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Steins;Gate 0 es demoledora. Es un perfecto ejemplo de que el fanservice no solo sirve para construir. Sino también para deconstruir. Una visión que se expande cada vez más, olvidando lo que conocía y reconstruyendo nuevos recuerdos. Un ave fénix que ha perdido su color. Su llama.

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¿Quien es Okabe Rintaro? ¿Quien es Okarin? Esas preguntas se formulaban a través de los capítulos anteriores. Unos que deformaban la realidad antes conocida hasta el punto de pensar que jamás volverá. ¿No hay esperanza?

Shining finger y reading steiner

Shining Finger es un ataque especial —a falta de conocer la jerga técnica del título— de Shining Gundam en G Gundam. Un título que el propio Okarin usó para nombrar a Moeka Kiryu. Pero el pasado episodio la mencionaba con su nombre real. Algo que ocurre por dos motivos.

Primero, porque su aparición casi podría suponerse como un advenimiento de la muerte. Luego, porque Okabe tampoco es Okarin. Pero lo verdaderamente importante es, o quien no es, Moeka Kiryu — shining finger. En la línea beta ella no pertenece a SERN, pero el repentino cambio de línea temporal podría haber afectado de alguna manera. Es posible, recordemos, que Okabe no sea el único capaz de usar su reading steiner.

Sea como sea, la búsqueda de Shiina (a quien supusimos ver antes del cliffhanger final) continúa de manos de la chica, quien no consigue encontrarla pero pone al grupo al tanto de algo: alguien más busca a Kagari. ¿Quiénes son? Lo ignoramos aún. Esta es una línea temporal inexplorada aún. Una que llevará a la Tercera Guerra Mundial, un mundo del que proviene la chica y, por lo tanto, la posibilidad de que sea crucial en el futuro no puede descartarse.

Pero antes de cerrar este apartado me resulta imposible no hablar de algo. De como White Fox ilustra la escena de la chica abandonando el laboratorio. De como, mientras ella sale, Nae y Mr. Braun pasan por su lado. De como oscurecen su rostro. De como nos recuerdan lo que es y lo que era.

El ciclo toca su fin

Hay un pequeño detalle. No pasa desapercibido, ni mucho menos. Pero sigue siendo parte de esa narrativa silenciosa que tanto caracteriza la obra de Chiyomaru Shikaru. Una que se entiende mejor en silencio, adornada por leves brotes de piano.

Ese momento en que Mayuri, toda una experta en dicho recurso, asegura que el año está finalizando. El año llega a su fin… ¿Cuanto ha durado? La chica asegura que se le ha pasado volando. Pero, ¿cuando ha durado para Okabe? Él tuvo que pasar una y otra vez por aquellos días de verano. Una historia que dista mucho de convertirse en una obra de corte romántico. Porque no habla de como la enamoró una y otra vez, sino de como las salvó. Pero también de como no lo hizo.

Y es que hay cierto aire en Steins;Gate 0. Cierto sentimiento del más estilo de Evangelion. En cierto modo Okabe asume el rol de Shinji. Cobarde, asustado, huye incluso de si mismo. Pero, ¿quien sería capaz de pasar por ese infierno cíclico sin que acabase con su cordura?

El fin del año, significa también, el fin del ciclo. Abandonar la línea beta, situarse en la alpha. Sí, quizás Okabe huya de su “deber” de salvarla, de salvar el mundo. Incluso de salvarse a si mismo. Pero en la escena que marca ese final del año se intuye cierto test de valores, como si la obra nos preguntásemos que haríamos en su lugar.

Shiina Kagari, el encuentro (in)esperado

Sorprende la forma en la que su historia decide, por una vez, no tirar por B ni por C. Casi diría que no tira ni por A, se lanza de cabeza y nos trae a Kagari en persona. ¿La buscábais? Aquí la tenéis.

Es incluso difícil profundizar en ello más allá de mencionar que la hija adoptiva de Mayuri sufre de amnesia. Sin embargo, se denota esa intención de hacer que la misma sea prácticamente igual que Kurisu, como si su guión quisiese jugar, de nuevo, con los sentimientos de su protagonista. Uno que, además, rehuye del fantasma de su amada, de Amadeus.

Antes de poder ver el capítulo leí cierto comentario que decía «Steins;Gate no comienza realmente hasta que no hay un Oopa», que cierto es. El pequeño momento Kagari-Mayuri es tierno, conmovedor y emocional. Queda claro que será un pilar de su argumento, y que esa dicotomía pasado-futuro tendrá un peso enorme en su desarrollo.

Rompiendo el mundo en pedazos

No es la primera, ni la segunda vez que se comenta como Steins;Gate 0 rompe con todo, como produce un cambio de tales dimensiones. Pero creo que no lo había podido sentir nunca tanto como en los primeros compases de su sexto capítulo. Es mundano, funcional.

Pero utilizar Steins;Gate, mundano y funcional no debería ser correcto. El mundo sigue girando, sus personajes crecen y evolucionan pero Okabe sigue igual. Es especialmente notable en la ceremonia de año nuevo, con Daru haciendo el idiota, las chicas demostrando que Rukako es un hombre. Son ellos, todos ellos.

Pero Okabe no es Okarin, y duele. Duele no verle fantaseando con organizaciones secretas y artes oscuras. Duele no viéndole demostrar que Rukako es un hombre. Duele no ver a Kurisu. Pero incluso duele más que el propio Okarin se eche de menos, que en el momento en que la escena enfoca a Hiyajo él se vea así mismo (vestido de blanco en contraposición a su ropa negra actual) y a Kurisu.

El pasado sobre el futuro, infierno otra vez

Los compases tardíos del episodio apuntan indudablemente hacía lo que todos estábamos esperando. Sabíamos que la línea temporal había cambiado, sabíamos que Kagari no aparecería por que sí. Había un avance implícito en su desarrollo.

Okabe decide que tiene que seguir adelante, que no puede estancarse. Mira a Mayuri y sé da cuenta. Ella protegió este mundo y es lo que le toca a él, ¿verdad? Pero hay más.

Está la nueva profesora mirando a Kagari por el rabillo del ojo, Mr. Braun observando a un señor sospechoso. La llamada de Amadeus y la forma en que se corta, de forma inesperada. Primer y último aviso.

Y si por entonces no te habías dado cuenta Steins;Gate te azota con un flashback, el del momento en que su trama se torcía en la obra original. «Mi reloj no se mueve, pero hace un momento funcionaba perfectamente».

«Amadeus no responde, pero mi móvil funcionaba perfectamente hace un momento».

Un grito, un golpe y aquí están. Pasado y futuro, alpha y beta, convergen. El pasado sobre el futuro. Infierno otra vez.

Óscar Martínez

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Escribo más que duermo. Ávido lector de manga y entusiasta de la animación japonesa. Hablo sobre ello en mi tiempo libre.

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