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MENTES BRILLANTES

LOS ANTECEDENTES

Cinco años después de su ácido retrato al sistema sanitario público francés con Hipócrates, Thomas Lilti regresa al universo de la Medicina, pero esta vez desde otro punto de vista: el universitario. Durante toda su carrera, Lilti había deseado rodar una cinta que mostrara la vida de los estudiantes universitarios en Francia y, más concretamente, los titánicos esfuerzos que se ven empujados a realizar para sacar sus grados adelante. El director, también médico en la vida real, no pudo evitar la tentación de retratar el verdadero infierno que puede llegar a ser la época de exámenes de ingreso en la Facultad de Medicina.

Heredera de las populares comedias francesas que triunfan por todo el mundo como Samba, Intocable, Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? o ¡Cásate conmigo! Por favor, Mentes Brillantes ha logrado colocarse en la primera posición de la taquilla gala con más de un millón y medio de espectadores.

LA PELÍCULA

La película se centra en dos jóvenes estudiantes parisinos, Antoine y Benjamin. El primero se encuentra decidido a intentar por tercera vez pasar las pruebas de acceso a la carrera de Medicina. Benjamin, por su parte, se enfrenta por vez primera al gran reto que supondrán para él los próximos meses, de los cuales aún no es del todo consciente. Los dos se aliarán para tratar de superar los diferentes exámenes y, a lo largo del camino, darse cuenta de lo que verdaderamente es importante y lo que quieren llegar a hacer en su vida.

Es muy interesante ver, al igual que en los anteriores proyectos de Thomas Lilti (especialmente, Hipócrates), cómo se consigue contar una historia que perfectamente se podría catalogar como una feel-good movie pero que, al mismo tiempo, no olvida su necesaria crítica social. Temas tan ignorados por el propio género cinematográfico (y por la sociedad) como es la importancia del cuidado de la salud mental, el bienestar personal, la relevancia de elegir tu propio camino, la necesidad de encontrar un equilibrio entre vida y trabajo… son claves en el film de Thomas Lilti, pero sin regodearse en ellos y sin pretensión alguna. 

Además de esa feel-good movie que es, en definitiva, Mentes Brillantes, tampoco deja de ser una coming-of-age a la francesa. Es raro encontrarse, fuera del tono de las comedias adolescentes, una película que retrate una realidad a la que se enfrentan cada año miles de chicas y chicos y que es determinante (o no) en sus vidas. La mayoría de la sociedad ignora esa circunstancia o decide tratarla con condescendencia. Simplemente por la sutileza y respeto con la que se cuenta la historia de los dos protagonistas ya se justifica la entrada de cine.

Sin duda, Mentes brillantes se trata de una película que se tendría que poner en todos los institutos y que no debería limitarse a dar lecciones a los estudiantes (cosa que en ningún momento trata de hacer), sino a sus padres.

En esta película no hay complejos movimientos de cámara, metáforas más grandes que la vida ni artificios de ningún tipo. Como ocurría, salvando las distancias, en títulos como ¿Podrás perdonarme algún día? o Lady Bird, todo en Mentes Brillantes (personajes, diálogos, dirección…) está al servicio de una gran historia. Gracias a ello cumple su objetivo: ser sorprendentemente entretenida (las conversaciones sobre células y válvulas varias terminan resultando trepidantes) e innegablemente tierna.

Vincent Lacoste Crítica Mentes Brillantes - El Palomitrón

ELLOS Y ELLAS

Si hay algo que se puede destacar por encima de todo en Mentes brillantes es a sus dos protagonistas: Vincent Lacoste y William Lebghil. El primero, que repite con el director después de protagonizar Hipócrates (colaboración que le valió una nominación a Mejor actor principal en los premios César), interpreta a Antoine y ofrece posiblemente el mejor trabajo de su joven carrera. Su actuación en el film consigue ser contenida y exacerbada a parte iguales a causa del conflicto de su personaje. Durante todo el metraje, Lacoste logra que el espectador comprenda todo su viaje (el que se muestra en la película y el que no). Con solo una mirada (atención a esa mirada de Antoine en ese momento del tercer acto) es capaz de emocionar y conmover hasta el más cínico de los espectadores.

Por otra parte, William Lebghil no se queda en ningún momento por detrás de su compañero de escena. Su interpretación de Benjamin, que le ha valido su primera nominación como Mejor actor revelación en los César 2018, es igualmente remarcable y, como la de Lacoste, logra conectar de manera muy sincera e íntima con el corazón del espectador. Esto no es del todo complicado ya que, más allá del argumento principal de las pruebas de acceso, los auténticos conflictos de los dos personajes son bastante más universales y humanos: la salud mental, la competitividad, las relaciones familiares complicadas, la búsqueda de uno mismo…

Otros rostros que completan el reparto son: Michel Lerousseau y Darina Al Joundi, como los padres de Benjamin, o Alexandre Blazy, como su hermano.

LA SORPRESA

El sorprendente tono dramático que adquiere la película en su segunda mitad. No es, sin embargo, una sorpresa negativa. Es, sin duda, de lo que el espectador debería reflexionar al final de la proyección.

Vincent Lacoste Crítica Mentes Brillantes - El Palomitrón

LA SECUENCIA / EL MOMENTO

Las dos secuencias de los exámenes de acceso, que consiguen transmitir la ansiedad y los nervios que sacuden a los protagonistas.

TE GUSTARÁ SI…

Disfrutas de historias modestas, pero bien contadas que, al salir de la sala de cine, te permitan mantener una larga conversación sobre ellas. Por supuesto, si eres estudiante de Medicina o estás preparando la Selectividad te encantará verte en la pantalla.

LO MEJOR

  • Los dos protagonistas. Imposible quedarse con uno de ellos.
  • Que no se tome demasiado en serio a sí misma, sin renunciar a tratar temas de gran importancia.
  • Entrar esperándote una película diferente a la que termina siendo.
  • La napolitana. Jamás una napolitana de chocolate ha hecho derramar tantas lágrimas en una sala de cine.

LO PEOR

  • La escasa presencia de personajes femeninos en los 92 minutos de metraje.
  • Que pueda pasar desapercibida en la cartelera.

Víctor Vargas

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