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El documental Fuera de juego, presentado en el marco del World Pride de Madrid, centra su mirada en el mundo del fútbol y ofrece diferentes testimonios de deportistas, entidades y otros especialistas que comparten sus vivencias y razones para demostrar que existe la homofobia dentro del fútbol español. El quinto largometraje documental de Richard Zubelzu y Magda Calabrese es un interesante proyecto que denuncia la difícil situación que viven los deportistas a la hora de expresar su sexualidad.

El loable documental pone el punto de mira en el deporte rey y en las dificultades que sufren los profesionales a la hora de salir del armario. Jugadores, periodistas, miembros de colectivos, un psicólogo y un representante de la liga abordan junto a otros involucrados esta problemática de índole social. No son pocos quienes han sufrido, sufren o sufrirán la intolerancia. Jugadores y entrenadores han soltado auténticas burradas, otros han mostrado abiertamente su amor y algunos se han visto obligados a abandonar su vocación debido a los agravios. Un deporte que emociona a millones de personas y que ejemplifica las pantanosas ambigüedades que vive nuestra sociedad; además, enardece a tantos sirve como catalizador a la hora de reflejar la intolerancia y el miedo. Estos sentimientos imperan entre los futbolistas debido a la gran cantidad de tópicos y requisitos de índole machista que todavía son la tónica habitual.

fuera de juego - el palomitron

Aparentemente la violencia física es, ahora, un problema menor. Pero ¿qué pasa con los insultos? ¿Son los patrocinadores y clubes parte del gran problema? La liga se limpia las manos y pasa la pelota a otro de mayor rango: la real federación de clubes. Cabe destacar que el organismo de la liga ofrece encuentros y charlas para educar en los que intentan erradicar los malos comportamientos y perpetúan los buenos. Dichos encuentros son impartidos tanto a niños como a adultos.

Debe haber un cambio que implique respeto y tolerancia. El espíritu de equipo no debe amilanar la individualidad de los jugadores, profesionales que ante todo son personas y pueden mostrar su amor sin miedo al qué dirán. De hecho, si uno de estos gladiadores modernos mostrase su orientación sin reparo, podría provocar un efecto en manada que ayudaría a visibilizar, y ya se sabe esto es la mejor forma de erradicar actitudes arcaicas. Fuera de juego quedan los insultos, los malos comportamientos y los menosprecios. Debemos rechazar cualquier actitud que vaya en contra de los valores deportivos, que son los únicos que debemos perpetuar.

El documental actúa como reportaje y su estructura (imágenes de archivo con entrevistas realizadas mediante el uso de la multicámara) es un recurso que dota de dinamismo a las partes habladas. Este dinamismo se ve beneficiado también por la ágil edición, realizada por el propio director y su limitado equipo (que no por ser pocos han sido menos eficientes). Pero lo que llama la atención es el notable y apabullante ejercicio de documentación llevado a cabo, que bucea y recupera algunas de las perlas soltadas por conocidos del deporte que, a estas alturas de la película, parecen propias de una civilización muy lejana.

Una idea clara contada de forma didáctica y sin tapujos, muy consciente de la imperante realidad que sufren los deportistas pero que mira al futuro con esperanza, ofreciendo ejemplos de cómo podría mejorar la tolerancia de hinchas, entidades y jugadores. Porque, en definitiva, todos somos futbolistas.

LO MEJOR:

  •  Trata un tema del que poco se ha hablado.
  •  El ejercicio de documentación es colosal y ofrece muchos y diferentes puntos de vista.

LO PEOR:

  •  Que pase desapercibido.
  • Que los medios hayan hablado tan poco de este documental.

Isabel G. Alfon

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