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Crítica de Tokyo Ghoulre 12 principal - el palomitron

Hablar de Tokyo Ghoul:re a estas alturas de la partida es difícil. Complicado. Nunca ha sido menos y lo cierto es que la animación de Pierrot ha dado que hablar desde la emisión de la obra original. Si al principio era difícil encontrar el alma de Sui Ishida en el metraje, ahora el problema se ha convertido en algo más confuso.

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Tal y como hemos ido comentando tanto mis compañeros como yo misma a lo largo de todas las críticas de esta temporada, Pierrot no entiende a Sui Ishida. Se pierde entre su alma, entre sus ideas. Pretende estar ahí, y cuando parece que aparece, desaparece. Sin más. Y así, abruptamente, y tras doce emisiones de Tokyo Ghoul:re llegamos al fin de una primera parte. Al inicio de lo que vendrá próximamente. Toma asiento, acomódate y acompáñanos en el renacer del Dragón. Ken Kaneki ha vuelto. ¿Será Pierrot un buen acólito en esta segunda travesía?

Sen Takatsuki / El huevo de la cabra negra

La semana pasada Pierrot nos dio un toque de atención. Se ponía firme bajo el guion. Y es que en los últimos compases de la adaptación animada de Tokyo Ghoul:re parece acertar —al menos con su contenido— frente a la obra homónima. Tras dejarnos con unos planos de Kanae siendo presa de la propio Eto, de sus propios caprichos; las apuestas estaban altas para el capítulo final.

Crítica de Tokyo Ghoulre 12 eto - el palomitron

Las fichas ya están sobre el tablero. Tan sólo falta establecer los movimientos con una buena estrategia. En menos de treinta segundos Pierrot consigue dar el primer paso. El búho cíclope aparece en pantalla. Una declaración de intenciones frente a la guerra que se avecina. Una guerra en la que serán los propios personajes las armas con las que lidiar, las armas con las que cerrar —o no— esta primera etapa.

El sueño debe acabar

Los objetivos parecen claros en esta contienda. El primero que se ve afectado es el inspector Sasaki. Eto no duda en aparecer donde éste se encuentra. Rompe la escena protagonizada por Haise, Kanae y Tsukiyama y da paso al que parece ser el fin de Haise Sasaki. Kanae cae de nuevo en la tentación que supone Eto para ella, y sin un atisbo de duda, golpea a Haise hasta dejarlo inconsciente. Tanto que vuelve con su “yo” anterior, con el mismo Ken Kaneki.

De nuevo, y sorprendentemente, Pierrot nos introduce en la psique de Haise/Kaneki y nos muestra a ambos. Juego de edades, de colores incluso. Escenario conocido. Música acorde. Todos los elementos parecen encajar, incluso las palabras. Adaptadas a la perfección de la obra original. Un diálogo en el que Haise se encuentra, de una vez por todas. Descubre quién era y decide dar un paso al frente. Su lucha interna continua, pero es su propio yo interior quien le mueve una vez más hacia adelante. Emerge, más fuerte que nunca y recuperando a aquella persona que llevábamos tanto tiempo queriendo volver a ver. Ken Kaneki ha vuelto, ha dejado de pedir cosas, de pecar. Su sueño debe acabar.

«¿Yo… quería morir?»

Crítica de Tokyo Ghoulre 12 sasaki y kaneki - el palomitron

Salvación. Resurrección. Lucha de palabras. Lucha de seres. Kaneki vuelve a la vida, vuelve a nacer. Eto no ha dejado de jugar con él. Todavía desconocemos sus intenciones pero lo que está realmente claro es la dirección que va a tomar el “difunto” inspector: venganza. Empezando por Kanae.

Re:alist

La pelea entre ambos toca las primeras notas. Unas en las cuales se impregnan tanto Eto como el propio Tsukiyama. La esencia del ser de ambos juega en pos de cada uno de los contrincantes. Las fuerzas se merman en Kanae, resurgen en Kaneki. Parece que todo vale y el renacer de la bestia atañe las primeras consecuencias. Unas en las que Kanae parece sonar por última vez, Tsukiyama es presa de la locura de Kaneki y la propia Eto es vacilada con perspicacia y lujuria.

Y casi sin parpadear, con un sentimiento de zozobra, el plano consigue dar un giro de 360 grados. ¿Hasta dónde nos llevará? Fácil. A una de las batallas iniciadas en el episodio anterior que van a suponer uno de los hechos más reveladores e importantes de toda la temporada. Volvemos de nuevo a encontrarnos con el resto de los Quinx, volvemos a ver a Noro. Shirazu sabe que sus nuevas habilidades y armas conseguidas a través de Nutcracker son la clave para poder derribar a ese ghoul que atenta contra la vida de todos sus compañeros. Él es la clave, pero su aversión a la situación y su incapacidad pueden ser una barrera. Una barrera que consigue suplir con determinación y grandeza. Una en la que, más que demostrarse a sí mismo sus propios méritos, le demuestra a Urie lo que está dispuesto a hacer por ellos. Por él. La totalidad de su poder emerge en él y así —junto a la ayuda final de Urie— es como logran vencer a Noro —al menos por el momento—. Aunque las consecuencias no son las más deseadas.

Crítica de Tokyo Ghoulre 12 shirazu - el palomitron

«¡Ni se te ocurra morirte!»

Sui Ishida juega con la vida de sus personajes a su suerte. No teme en despedirse de ellos. No teme en matarlos si eso es necesario para continuar su obra. La muerte es un elemento más de Tokyo Ghoul y hasta el momento no habíamos presenciado ninguna que tuviese un impacto en el guion. Pero ha llegado, lo tenemos ante nosotros.

Crítica de Tokyo Ghoulre 12 muerte shirazu - el palomitron

Episodio 12: Shirazu muere. Una despedida dolorosa, lenta. Se apaga poco a poco, y Pierrot se preocupa por acompasar esos momentos. Ese adiós. Aunque el sentimiento que —a mí, personalmente— me ha provocado ha sido bastante nulo. Inexistente. Puede —seguramente— es por haber leído anteriormente el manga, pero hay algo en estos planos que no logran trascender al espectador. Despedirse de un personaje puede ser fácil o convertirse en una tarea de lo más complicada, y en esta ocasión tiene más valor la segunda condición. Esta muerte no es solo una partida, demuestra la evolución de algunos personajes. En concreto, Urie. Revela su lado más íntimo, más personal. Una demostración que se acompasa con lágrimas, con palabras y con acciones.

Es todo un honor, señorita Takatsuki

Pero la historia continua. Una muerte no es lo suficiente para Ishida. Debe proseguir, y lo hace de la mejor forma posible. Eto VS Kaneki. Empieza la batalla ¿final? Los golpes aparecen en pantalla —punto donde vuelve a fallar el estudio escaso de impacto— pero son las palabras las que realmente tienen el poder en este enfrentamiento. Ambos personajes se comparan, incluso Eto se declara ante Kaneki. Sus parecidos cada vez son mayores —o al menos eso quieren demostrar—, pero es en ese punto donde Kaneki se revela y “vence” a Eto. La despoja de la mitad de su ser y ésta desaparece. Cae en la nada. No sabemos más. Tan sólo vemos a Kaneki recuperando fuerzas, comiendo con gana y anhelo los restos de esa “mujer”. El instinto ghoul ha vuelto en su máximo exponente.

Crítica de Tokyo Ghoulre 12 eto y kaneki - el palomitron

Parece que el alimento ha hecho efecto. Mientras la CCG observa la situación y va analizando todo lo que ha ocurrido, el inspector “Haise Sasaki” se ofrece para acabar totalmente con Shū Tsukiyama. El único miembro —aparentemente— de la familia y con el que desea terminar de una vez por todas. Parece haberse olvidado de su verdadero amigo. De aquel que le recuerda en todo momento. No tiene compasión y desde lo más alto del edificio donde se encuentran, lo lanza. Herido, casi sin fuerzas. Cae… y en esa caída aparece aquella persona que no puede dejarle ir sin despedirse —aunque sea descendiendo por el abismo de la vida—. Kanae. Karren.

Una última revelación acompañada por una muerte más. Kanae se declara ante Tsukiyama, le desvela sus sentimientos y le confiesa qué es realmente. Una mujer enamorada. Algo que el propio Tsukiyama sabía desde siempre, por sorpresa de Karren. Un hallazgo que hará morir a ésta feliz. Destrozada exteriormente, halagada y llena interiormente. Ishida lo vuelve a hacer. Y de nuevo, Tsukiyama se salva de una muerte casi segura, una muerte de la que es salvado gracias a Karren, y posteriormente su padre, Touka y Yomo. Aparición estelar en pantalla.

Crítica de Tokyo Ghoulre 12 kanae y tsukiyama - el palomitronY prácticamente a dos minutos de concluir el episodio, Pierrot deja su huella. En los últimos compases de la adaptación no se ha excedido e incluso ha llegado a acertar en muchas ocasiones —en mayor o menor medida—. Pero para cerrar el telón y poner punto y final a esta temporada, ha decidido volver a mostrar aquello de lo que puede presumir. Ha errado. No ha pecado de inventarse historia, pero sí de correr demasiado. En menos de dos minutos consigue despedirse de Tsukiyama, reunir a Kaneki con Shirazu, echar por los suelos el carácter de Urie y mostrarnos el propio entierro de Shirazu.

No ha sabido poner un punto y coma a un final de temporada que podría ser digno de recordar. Decide cerrar de manera fría, indiferente. Lo cuenta todo, y a la vez, nada. Te desprende de todo lo que podrías albergar, y justamente en los últimos segundos. E incluso se atreve a pensar, a elucubrar. Apunta por una despedida final protagonizada por Kaneki y Arima. Una yuxtaposición de palabras y acciones que realmente no sabemos hacia donde desembocan. En octubre volvemos a tener una cita asegurada, una cita que posiblemente ponga punto y final a esta historia, una cita que tememos Pierrot volverá a protagonizar. ¿Acertará totalmente con las últimas líneas de Sui Ishida o tomará su particular desvío?

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Marisol Navarro

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Publicista aficionada de las películas, las series y el manganime. No tengo un género preferido, pero todo lo gore me apasiona. Me encanta viajar, y si algún día consigo ir a Japón sin duda para el trayecto tendré preparada toda la obra de Sui Ishida.

1 Comentario

  1. yo concuerdo, y tengo una duda a resolver frente a la batalla de haise y kanae, ya que en el manga, el cambio de color del cabello de haise no se muestra de esa manera, si no que este se ve desarrollado por el golpe de kanae a su craneo, y se ve o yo veo que lo que cambia el color de su cabello es su propia sangre que escurre, o si lo entendi en el managa y he visto varios lugares donde comentan que este cambio de color es rojo sangre, y que hasta sui ishida lo afirmaba es esto solo una suposicion? o pierrot no tomo en cuenta otra cosa mas…

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