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BIBLIOTECA: EL CUENTO DE LA CRIADA. ENSAYOS PARA UNA INCURSIÓN EN LA REPÚBLICA DE GILEAD

Nolite te bastardes carborundorum. Esta frase que June encuentra en su habitación y que Martgaret Atwood nos regaló en su libro El Cuento de la Criada, ya no es una frase; se ha convertido en un símbolo, en un hilo que une la resistencia de tres temporadas de la serie de Hulu, es un grito desesperado de una sociedad que tiene claro que no seremos criadas. Los quince ensayos recogidos en El Cuento de la Criada. Ensayos para una incursión en la república de Gilead y editados por Errata Naturae dejan muy claro que esa frase se ha convertido en esa “resonancia del pasado” del que la propia Atwood nos habla en su libro; una alarma que mantiene alerta de los errores del pasado.

Ensayos república de gilead

El cuento de la criada. Ensayos para una incursión en la república de Gilead

Uno de los motivos del éxito de la serie El Cuento de la Criada y de la novela en la que se basa son las similitudes que el espectador establece con la sociedad que vivimos. Este es el tema en el que la mayoría de los autores inciden, completando su ensayo con las escenas más icónicas o revolucionarias y que, en la mayoría de las ocasiones, se repiten. Sin embargo, existen cuatro ensayos que escapan de esta línea de paralelismo y se adentran en cuestiones muy específicas que realzan la calidad de la serie como elemento de la actualidad televisiva, pero también por su importancia en la historia de las series.

Elisa McCausland (Wonder Woman. El feminismo como superpoder) se centra en las técnicas televisivas que utiliza la serie, llegando incluso a analizar esos primeros planos de June (bien de su cara o de su nuca) y otras técnicas que considera “folletinescas”; Zárate, Pagnoni y Aguilar se centran en el uso de los colores y en la iconografía que la sociedad ha establecido a partir de ellos, mientras que Samantha Wesch analiza la narración de Atwood, que junto con el rumbo que ha tomado la serie, la evoluciona de distopía a ficción especulativa.

El cuento de nuestras criadas

Pero, sin duda, el ensayo que más efecto ha causado en nosotros ha sido el de Patricia Simón. Titulado El Cuento de Nuestras Criadas, este ensayo nos ofrece una visión actual del cuento que nuestra sociedad lleva viviendo desde hace unas décadas y al que hemos ayudado a contribuir. Simón encuentra cada sector en el que Gilead divide a sus mujeres, en nuestra propia sociedad: nuestras Marthas son inmigrantes ilegales que se dedican al cuidado de nuestras casas y nuestros mayores; nuestras Criadas son mujeres de países en situaciones precarias que funcionan como vientres de alquiler; y nuestras Jezabels, que llenan los prostíbulos.

“Porque a los migrantes de países empobrecidos no se les castiga, encarcela y deporta por sus delitos, sino por su origen y por dejar en un momento dado de ser invisibles. Eso, señores y señoras, es exactamente El Cuento de la Criada en el que llevamos viviendo décadas. Aunque hasta ahora, por racismo, clasismo y machismo, no hayamos querido verlo”.

El Cuento de Nuestras Criadas,

Patricia Simón (p.63)

Este volumen nos trae quince reflexiones distintas de escritores, periodistas, artistas, profesores que repasan la filosofía, la historia y la estética hasta nuestros días en busca de respuestas, pues todos los ensayos reflexionan sobre un punto de partida que la serie proporciona a todos sus espectadores: ¿fuimos Gilead, lo somos o podremos llegar a serlo?

Lorena Rodríguez

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Una tarde, con siete añitos, entré en el salón cuando mi madre veía El Padrino. La escena en cuestión era la del caballo y mi madre me gritó que no mirase, pero miré. Desde aquel entonces no pude dejar de mirar, de observar y soñar. Lo más cerquita que pude quedarme del cine fue haciéndome historiadora del arte. El cine es mi Tardis, un Delorean que me hace la vida real más fácil. Mi primera serie fue Urgencias, siempre fiel, a pesar de lo mal que la trató la tele. No sé decirle que no a una serie.