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Crítica de Attack on Titan 3x01 principal - el palomitron

Shingeki no Kyojin es una de esas producciones que alcanza tal poder mediático del que es imposible deshacerse aun no haciendo del todo bien las cosas. Su premisa y todos los elementos que la acompañan fueron más que suficientes para encandilar a un desmesurado número de lectores y espectadores en su inicio. Sin embargo, durante su desarrollo, parte de esta aglomeración comenzó a fruncir el ceño, a preguntarse hacia dónde viraba el autor de la obra. Porque parte de los millones y millones de espectadores que visualizan la adaptación animada de Wit Studio buscan en ella frenesí, violencia, dosis de adrenalina y visceralidad. Por ello, su segunda temporada sembró la semilla de la duda en muchos, suscitando así opiniones no tan favorables como su primigenia.

En mi opinión, Hajime Isayama realiza un gran trabajo en cuanto a narrativa se refiere. Suelta al receptor en un universo distópico cimentado en incógnitas, incógnitas y más incógnitas. Su tarea resolutiva a la hora de descifrar enigmas al unísono de la irrupción de otros tantos es lo que dota de fuerza a la obra, una fuerza que excede a la de cualquiera de sus monstruosas creaciones. Y, per se, la dirección que está tras la exitosa adaptación animada de SnK no se permite el lujo de estorbar. La primera temporada de Shingeki no Kyojin se despedía arrojando otro misterio más, la existencia de titanes entre los sólidos muros que protegen los restos de la civilización humana. Mientras que Shingeki no Kyojin 2 esclarecía algún que otro frente para terminar destapando otros tantos, como el concepto de “Coordenada” y su relación con Eren Jaeger.

Crítica de Shingeki no Kyojin 3x01 principal - el palomitron

Pequeños retazos del futuro

En ese proceso orgánico, en esa evolución, el cambio en el registro de la serie se ha ido haciendo más tangible a medida que se sucedían los eventos, a medida que la serie se animaba a mostrar algunas de sus caras ocultas. Finalmente, las bifurcaciones parecen concurrir en un mismo destino, uno que puede brindar la presente temporada. El propio opening de la misma ya sienta un precedente, ya nos avisa de qué va a ir la cosa. El trayecto no ha sido en vano, y tanto el tema musical empleado como la dirección artística del mismo son toda una declaración de intenciones.

El énfasis en el factor humano más puro, una mirada atrás y un viaje hacia el pasado de personajes mitificados como Levi. El punto de entrada a esta nueva temporada rezuma nostalgia y transmite cierta pureza, exactamente igual que los primeros momentos del metraje. El reflejo del cielo azul en la incrédula mirada de Eren denota ese mismo sentimiento. Es un hombre que atisba por primera vez el mar, que siente la brisa marina recorriendo cada centímetro de su piel. Experimenta una sensación única mientras se pregunta qué habrá más allá del inmenso océano azul. Pero, para averiguarlo, primero debemos volver al punto marcado tras los sucesos de la temporada anterior.

Crítica de Shingeki no Kyojin 3x01 Eren Historia - el palomitron

Sobra decir que Shingeki no Kyojin nunca se ha caracterizado por hacer gala de grandes y recurrentes porciones de humor —un mayor uso del mismo destrozaría el clima de angustia y oscuridad que impregna su desarrollo argumental—, pero los primeros momentos de la Legión de Reconocimiento en el “piso franco” refuerzan el mensaje. Son breves, fugaces, no tienen fuerza. Existe una coherencia implícita respecto el contexto de la situación, al nuevo devenir de los hechos. Se encuentran en una situación de marginación y desventaja. La dificultad de Eren para utilizar de forma óptima el poder del Titán copa parte de la pesadumbre del ambiente. Sin embargo, entre una incertidumbre y un hastío tan agudizados, las personalidades del joven protagonista e Historia afloran tímidamente. Ambos personajes parecen experimentar cierto proceso de cambio respecto a lo acaecido anteriormente. Y ambos son piezas clave en la historia de Isayama, piezas cuyos movimientos determinarán el rumbo de la misma.

El enemigo (no) está fuera de los muros

Shingeki no Kyojin se antoja como una ficción que no busca oscilar únicamente entre blancos y negros, aspira y necesita de tonos grises para llevar a cabo su narrativa. Isayama juega con las intenciones ocultas de sus personajes, así como con sus verdaderos orígenes, como si se tratara de un jugador de poker yendo de farol. Por este mismo motivo no es de extrañar que se descubra que el enemigo no se encuentra únicamente fuera de los muros, sino dentro. La cruenta batalla contra los titanes que protagonizó las anteriores temporadas era el equivalente al telón de una obra teatral. Una vez despojado de él, la verdad debe salir al escenario. Conocerse, desnudarse. Pero quién imaginaría que el enemigo interno fuese igual o, incluso, más difícil de exterminar que el externo. Se trata de un sistema, de un régimen monárquico gobernado por el rey Fritz.

Crítica de Shingeki no Kyojin 3x01 Fritz - el palomitron

La historia no deja de ser algo que se puede tergiversar u ocultar con relativa facilidad, por ello —y por beneficio propio— el monarca no duda en mover los hilos necesarios para manipular todo lo que esté a su alcance, bajo su visión elitista. La Policía Militar desempeña el papel de verdugo en cuanto a ejecución de acciones. La tortura y posterior muerte del pastor Nick (miembro del Culto del Muro) es solo una pequeña muestra, de su papel dentro de la gran función. Hasta ahora, Shingeki no Kyojin solo había mostrado una cara de la moneda, la que quería mostrar. La lucha por destapar la otra se convierte en una cruzada entre dos bandos, aquellos que desean que la verdad siga enterrada y los que ansían que vea la luz. Es una contienda que dista de la de antaño, deja de ser tan física para convertirse en un duelo de inteligencia y estrategia.

¿Conoces a Kenny ‘El destripador’?

Ejemplo de ello son los últimos compases de este primer episodio. Movimientos y actuaciones cimentados en la estrategia para sobrevivir y para obtener información. El ritmo de Shingeki no Kyojin no es el que era, está varias revoluciones por debajo. Y el resultado cumple. Los últimos minutos son pura explosión, puro conflicto, pero acompasados por el nuevo compás de la producción. La presentación del personaje de Kenny ‘El destripador’ ocurre casi al mismo tiempo que su aparición en escena. El propio Levi ejerce de narrador para introducir su figura y contextualizarla. Y, lo más importante, desvelar que compartió parte de su juventud con él. El asesino en serie de la capital, un homicida capaz de degollar a un centenar de policías.

Crítica de Shingeki no Kyojin 3x01 Levi Kenny - el palomitron

El asalto de Kenny y el resto de bandidos contratados por la monarquía del reino con el fin de sepultar los secretos pone en jaque al grupo protagonista liderado por Levi. Pero también supone un sobresaliente cierre para el arranque de la temporada. Un cierre con cliffhanger que culmina en un equilibrado e inteligente caos todo ese ritmo sosegado que arrastraba el metraje. Nuevos aires rondan los cielos que sobrevuelan las altas murallas de la capital. Un soplo de regeneración y variación de la fórmula necesaria para adentrarse en la parte más humana y política de la ficción. Recuerda, el enemigo es humano.

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Edu Allepuz

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