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La literatura y el cine mantienen una relación estable desde el principio de los tiempos de la industria cinematográfica, donde las adaptaciones de obras literarias han tomado todas las formas y colores. Sin embargo, no solo existe una relación lineal entre ambas. La literatura ha generado escritos en torno a obras, directores y actores ampliando sus historias e introduciendo al lector nuevas ideas que, tan solo con un visionado, no siempre quedaban claras.

Autores como Nuria Díaz crean una bidireccionalidad en escritos como El Gran Hotel Wes Anderson, editado por Lunwerg Editores y publicado el pasado 15 de noviembre. A través de esta edición de tapa dura, que incluye doscientas páginas ilustradas, la autora gallega nos adentra en el universo de Wes Anderson, director conocido por títulos como Moonrise Kingdom (2012) o Fantástico Sr. Fox (2009).

El hotel abre sus páginas

El libro podría ser perfectamente una obra del mismísimo Anderson. El detalle con el que Díaz mima y plasma cada ilustración, cogiendo la estética y el saber hacer del norteamericano, hace de esta una lectura obligatoria para cualquier fan del cine, que no necesariamente de Anderson. El libro es una oda visual al director, no cabe duda, pero su estructura y planteamiento bien puede satisfacer las necesidades tanto de un devoto seguidor del cineasta como de un iniciado en su mundo.

el gran hotel wes anderson nuria díaz el palomitron

La estructura del libro se divide en las habitaciones que tiene un hotel, haciendo una clara referencia a El gran hotel Budapest (2014), y a la vez dividiendo las diferentes partes del cine de Anderson que se tocan. A modo de introducción, y en pos de conocer al director, en la llamada recepción tenemos una pequeña biografía del texano.

A partir de aquí, las diferentes habitaciones se adentran en su filmografía sin realizar ningún spoiler. Pasamos del análisis de sus personajes al análisis de sus películas, para después adentrarnos en la estética, la banda sonora y la composición. Un minucioso (que no denso) estudio de su obra al completo realizado con una sorprendente soltura que te atrapa en cada página.

Gracias a las ilustraciones (más de doscientas en todo el ejemplar), la lectura se convierte en algo secundario, dando el verdadero protagonismo al dibujo. Esta relación de complementariedad funciona a la perfección e instruye, a la vez que satisface visualmente al lector. Una y otra vez, en cuanto pasas de página.

Wes Anderson. El Palomitrón

Otro de los puntos a favor del escrito es el estudio y posterior estructuración de cada una de sus películas, ordenándolas cronológicamente y dándoles el mismo protagonismo a todas, con reinterpretaciones de fotogramas incluidas. Junto a esto, cabe mencionar la actualización del escrito respecto a la filmografía de Anderson, hablando incluso de su última obra, Isla de perros, estrenada el pasado mes de abril.

Como la propia autora dice, para crear una película de Wes Anderson necesitamos melancolía, situaciones absurdas, momentos entrañables y nostalgia, ingredientes que ella misma aplica en su obra, creando un perfecto homenaje a su cine. Una delicatesen digna de las mejores estanterías y dispuesta a ser devorada por cualquier intrépido lector.

 

Cristina Domínguez

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