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La Segunda Guerra Mundial y el nazismo son, con cierta seguridad, los temas históricos más tratados en el cine. Se han realizado infinidad de películas con mayor o menor profundidad sobre estos acontecimientos, sus orígenes y consecuencias, abordándolos desde los diferentes bandos y puntos de vista. Muchas usan la emotividad para llegar al público y logran grandes premios, como La lista de Schindler (Steven Spielberg), La vida es bella (Roberto Benigni) o El pianista (Roman Polanski); otras veces se trata de forma heroica envolviéndose en la bandera del patriotismo y la exaltación de la nación y, en otras ocasiones, se centran más en el tema político o figuras de personajes históricos de la época, como la de Adolf Hitler en El hundimiento (Oliver Hirschbiegel). La mayoría de ellas, tengan más o menos calidad, comparten en común un gran éxito comercial y gozan del favor del público, motivos estos, quizás, por los que se decide explotar y explorar tanto este tema. El próximo 7 de julio se estrena el nuevo drama histórico titulado El hombre del corazón de hierro, dirigido por el francés Cedric Jiménez (Conexión Marbella), que adaptar el best seller de Laurent Binet, HHhH (siglas en alemán que significan el cerebro de Himmler se llama Heydrich).

El hombre del corazón de hierro analiza y narra la figura de Reinhard Heydrich, líder y general de las SS (organización militar del régimen) y jefe de la Gestapo, la policía secreta del partido nazi. Por su crueldad y duras represiones fue apodado por el propio Adolf Hitler como “El hombre del corazón de hierro”. Otras denominaciones que recibió fueron “El verdugo”, “El carnicero de Praga” o “La bestia rubia”. Nombres bien merecidos, ya que a él se debe el ideario de la llamada “solución final”, y se convirtió en una de las personas más influyentes dentro del partido. Heydrich es interpretado por Jason Clarke (El amanecer del planeta de los simios), del que por medio de constantes flashbacks conocemos su historia y su encuentro con su futura mujer, Lisa Von Osten, interpretada por Rosamund Pike (Perdida). La narración de la vida de Heydrich finaliza con su llegada a Praga como enviado tras su invasión. Tras el flashback, pasa a centrarse en la Operación Antropoide, misión llevada a cabo por la resistencia checa donde dos militares, Jan Nubis (Jack O’Connell, Invencible) y Jozef Gabcik (Jack Reynor, Sing Street), trataron de asesinar al líder nazi.

El personaje de Heydrich, aunque es de sobra conocido históricamente, nunca se había tratado antes en el cine, por lo que resulta interesante conocer su historia y cómo llegó a convertirse en una de las personas más importantes del nazismo. La primera hora, centrada solo en él, intenta describir con mayor exactitud su oscura y fría personalidad, alternando su vida militar y familiar. Se puede apreciar también su evolución, desde su paso por la marina hasta llegar a ser el jefe de las SS. Esta parte se toma su tiempo, y resulta algo lenta y pausada en la descripción. La segunda hora está centrada en la Operación Antropoide, suceso que no resulta completamente nuevo, ya que ya fue tratado hace un año en la cinta de Sean Ellis (Metro Manila) titulada Operación Anthropoid. Esta segunda parte, contada desde el punto de vista de los militares que llevaron a cabo la misión, llega a ser más entretenida y excitante y contiene más momentos de acción. Por otro lado, la narración del la confabulación es demasiado rápida y algunos elementos no quedan demasiado claros. Se podría decir que son dos películas totalmente distintas.

El hombre del corazón de hierro El Palomitrón

El ritmo de la película resulta algo irregular. Se quiere contar mucho en poco tiempo, y aun así da la sensación de que han faltado cosas por contar y algunas escenas se podrían haber desarrollado mejor. Y aunque por momentos se pierde el interés por lo que se está viendo, la estructura de la película resulta interesante. Primero nos da a conocer al personaje a fondo para después centrarse en lo importante: la operación llevada a cabo por los militares checos Gabcik y Nubis con el propósito de eliminar a Heydrich. Tampoco hay mucha emotividad en el filme, incluso en las escenas más violentas, aunque tal vez esta circunstancia sea intencionada por parte del director para mostrar la pasividad y frialdad de los soldados alemanes que ejecutaban sin piedad, como si fueran meros autómatas o máquinas de matar. Ante todo esto, si hay algo destacable son las buenas interpretaciones, sobre todo de Jason Clarke, personaje con el que resulta imposible de empatizar. Por el contrario, quienes sí lo consiguen son los dos soldados, Gabcik y Nubis, gracias a la convincente interpretación del dúo Jack Reynor y Jack O’Connell, que demuestran una vez más, a pesar de su juventud, que son unos grandes actores. Ellos aportan la humanidad de la que carece Heydrich. Pero la que se lleva la palma es, sin duda, Rosamund Pike haciendo de esposa sufridora del temible general nazi.

En definitiva, El hombre del corazón de hierro resulta un filme prometedor en su comienzo, pero sus debilidades estructurales, su justito guion y la falta de ritmo hacen que se haga algo cuesta arriba. Sin embargo, el buen uso de lo audiovisual, un buen empleo del montaje y las buenas actuaciones salvan la película, consiguiendo que sus errores pasen casi inadvertidos. Resulta entretenida, pero podría haber llegado a ser mucho mejor si se hubiese tratado de otra forma. Desde luego, no pasará a la historia del género histórico ni del cine de la Segunda Guerra Mundial.

LO MEJOR:

  •  Es interesante por tratar un personaje histórico que nunca antes se había tratado en el cine.
  •  Resulta entretenida y su segunda parte consigue levantar la película.
  • Las buenas actuaciones.

LO PEOR:

  • Su ritmo irregular y falta de ambición.
  • Algunos aspectos no están bien explicados.
  • Se espera algo que nunca termina de arrancar.

Aitor Gallego

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