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Temporada de premios, temporada de Oscar. Ya comienzan los estrenos de los grandes peliculones que se verán y se están viendo premiados este 2018. Nada más comenzar el año, el protagonista de este filme ya tiene un Globo de Oro entre sus manos (y veremos qué pasa en los BAFTA). Hablamos de Gary Oldman y de la película que protagoniza, El instante más oscuro, del director británico Joe Wright (Orgullo y prejuicio), que llega a nuestro país de la mano de Universal Pictures.

El instante más oscuro nos trae una posición menos conocida, y que todos deberíamos conocer en profundidad, de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Porque estamos acostumbrados a que este tipo de películas cuenten más el lado de Hitler que el de los aliados, concretamente en este caso el bando de Reino Unido junto con Francia. El largometraje se sitúa en 1940, cuando el primer ministro británico Neville Chamberlain es retirado de su cargo tras el estallido de la guerra y pasa a ser sustituido ministro Winston Churchill, que había pasado ya por el Ministerio de Hacienda. Churchill llegó para tomar decisiones en el momento más complicado, cuando estaban cuerpo a cuerpo en plena guerra contra la Alemania nazi.

El instante más oscuro supone una aportación al cine que no estamos acostumbrados a ver (todas las conversaciones, las estrategias, ver cómo su propio partido y el rey Jorge VI se ponen en su “contra”, la Operación Dinamo…), puesto que siempre suelen mostrarse una y otra vez las batallas, las largas secuencias de acción con bombas, todo tipo de armamento, luchas y muertes. Y si esperáis eso en El instante más oscuro, esta no es vuestra película (hay únicamente una batalla, muy ligera, y de un minuto). Nosotros salimos más que satisfechos de que esta fuera la visión que Wright quisiera aportar al panorama cinematográfico, gracias al guion de pura calidad y elegancia de Anthony McCarten (La teoría del todo), ya que para lo demás tenemos millones películas de cine bélico de Hollywood.

Una nueva posición (que se puede contraponer con Dunkerque, de Christopher Nolan, aportando ese lado de la guerra) que nos deja boquiabiertos al conocer en profundidad a Churchill bajo la interpretación del exquisito y brillante actor Gary Oldman, el actor de las metamorfosis (Sirius Black en la saga de Harry Potter, el comisario Gordon en la trilogía de El Caballero Oscuro, el conde Drácula de Coppola…), que se introduce hasta el último poro de la piel del que fue el primer ministro. El actor “gobierna” la gran pantalla y nos deja extasiados. Apostamos, sin demasiado miedo a equivocarnos, a que se llevará su primer y gran merecidísimo Oscar a Mejor actor. El personaje te muestra desde que se levanta hasta que se acuesta su gran sentido del humor (da grandes momentazos cómicos), su valentía y sus fuerzas, que pase lo que pase no cesan. ¿Luchar hasta el final sea como sea o rendirse y firmar un acuerdo de paz con Hitler?

Todos aquellos que conozcan el acontecimiento conocen el desenlace de esto, pero ahora lo podrán visualizar con la cinta. Entre el reparto también destacamos en un papel secundario a la joven Lily James, que ha demostrado estar a la altura de una papel de tal categoría. Ya nos enamoró en Baby Driver, y ahora nos reafirmamos con su papel de Elizabeth Nel, la mano derecha y secretaria de Churchill. Lo mismo ocurre con la mujer de Churchill (Kristin Scott Thomas), otro papel femenino y relevante del que, igual que nos ocurre con el de James, echamos de menos que se hubiera aprovechado aún más su interior.

Este filme de 125 minutos de metraje se podría resumir en esta idea, una de las frases del propio Churchill que se ve reflejada en la cinta: Me preguntan: “¿Cuál es nuestra política?” Y yo les digo: Combatir por mar, por tierra, por aire, con toda nuestra voluntad y con toda la fuerza que nos dé Dios; combatir contra una tiranía monstruosa, jamás superada en el catálogo oscuro y lamentable de crímenes humanos. Esa es nuestra política. Me preguntan: “¿Cuál es nuestro objetivo?” Puedo responder con dos palabras: la victoria, la victoria a toda costa, la victoria a pesar del terror; la victoria por largo y difícil que sea el camino, porque sin la victoria no hay supervivencia.

En esta cita se muestra la esencia de Churchill, la esencia de la dureza y dificultad que supuso la Segunda Guerra Mundial, la esencia muy lograda del trabajo de Joe Wright y todo su equipo desde todas sus perspectivas.

Señores, huele a premios. Huele a Oscar…

LO MEJOR:

  • Gary Oldman de arriba a abajo, por fuera y por dentro.
  • Una nueva visión de la Segunda Guerra Mundial.
  • Huele a Oscar.

LO PEOR:

  • Los fans del cine bélico de acción no quedarán satisfechos.
  • Se podrían haber aprovechado más los papeles secundarios y femeninos del filme.

María Páez

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