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SSIFF 69: CRÍTICA: MAIXABEL

Historias para no contar

ANTECEDENTES

La historia de Maixabel Lasa nunca ha pasado desapercibida. De hecho, pocos son los casos en los que el cónyuge de una víctima es capaz de perdonar, de forma sincera, a sus verdugos. Maixabel es una de ellas. Años después del asesinato de su marido, Juan Mari Jaúregui, a manos de ETA, Maixabel accedió a reunirse con los asesinos de su marido. Aquellos que quitaron la vida a la persona que más quería en el mundo.

Eco de ello se hicieron periódicos como El País, dónde Iciar Bollaín, directora de Maixabel, leyó un artículo sobre lo sucedido entre esta mujer y los asesinos de su marido. A pesar de que la historia le atrajo, no pensó en dirigir una película sobre la vida de esta valiente mujer hasta que Koldo Zuazua, Juan Moreno y Guillermo Sempere se lo propusieron. Cuando estos lo hicieron, Bollaín no dudó en llevar a la gran pantalla esta historia de dolor y perdón. Para ello, Maixabel se compone de un reparto de lujo encabezado por Luis Tosar y Blanca Portillo

LA PELÍCULA

Maixabel Lasa pierde en el año 2000 a su marido, Juan María Jaúregui, asesinado por ETA. Once años más tarde, recibe una petición insólita: uno de los asesinos ha pedido entrevistarse con ella en la cárcel de Nanclares de la Oca en Álava, en la que cumple condena tras haber roto sus lazos con la banda terrorista. A pesar de las dudas y del inmenso dolor, Maixabel Lasa accede a encontrarse cara a cara con las personas que acabaron a sangre fría con la vida de quien había sido su compañero desde los dieciséis años.

Llevar esta historia a la gran pantalla se antojaba complicado por la indudable responsabilidad de quién lo hiciera, obligado a tratar todo lo sucedido desde el respeto y la comprensión. Así lo hace Bollaín, que se ciñe a los hechos, los cuales hablan por sí solos. Comenzando con la dolorosa pérdida que sufre Maixabel, la película sigue un orden cronológico que se agradece por la claridad y sencillez de lo que se cuenta. A pesar de no tratar en profundidad ningún tema en concreto, Bollaín es capaz de lograr que nos emocionemos con lo que vemos en pantalla. Buena prueba de ello son las personas que soltaron unas lágrimas al salir del Kursaal, dónde se presentó la película. No es para menos.

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Lo que hace que Maixabel sea tan efectiva quizás sea la honestidad con la que se trata todo lo sucedido, sin intención de aleccionar a nadie y comprendiendo a las personas. Es ese ejercicio de compresión el que acerca al espectador a lo sucedido en la gran pantalla, haya vivido o no los tiempos en los que esto ha sucedido. Asimismo, el ritmo de Maixabel no decae y cuenta con los suficientes ases bajo la manga para que el espectador no llegue a desconectar de la película.

Además, da la sensación de que estamos ante algo más que una película cualquiera. Estamos ante una de las películas españolas más importantes de este año, en la que una de sus principales virtudes es el amplio público al que se dirige. Gracias a su ritmo y a su, en el fondo, bendita falta de profundidad, se sigue sin despegarse ni un momento. Cabe destacar que quizás el personaje de Maixabel debiera contar con más presencia de la que ya tiene, pudiéndose así haber explorado las relaciones con sus amigos y ahondado en la relación que mantiene con su hija. 

ELLOS Y ELLAS

El peso de la película no lo lleva únicamente Blanca Portillo, como podría parecer a primera vista, sino que Luis Tosar, en su papel de asesino, asume para sí gran parte del peso de la película. Y lo hace, como casi siempre, de forma sobresaliente. Parece complicado encontrar a un actor que interprete mejor el papel de un asesino que desea redimirse de todo el dolor que ha causado a una familia.

Por otro lado, Portillo no acaba de lucirse del todo en el papel de Maixabel. Su interpretación es correcta y no desentona en ningún momento, pero el guión no le permite desarrollar todo lo que su personaje podría dar.

LA SORPRESA

La emoción que esta historia transmite incluso a las personas que no han vivido los tiempos en los que ETA sembraba el terror es envidiable. Hay alguna que otra escena entre madre e hija que es capaz de ponerte la piel de gallina.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Maixabel (Blanca Portillo) y Luis Tosar (Ibon Etxezarreta) cara a cara. Hay muchas secuencias para el recuerdo en esta película, pero no hay duda de que este encuentro es inolvidable. 

TE GUSTARÁ SI…

Si no tienes prejuicios en torno a lo sucedido y estás dispuesto a escuchar y entender a las personas, no la olvidarás.

LO MEJOR

  • La honestidad con la que se narra todo lo sucedido.
  • La importancia de los personajes secundarios.
  • La interpretación de Tosar.
  • La capacidad de enganchar, de emocionar y de hacer pensar al espectador.

LO PEOR

  • El personaje de Maixabel no cuenta con tanta profundidad como debería. Ella es la protagonista, pero da la sensación, por momentos, de que Portillo no acaba de tomar las riendas de la película.

Jorge Gutiérrez Leguina

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