 Curiosidades

  1. Supone el único remake de la saga (de Operación trueno).
  2. Se estrenó el mismo año que lo hizo Octopussy, la película “oficial” de la saga Bond (1983), y recaudó 163 millones de dólares, una cifra nada mala si tenemos en cuenta que costó 36 millones de dólares.
  3. John Barry rechazó hacerse cargo de la partitura, optando por componer la BSO de Octopussy.
  4. Uno de los instructores de lucha en el set de la película era Steven Seagal, que ni corto ni perezoso le rompió la muñeca a Sean Connery de manera accidental, ensayando una escena.
  5. Barbara Carrera declinó ser sustituida por un doble de cuerpo para sus escenas de sexo con Sean Connery.
  6. Klaus Maria Brandauer hizo tan buenas migas con Sean Connery que, cuando en 1990 se rompió una pierna y no pudo interpretar al comandante desertor de La caza del octubre rojo, recomendó a Sean Connery para el papel.
  7. El casino donde Bond y Largo se enfrentan en el videojuego “Dominación” se llama Casino Royale.

DiscoBond: su tema principal

Su carácter de producción al margen del canon oficial fue un verdadero problema en el apartado musical de Nunca digas nunca jamás, y finalmente se optó por no entrar en más batallas de derechos legales escogiendo a Lena Hall para interpretar el tema principal, con el que abre y cierra la cinta.

Sin los diseños visuales de introducción habituales de la saga y desprovista de su momento “gun barrel“, la propia melodía y su estribillo de club nocturno sobre imágenes de una operación de infiltración en marcha ya avisaban a los espectadores de aquel entonces de que se encontraban ante algo realmente exótico.

Alfonso Caro

 

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