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Reseña 'Cine y videojuegos un diálogo transversal', de José María Villalobos the last of us - el palomitron
“El mundo cambió cuando abandonamos nuestro cómodo asiento y traspasamos la pantalla, cuando dejamos de ser espectadores para convertirnos en protagonistas”.

Cine y videojuegos. Dos medios sujetos siempre a la continua comparación y que, a pesar de contener elementos narrativos comunes, son irreconciliables en cuanto a lenguaje y mecánicas. A través de las páginas de Cine y Videojuegos: un diálogo transversal, su autor José María Villalobos expone un monográfico compuesto por numerosos textos y artículos publicados durante más de una década de trayectoria profesional en diversos medios especializados del sector. Cine y Videojuegos: un diálogo transversal es una reflexión sobre los encuentros y desencuentros entre estas dos maravillosas expresiones artísticas, un ensayo cuyo contenido resulta directo y fácil de digerir por todo tipo de público. La editorial Héroes de Papel realiza una gran labor cultural con la publicación de la obra de José María Villalobos, un libro necesario para comprender y valorar este valioso binomio creativo, además de explorar un nicho de mercado poco o nada cubierto hasta el momento.

Reseña 'Cine y videojuegos un diálogo transversal', de José María Villalobos portada - el palomitron

Cine y Videojuegos: un diálogo transversal hace uso de una estructura que permite reforzar el mensaje de su autor y que, gracias a su composición de capítulos breves, convierte su lectura en una tarea ágil y amena. El lector puede comprender la relación existente entre cine y videojuegos a través de las cuatro partes diferenciadas de la obra. La primera parte es la más teórica y ahonda en el tratamiento del guion, música, ritmo o personajes dentro de cada medio. La segunda se centra en casos más concretos, adaptaciones cinematográficas o cómo hacen uso de sus propios lenguajes. La tercera parte es mucho más introspectiva e íntima, mientras que la cuarta guarda un espacio especial para aquellos títulos que brillan con luz propia por la excelencia de alguna de sus facetas. Todo ello acompañado por un prólogo firmado por John Tones y un epílogo como reflexión final y nexo de todo el conjunto.

Ser interactivo o no, esa es la cuestión

Lejos de querer desgranar el contenido de la obra de José María Villalobos, me gustaría que esta humilde reseña pusiera énfasis en aquellos aspectos que, en lo personal, me han parecido más satisfactorios dentro de este viaje de píxeles y celuloide. ¿Los actores principales? La expresión artística más importante del siglo XX y la más prometedora del siglo XXI. Ese hermano mayor que en su día se fijó en el teatro y la novela para asentar los cimientos y terminar creando un lenguaje propio; y ese hermano menor que comenzó sus andaduras como un producto de mero divertimiento para después vislumbrar en su figura fraternal un lenguaje y unas herramientas capaces de crear historias interactivas bajo una narrativa cinematográfica. Así pues, a día de hoy contamos con grandes superproducciones que igualan, e incluso superan, a las del sector del cine. La interactividad como factor único y diferenciador otorga al videojuego el poder de sumergir al usuario de la mejor manera posible: haciéndole protagonista.

Reseña 'Cine y videojuegos un diálogo transversal', de José María Villalobos psycho mantis metal gear solid - el palomitron

Esta implicación explícita convierte al videojuego en un lienzo sobre el cual el jugador se recrea y se sumerge para moldearlo a su gusto. Aspectos como la música, trama, guion o personajes se elevan a su máxima potencia para dotar de vida al conjunto y hacer del jugador actor principal de los hechos. Villalobos saca a relucir el género del terror desde las dos perspectivas, citando a la emblemática franquicia Silent Hill y su enorme influencia en el usuario. La cámara en primera persona es una faceta ampliamente explorada tanto en el celuloide como en los videojuegos, pero es en estos últimos donde mayor implicación tiene y donde mejor funciona. Aun así, ahí tenemos filmes como [REC], íntegramente rodada bajo una cámara subjetiva e incluso pasando del survival horror al más puro first person shooter de una entrega a otra.

Este libro dedica también unas palabras a hablar acerca de cómo cine y videojuegos llevan a cabo de la mejor manera posible la ruptura de la cuarta pared y son capaces de sorprender al espectador/jugador. Películas como Funny Games o videojuegos como Silent Hill Shattered Memories o Metal Gear Solid y la brillante inclusión del duelo contra Psycho Mantis son un claro ejemplo de la superación de una barrera intangible que siempre está ahí y que, cuando se supera, es maravilloso. Este tipo de mecánicas y aspectos creativos se ven supeditados y reducidos durante los últimos tiempos en pos de la carrera por el hiperrealismo y una impregnación casi total de la narrativa cinematográfica. Metas que convierten al videojuego en un producto mucho más comercial y “de masas”, mirando de igual a igual al blockbuster. Pero, ¿dónde queda el sentimiento de emocionarse?

“Ya no se hacen películas como las de antes pero…

Reseña 'Cine y videojuegos un diálogo transversal', de José María Villalobos nathan drake - el palomitron
… curiosamente sí se hacen juegos como las películas de antes. Los videojuegos dignifican el cine de género”.

Cuando alguien te dice que la mejor película basada en un videojuego es Apocalypto y el mejor videojuego basado en una película es Uncharted 2, estás ante alguien que no se encorseta en etiquetas y tiene una visión periférica del medio. Este es el caso de José María Villalobos y su particular visión de ambas obras; los escenarios selváticos de la producción de Mel Gibson se convierten en unos de los de tantos juegos de scroll lateral tan presentes en la década de los 80 y 90, con un personaje corriendo en línea recta y lateralmente, eludiendo todos los obstáculos del mapeado. Sin embargo, el título de Naughty Dog a pesar de no ser una adaptación sí que bebe fuertemente de producciones cinematográficas, más concretamente de Indiana Jones. Uncharted glorifica a esos héroes del celuloide que terminan al borde de la muerte en innumerables ocasiones y que visitan parajes exóticos en busca de reliquias del pasado. Apocalypto asimila a la perfección el lenguaje del videojuego y Uncharted el cinematográfico. Dos productos de innegable calidad que no sienten la necesidad de portar etiquetas.

Multitud de nombres propios salen a la palestra en cuanto adaptaciones al celuloide se refiere, algunas de muy dudosa calidad, otras con aprobado raspado y alguna que otra notable. Lara Croft: Tomb Raider, Mortal Kombat, Resident Evil, Hitman, Max Payne, Silent Hill, Prince of Persia o Need For Speed son algunos de estos nombres propios que han probado suerte en el terreno cinematográfico y que, la gran mayoría, han terminado siendo adaptaciones pobres sin esencia ni carisma, productos incapaces de comprender y adaptar, en la medida de lo posible, el lenguaje del videojuego. Sin embargo, ahí tenemos películas como The Lovely Bones (Peter Jackson) o Al filo del mañana, capaces de entender el videojuego e incluir un sinfín de referencias. E, incluso, basarse en elementos como la curva de aprendizaje o los tutoriales de un videojuego para cimentar la experiencia. Parece que este tipo de adaptaciones son todavía la asignatura pendiente, sin embargo resulta curioso ver cómo algunas películas aparentemente sin pretenderlo terminan rindiéndole un mayor homenaje al medio.

Reseña 'Cine y videojuegos un diálogo transversal', de José María Villalobos al filo del mañana - el palomitron
“Jugando al filo del mañana”. Este largometraje representa a la perfección las mecánicas del videojuego.

La obsesión por lo cinematográfico

Y, en colación a esto, se encuentra uno de los aspectos que más ha condicionado al videojuego moderno como tal, la obsesión por la narración cinematográfica. El abuso de escenas pregrabadas de larga duración como las presentes en Metal Gear Solid 4 o las más de dos mil páginas de guion de Heavy Rain son sendos ejemplos de ello. Las largas escenas del título de Konami son el resultado de la incapacidad de narrar de manera interactiva, convirtiendo al jugador en mero espectador y al videojuego en un producto cinematográfico con la correspondiente pérdida de su esencia. A algunos puede que no les moleste esto, incluso puede gustar que sea así, mientras que otros se sentirán privados de la sensación de libertad; como en la vida, es todo una cuestión de gustos. Personalmente me gusta el trabajo de David Cage en Heavy Rain y su propuesta, un producto muy disfrutable y que consigue conectar con el jugador a pesar de ser consciente de sus carencias y limitaciones. Sin embargo, tal y como expone José María Villalobos, las palabras deberían ser un accesorio al servicio del medio que las ampara, nunca ser el jinete que porta las riendas. Así pues encontramos títulos como Portal, Bioshock o Shadow of the Colossus, historias contadas de forma interactiva.

Reseña 'Cine y videojuegos un diálogo transversal', de José María Villalobos heavy rain - el palomitron
“Heavy Rain es una gran mentira que requiere de la complicidad del jugador para mantenerse en pie”.

Gran parte de Cine y Videojuegos: un diálogo transversal repasa ese grupo variopinto de títulos que saben manejar a la perfección ambos lenguajes e incluso el literario. El salvaje western Red Dead Redemption, la belleza de Journey y Limbo, la accesibilidad de Enslaved, el cine negro de L.A. Noire, el cyberpunk y futuro distópico de Deus Ex: Human Revolution, la reconversión del héroe en Tomb Raider, la narrativa interactiva de Metro 2033, la grandeza de The Witcher, la innovación de Mirror’s Edge o los personajes e incomodidad de The Last of Us son algunos de los nombres propios que tienen su particular espacio dentro de este ensayo.

Cine y Videojuegos: un diálogo transversal es una lectura imprescindible para todos aquellos amantes tanto del celuloide como de los videojuegos, un ensayo donde su autor consigue crear un clima idóneo para la comodidad del lector y su reflexión sobre ciertos elementos que quizás había pasado por alto o no había caído en ellos. José María Villalobos escribe una obra necesaria para abrir la veda de la literatura de videojuegos en nuestro país y poder conocer así los engranajes que mueven el arte expresivo más prometedor del siglo XXI. Se nota que el autor ha presenciado de primera mano el nacimiento del videojuego y su evolución con el paso del tiempo a través de diversas etapas. Gracias a ello consigue plasmar a la perfección su relación con el cine y cómo estos dos grandes medios artísticos van de la mano como si de figuras fraternales se tratase.

Edu Allepuz

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