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Steins;Gate 0 deconstruye a su obra original. La rompe en mil pedazos y, lejos de desecharlos, los une de nuevo formando una nueva creación que dista mucho de la original. No es un problema de guión, ni mucho menos, es otra forma de verla.

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Chiyomaru Shikaru —su autor original— plantea una nueva visión, una donde Okarin no alcanza la Steins Gate y Kurisu es asesinada. No solo mata a uno de sus personajes principales sino que hace lo propio con su protagonista. Lo abandona y le despoja de todo cuanto tenía. Pero incluso así, Steins;Gate 0 se reinventa y explora esta nueva realidad.

Brecha emocional

Su tercer capítulo abre de forma sutil, común. Enfoca a Mayuri y el resto de chicas en un día normal y corriente. Pero es precisamente ese detalle el que resulta discordante. La excentricidad del pasado ahora se ve cubierta por una salida casual. Pero incluso así hay algo que rompe el molde y da paso al drama encubierto del que hace gala 0. El momento en el que Mayuri revela que Okabe ya está enamorado de alguien.

Esto es importante, primero, porque nos pone en la situación —Kurisu está muerta y él se siente incapaz de superar su perdida—; segundo, porque cabe recordar que nos encontramos en una línea temporal en que Okarin y Kurisu no llegan a entablar una relación. Pese a que Okabe posee su Reading Steiner, pudiendo conservar la memoria entre líneas temporales, no es el caso de la chica, demostrando así la fuerza de la brecha emocional que se ha abierto entre el protagonista y el resto de su vida.

La escena cambia entonces a Okabe, quien pasea junto a Amadeus —aka, Makise Kurisu— mientras le muestra Akihabara y la brecha vuelve a hacerse presente. Lo vemos cuando el mismo decide esquivar la torre de radio donde moriría Kurisu pero lo remarca incluso más cuando se atreve a señalar el laboratorio como «un lugar donde, simplemente, pasan el rato.»

¿Okarin u Okabe Rintaro?

A lo largo de la crítica de Tokyo Ghoul:re hemos hablado, en varias ocasiones, sobre la dicotomia entre Haise Sasaki y Ken Kaneki. Y siento que en Steins;Gate 0 pasa algo similar. Tanto es así que hasta ahora me he referido a Okarin solo en el pasado mientras que al hablar del presente me he visto en necesidad de usar Okabe, su nombre original.

Y es que, Okabe y Okarin son en esencia la misma persona. Pero, al mismo tiempo, son personas completamente opuestas unidas por un fino hilo: Amadeus. De Okarin queda poco. Su excentricidad se ha visto superada por su inseguridad. Su alegría es ahora poco más que miedo. La depresión se ha apoderado de él.

Ya no le conocemos, no sabemos quien es Okarin.

Pero en realidad, queda algo de él. Aunque Steins;Gate 0 insista en su tono depresivo, en esos pianos de compases lentos y notas rotas o incluso en el uso de colores oscuros y apagados como simbolismo del abismo en el que se hunde Okabe, queda algo de Okarin en él.

Frágil esperanza

La propia cena de Navidad es un símbolo de ello. Pese a todo, Okabe asiste al evento. Quizás lo haga porque, con Amadeus en su vida, se siente más capacitado para reconstruir su vida. Pero lo importante es que se convierte en un paso. Una forma de reunir a todo su elenco y lanzar un mensaje de esperanza. No todo está perdido. Okabe aún puede alcanzar el umbral de la Steins Gate y salvar al mundo, salvar a Kurisu. Salvarse a mi mismo.

El hecho de que Amadeus no solo conserve consciencia, sino que también es consciente de su existencia aislada y además es incapaz de olvidar, refuerza esa teoría. La discusión sobre el porque de su mote, “Cristina”, no es más que una puerta al propio Okarin. Incluso vemos algo de él en algunos momentos, como cuando afirma que Ruka es un hombre con su ya mítica cita.

Incluso cuando Maho le arrebata a Amadeus —rompiendo así un momento que parecía querer llevar a Okabe a un nuevo punto— e insiste en que Kurisu está muerta parece llegarse a algún tipo de evolución. Toda una serie de flashbacks sobre ella ocupa la escena, adoptando un claro tono emocional. Queda claro que Okabe tiene que aceptar el pasado para avanzar hacia el futuro. La pregunta es, ¿lo conseguirá?

Pasado y futuro, disrumpiendo la línea temporal

La intervención de Maho provoca algo nuevo. Algo que ya conocemos. ¿Es posible que haya vuelto a cambiar la línea temporal? El cambio nos ofrece un flashforward que nos sitúa en medio de la Tercera Guerra Mundial. Unos soldados escoltan a Okabe antes de que una lluvia de balas elimine a casi todo el pelotón. La escena cambia y se encuentra ante una silueta, un dirigente del ejercito. «Pese a todo, estamos contentos de haber  podido garantizar su seguridad, Okabe-kun.»

Despierta de golpe. Pero no ha despertado. Vuelve en sí, con Maho. Y su primer impulso es correr a comprobar que Mayuri siga viva; está atrapado en su propio infierno cíclico de nuevo. Y entonces lo entendemos, la línea temporal ha cambiado realmente. Okabe no ha llamado a Amadeus. ¿Puede ser esto una suerte de sustituto del D-mail o es otra persona quien altera el tiempo?

Antes de seguir con estas dudas hay otro tema a tratar. Porque el comportamiento exagerado —como un reflejo de aquellas personas que viven bajo un trauma— de Okabe también lo vemos representado en otra persona.

Shiina Kagari, el peso del cambio

La obertura del cuarto capítulo da paso a un nuevo arco. Suzuha reacciona igual que Okabe. Ella es una superviviente de la Tercera Guerra Mundial enviada a recuperar la IBN-5100 y salvar el mundo. No conoce más que la miseria y la guerra. Es patente que Okabe es ahora como ella, pero donde él huye, ella resiste y sigue luchando.

Lo más importante es que Suzuha no vino sola. Un nuevo flashforward —que en este caso también podría categorizarse como flashbacknos muestra a Mayuri entregando a Shiina Kagari, su hija adoptiva, a Suzu antes de que esta parta en su viaje temporal. Steins;Gate 0 sigue con esa forma tan particular de avanzar, lenta pero consistente, dando a entender que tanto Mayuri como Daru morirán tras esa escena.

Es quizás por este motivo que Shiina escapa luego, al llegar al año 1998. No queda claro el porque, pero podemos ver como la pequeña apunta con una pistola, bien a Suzu, bien al PC, antes de cerrar la escena.

Esto llevará a todos los protagonistas a buscarla, incluyendo esas escenas tan propias de su obra. Unas fuera de plano, cotidianas, donde apreciamos la decadencia de Okabe, que siempre se mantiene distante, alejado. Sin embargo son esas pequeñas interacciones las que parecen poder traerlo de vuelta.

Los últimos instantes son caóticos. Siguiendo esa línea, vemos a Okabe reuniéndose de nuevo en el laboratorio —algo que apunta a ese difuso mensaje de esperanza— mientras habla con Ruka. La escena se corta al sonar el timbre pero podemos ver un fragmento, un escaso segundo, de quien podría ser Shiina (quien ahora tendría 22 años y no 10). Pero, aunque queramos centrarnos en ello, Okabe abre la puerta y la escena nos descoloca. Tajante. El flashback nos atraviesa y el cliffhanger, la duda de no saber que pasará, se adueña de nosotros de nuevo.

«He recibido tu mensaje… Soy Moeka Kiryu…»

Óscar Martínez

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