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Crítica de ID Invaded destacada - El Palomitrón
ANIME / MANGA CRÍTICAS REDACTORES

ID:INVADED, LABERINTOS DE FRAGMENTOS MENTALES

Desde hace ya mucho tiempo, la mente humana se ha convertido en una tema recurrente en ficción del que poder extraer múltiples lecturas. Un complejo y vasto campo de estudio con mil y una ramificaciones. El psicoanálisis, el estudio de los sueños o el de las mentes más perversas de la sociedad siempre han tenido gran espacio en múltiples formatos ficcionales. Y es que, como en todo, cuando parece estar todo cubierto, cuando no parece haber lugar para más genuidad, prende la chispa. Brota la visión de esas voces con mucho que decir o, a veces, poco pero de manera brillante. La industria de la animación japonesa no es ajena a ello, y en los últimos años podemos encontrar auténticos diamantes como Psycho-Pass o Paprika, piedras preciosas que incluso con el paso del tiempo su estatus de obra maestra se ha visto reforzado. La, a veces, delgada línea que separa la psique del psicópata de la de aquel «mentalmente sano» es otro de los fetiches de la ficción. Quizá sea por esa atracción hacia las profundidades del mal, por esa seducción que invita a zambullirse y aprender. Psicología criminal. Y de eso sabe mucho y muy bien David Fincher y su equipo en la «reciente» Mindhunter, una de las grandes joyas del actual catálogo de Netflix. 

Crítica de ID Invaded Sakaido - El Palomitrón

Y de esa atracción, de esa aciaga seducción, Ei Aoki asume cierto riesgo para materializarlo en su nuevo trabajo. El que fuera director en producciones de gran éxito a nivel de público y crítica como Fate/Zero, Aldnoah.Zero o RE:CREATORS regresa con ID: Invaded, un thriller policial con elementos sci-fi que se postula como una de las mejores y más ambiciosas producciones de la temporada. Pero, como suele ser habitual, su reconocimiento se ve opacado por los grandes nombres y una oferta audiovisual que peca de exceso.   

Un hombre despierta bajo cierta desorientación y extiende su brazo derecho hacia un falso cielo gris. Tras éste, el izquierdo. Pequeñas partículas azules flotan en el ambiente. De pronto, sus brazos comienzan a fragmentarse; a disociarse en montones de dichas partículas añiles. Primero brazos, luego piernas y cintura. La descomposición física de un cuerpo humano que únicamente puede alzar un grito de desesperación en consecuencia. «¿Quién soy?» «¿Qué hago aquí?» «¿Estoy vivo?» «¿Estoy muerto?». El hombre pronto descubrirá que no todo tiene una respuesta, pero sí que su cuerpo, a pesar de estar fragmentado, sigue conectado. Se adapta rápidamente a su nueva morfología y alza la vista sobre el escenario que le rodea: un mundo totalmente fragmentado donde todos los elementos flotan a lo largo y ancho de su atmósfera. Muchas preguntas y ninguna respuesta. El hombre aprende a moverse en este nuevo mundo, a utilizar sus nuevas facultades hasta dar con una estancia casi desierta, si no fuera por el cuerpo sin vida de una joven. En su pecho, un cuchillo clavado; en su rostro, uno de sus ojos completamente perforado. El hombre no conoce a la chica, pero sí sabe su nombre. Kaeru. Al recordar su nombre, comienza a descubrir más sobre sí mismo. Se llama Sakaido, y él es «el brillante detective» que debe resolver el misterio de la muerte de esa joven

Bajo este díptico colmado de surrealismo y misticismo arranca la nueva propuesta de Ei Aoki con libreto a cargo de Otaro Maijo, conocido mayormente por su trabajo como guionista en cómics como Biorg Trinity, Spotless Love o en rarezas de la animación como The Dragon Dentist. El tándem creativo nipón parece querer llevar el thriller psicológico policial al extremo, con un arranque verdaderamente prometedor que apunta con ambición hacia lo más alto. La cuestión, por tanto, es la siguiente: ¿podrá volar con el suficiente vigor como para no ceder ni un metro? Aún es pronto para dictaminar, pero con un tercio de la producción ya emitida, ID: Invaded parece ceder más bien poco. Se insufla de inspiración y ambición creativa para coger suficiente altura y confeccionar un maquiavélico puzle que versa sobre la psique humana criminal. De tintes desesperanzadores, ID: Invaded busca tangibilizar esa represión desmedida, esos instintos perturbadores y la visión sádica y retorcida del asesino en serie. ID: Invaded busca reflejar lo «roto», lo «fragmentado» de la mente humana a través de un lienzo único y distintivo para cada uno de los casos que trata. Porque la psique de cada asesino se torna en un mundo por sí misma. Pequeños cosmos con mecanismos y funcionamientos propios y distintos entre sí, pero siempre con algo en común: entre su arquitectura se encuentra la clave para identificar al artífice de la misma. 

La producción del estudio NAZ (Angolmois, Hamatora) se sumerge de lleno en el subconsciente de los distintos sujetos para moldear aquello que llevan dentro, y lo hace mediante una serie de recursos narrativos de corte sci-fi que beben directamente de grandes obras del medio. Tras la brillante introducción de la serie, Aoki abandona parcialmente lo abstracto para ahondar en el plano real. Para explicar, poco a poco, qué es y cómo funciona ID: Invaded. Sus engranajes. Porque en el plano real es un procedimental cualquiera, con un departamento de investigación especial que emplea una extraña herramienta tecnológica que tiene la capacidad de descifrar la intención de matar de un sujeto. Estos infames deseos dejan un remanente, unas partículas de cognición que, al recogerse, permiten la creación de un «pozo». Y ahí es donde entra el juego lo onírico, cuando el departamento crea mediante una simulación un escenario del subconsciente del asesino y sumerge en el mismo a Narihisago Akihito, el ex detective que tiempo atrás quedó marcado por la muerte de su mujer e hija. Sakaido, «el brillante detective», no es más que el avatar de Akihito, un hombre recluido y atormentado que se ve obligado a sumergirse una y otra vez en los mundos retorcidos de los asesinos para encontrar respuestas. Salvar vidas. Sin embargo, meterse en la boca del lobo reiteradamente y salir airoso no está exento de evidentes secuelas. Y una de ellas podría ser la de convertirse en el propio diablo. 

Crítica de ID Invaded Sakaido 2 - El Palomitrón

Como decía, ID: Invaded no deja de ser moderadamente reminiscente a otras obras del género pero, aun así, denota cierta personalidad y no duda en bañarse de simbología para enriquecer y lucir más todo el atrezzo. Cada «pozo» es una construcción única con licencia para construir en base a ese juego metafórico que ofrecen las psiques de los asesinos. El propio «ID» del título está directamente relacionado con el concepto de «pozo» y, además, con el estudio del psicoanálisis de Sigmund Freud. Incluso el nombre de «Kaeru», la joven que aparece muerta en cada «pozo» y que podría interpretarse como la mujer o la hija de Sakaido, significa en japonés «regresar». De nuevo, la producción de Ei Aoki busca hilar fino, hacer partícipe al espectador en su macabro juego mientras siembra multitud de incógnitas e interpretaciones que, poco a poco, van solventando y cobrando sentido. Y a pesar de sus flaquezas en lo narrativo, por ejemplo la resolución algo precipitada de algún caso y que gran parte del elenco de personajes resulta absurdamente anodino, ID: Invaded tiene mucho más a favor que en contra. Trastea y agita con eficacia los componentes de su afrodisíaco cóctel

ID: Invaded absorbe por su propuesta y su narrativa. Pone todo el peso sobre la calidad de un guion que se atreve a cometer locuras, a realizar saltos de tirabuzón e intentar llevar al máximo los límites del thriller. Sin embargo, toda esa fuerza narrativa puede no ser suficiente valor para aquellos que busquen un producto más vistoso en lo técnico. Porque a pesar de que el estudio NAZ cumple holgadamente con los estándares del medio, y tampoco necesita alardes técnicos teniendo en cuenta la intención narrativa del título, tal vez su envoltorio no sea lo necesariamente atractivo para colmar según qué expectativas. Y aunque, sobre todo, el diseño de los personajes resulta sobre el papel excesivamente plano y pobre en matices, creo que Ei Aoki no necesita de florituras técnicas para adornar un mensaje que cala, y hondo. Porque del mismo modo que Sakaido se ve obligado a bucear y hospedarse temporalmente en inconscientes ajenos, nosotros, como espectadores, no podemos evitar hacer lo mismo. Diferenciando entre ficción y realidad, es poco probable no caer en el embrujo laberíntico de ID: Invaded una vez dado el primer paso.       

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.