Compartir

Animando lo imposible El Palomitrón

“Hay una extraña cualidad en la animación stop-motion que incrementa la sensación de fantasía, como sucede con King Kong. Si haces que las cosas parezcan demasiado realistas, puedes caer en lo mundano”.

 Ray Harryhausen

La animación stop-motion es una de las ramas de la animación más atractivas por su complejidad y efectismo, pero ¿realmente sabemos la historia de esta maravilla del cine? De la mano de Diábolo EdicionesAdrián Encinas Salamanca nos presenta Animando lo imposible, un recorrido desde finales del s. XIX hasta mediados del s. XX en el que descubriremos las peripecias de los autores que dieron vida a esta disciplina. Esta edición de tapa dura cuenta con 312 páginas divididas en nueve capítulos, más un prólogo escrito por animador, director y escritor Barry J. C. Purves, así como una introducción y un epílogo.

El libro comienza con la introducción sobre lo que se considera animación stop-motion, y la diferencia con el resto de disciplinas dentro de la animación (como son el 2D y el 3D). Hace un pequeño recorrido visual de carteles de festivales del género, así como de exposiciones que en los últimos años han visitado los centros culturales de nuestro país (entre las que encontramos la de Georges Méliès en el CaixaForum de Madrid, por ejemplo).

Después de la introducción comenzamos el viaje propiamente dicho adentrándonos en los orígenes de este tipo de animación. Pasamos de las pinturas rupestres y las primeras muestras de arte de nuestros antepasados a la linterna mágica (1646) hasta llegar al praxinoscopio (1877), descubriendo los antecedentes directos no solo del stop-motion, sino del cine en su conjunto.

Georges Méliès

Desde los hermanos Lumière al juguetero Méliès, la magia comenzaba a formarse a través de la emulación de un movimiento imposible de concebir que entretenía a público de todas las edades. En el cine que podemos considerar tradicional el proceso fue evolucionando y, con él, los métodos utilizados por los animadores.

Eran años irrepetibles e inmejorables para la animación, donde la experimentación estaba a la orden del día, tanto en rodajes y en temática como en construcción de escenarios y de personajes. Recorremos la trayectoria de Arthur Melbourne-Cooper (Animated Matches Playing Volleyball, 1899), Émile Cohl (Fantasmagorie, 1908), Alexander Shiryaev (Pierrot and the Maid, 1906) y esos primeros años en los que todo valía y el cine estaba dando pequeños pasos de gigante con cada nueva producción.

Émile Cohl

Continuamos el avance y desarrollo de las técnicas, mejoras como las implementadas por Armstrong y Kató-Kiszly con los llamados cut out o Bray-Gilbert Studios con las siluetas usadas como las conocidas sombras chinescas; los recortables y animaciones de Quirino Cristiani o las marionetas de Tony Sarg. Páginas que nos enseñan que la animación stop-motion no es solo Los mundos de Coraline (Henry Selick), Chicken Run (Nick Park) o Anomalisa (Charlie Kaufman y Dan Harmon).

Acompañando el seguimiento que Encimas Salamanca realiza por los orígenes del stop-motion encontramos un complemento visual sin igual en el que destacan imágenes de las películas mencionadas, carteles de exposiciones, pósteres promocionales, imágenes de los autores trabajando en sus obras, etc. Una selección amplísima que refuerza unas líneas que profundizan en un campo aún poco explorado con un potencial sin igual.

Quirino Cristiani

Los fans del cine y del cine de animación tendrán en sus manos una joya de consulta sin precedentes, con autores cuyas obras han hecho que concibamos este arte como lo hacemos hoy en día. Un recorrido por todo el mundo, evolucionando a la par que lo hacían las sociedades americanas, europea, rusa… para comprender de dónde venimos y a dónde vamos en un género que en nuestros días nos deja maravillas como La vida de Calabacín.

Cristina Domínguez

No hay comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.