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67 SSIFF: LA HIJA DE UN LADRÓN

ANTECEDENTES

Tras graduarse en la escuela de cine de Barcelona y realizar dos cortometrajes con bastante recorrido (La inútil y Sara a la fuga), Belén Funes realiza su ópera prima: La hija de un ladrón.

La película retoma la historia y temas de su anterior trabajo, Sara a la fuga. Se ha presentado en la última edición del Festival Internacional de cine de San Sebastián, siendo la única película española en sección oficial no ambientada en la guerra civil. Entre muchos elogios, le ha valido a su protagonista, Greta Fernández, la Concha de Plata a la mejor actriz.

LA PELÍCULA

La hija de un ladrón se manifiesta ante el espectador como un misterio. In media res comenzamos a intentar entender y a dejarnos llevar por un extraño personaje que deambula por la ciudad viviendo su día a día e  intentando salir adelante. Todo parece casual y poco acto extraordinario sucede en pantalla más allá del realismo social, pero la manera en la que la cámara persigue al personaje resulta magnética desde la primera escena.

Poco a poco, y entre tanta mundanidad y aparente languidez, planos largos y un estilo de cámara muy sucio y a la vez depurado, empezamos a vislumbrar pequeñas grietas, pequeños agujeros que empiezan a mostrar la luz del personaje. Entre sus objetivos y tramas aparentemente insignificantes, esta mujer, que se define a sí misma como una persona normal, tiene un trauma que va aflorando de manera muy sutil a lo largo de toda la película.

La incapacidad del personaje para existir en colectivo y comunicarse con sus seres más cercanos es clave para entender el film. Es una propuesta sobre la identidad, una identidad marcada por la precariedad, la autosuficiencia y el riesgo de exclusión social en los jóvenes. Avanzamos a paso lento deconstruyendo las relaciones que el personaje establece con su entorno: no funciona con su amiga, no funciona en su casa, no funciona con su padre… No parece funcionar con nadie. Sara está siempre rodeada de gente y aún así se siente sola, tiene problemas para relacionarse y pertenecer a una familia.

La cinta se vertebra en torno a las raíces, este padre misterioso que resuena en el título sin estar si quiera presente, que viene y va chocando constantemente y abriendo heridas, manifestando el malestar de Sara y su ausencia de un modelo, de una educación emocional, convirtiendo así a La Hija de un ladrón en un alegato en torno a la importancia de la educación en la infancia y en un vehículo visibilizador para los jóvenes en riesgo de exclusión social, entre otras cosas.

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ELLOS Y ELLAS

A Greta Fernández le debe de doler la espalda de cargar con toda la película, fuerza bruta. Es un vehículo para ella. Comienza siendo un personaje soso, muy sutil, y ahí está su dificultad, la actriz consigue que su personalidad traspase la pantalla y al permitirnos la narrativa pasar tanto tiempo con ella, termina calando sin darnos cuenta, como la película cuando rompe.

Su química y ausencia de esta con Eduard Fernandez (su padre real) es perfecta para regalarnos tantos matices como solo ellos saben. Aunque el suyo sea un papel de reparto, la figura de autoridad y ese cariño disfrazado los entrega a la perfección.

LA SORPRESA

Un momento que rompe con el canon y las propias reglas de la película, que cuenta con unos códigos muy claros de estilo: Una pequeña escena onírica muy cerca del final de la película, rodada a cámara lenta y con una tenue música ambiental.

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EL MOMENTO/LA SECUENCIA

Todas las escenas que comparten padre e hija, todos los reencuentros entre Sara y su padre. Resultan impredecibles y emocionantes, cuando a Sara le preguntan que porqué no se olvida de su padre, ella solo puede responder: No puedo, lo llevo en la cara.

TE GUSTARÁ SI…

Disfrutas del cine de los hermanos Dardenne y buscas algo con esa mirada para iniciar una conversación sobre temas de sociedad.

LO MEJOR

  • Su naturalismo, la manera en la que la cámara y los actores buscan y trabajan desde “la verdad”.
  • Sus temas, díficiles de abarcar y bien resueltos.
  • No es nada paternalista con el espectador.
  • Greta Fernández.

LO PEOR

  • Parece que hay un plástico de seguridad entre el espectador y la película que a veces incomoda (para mal) y a veces constituye ese misterio que guarda la película y que hace que sigas pegada a la butaca.
  • Está muy bien dibujada pero en ocasiones falta algo más de información para entender ciertas cosas que se quedan en el aire.

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Espectador curioso y soñador inquieto. Narrador licenciado en Comunicación Audiovisual. Cuando vio por primera vez "Amèlie" tenía 12 años y se pasó un interminable verano tirando piedras al río tarareando, ahora está en una etapa más "Frances Ha" con un poquito más de costumbrismo.