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Beautiful Boy Sheff - El Palomitron

LOS ANTECEDENTES

La drogadicción es un tema recurrente en el cine, quizá porque permite emprender con facilidad ciertos argumentos narrativos que provienen de la antigüedad: la transformación del ser humano, el descenso a los infiernos, la relación con el entorno directo… Dicho esto, nada tiene que ver el delirante viaje a Drogalandia de Danny Boyle en Trainspotting con el terrorífico carrusel en el que nos embarca Aronofsky en Réquiem por un sueño. Tampoco tienen demasiado en común las historias del mundo del narcotráfico (Ciudad de Dios, El precio del poder) con los biopics de artistas que maravillaron al mundo con su talento pero solo se dejaban maravillar por los sueños líquidos contenidos en apestosas jeringuillas (Sid y Nancy, Ray). La lista es interminable, y hay tantas películas sobre drogas como adictos a ellas; pero una cosa está clara: la adicción siempre es un drama, por mucho humor negro y chascarrillos con los que se presente.

Felix Van Groening sabe de dramas. Su película de mayor éxito hasta la fecha, la nominada al Oscar Alabama Monroe, se estrenó en 2012, y se cuenta que aún puede oírse al público llorar en las salas donde se proyectó. Resulta sencillo comprender por qué David y Nic Sheff (el padre e hijo, respectivamente, en cuyas vidas se inspira la película) depositaron en él la confianza para narrar su historia, conscientes de la capacidad del director belga para remover sentimientos.

LA PELÍCULA

Beautiful Boy cuenta la historia de los Sheff, una idílica familia estadounidense cuyo bienestar se ve alterado por la incursión en las drogas del hijo mayor. Timothée Chalamet encarna a la perfección a ese animal herido, al ángel malogrado que, teniéndolo todo en la vida (belleza, cultura, una sólida relación familiar), decide incendiarlo todo por una dosis más. Steve Carell, por su parte, lleva buena parte del peso de la película en el papel del padre que trata por todos los medios salvar a su hijo, luchando contra el monstruo de la dependencia que, quizás, sea un enemigo al que no pueda vencer.

No hay grandes sorpresas ni elementos fundamentalmente innovadores en la propuesta de Van Groening, y sin embargo, puede que sea su película más honesta, algo que se le achaca al belga desde el comienzo de su filmografía. Sin estridencias, el cineasta compone un relato transparente en el que deja a los actores la libertad suficiente para brillar en sus papeles. Beautiful Boy cuenta una historia tan dura que no necesita forzar el drama para sobrecoger al espectador, entregado desde el primer momento a la lucha de ese padre al que ve fracasar una y otra vez, sin que por ello se dé por vencido.

Es una película sobre la drogadicción, sí, pero en última instancia es una oda al amor paternofilial, un elogio delicado a la figura del padre, aquí retratado como un héroe impotente, incapaz de obrar el milagro que tanto ansía.

Beautiful Boy

ELLOS Y ELLAS

Timothée Chalamet, que hace un año deslumbraba al mundo con la magnífica Call Me by Your Name, y Steve Carell, que desde que abandonara The Office se ha hecho un nombre en el panorama más serio y autoral del cine actual, son el reparto soñado de cualquier director de casting. La joven estrella y el veterano consagrado. Y sucede a menudo que estas combinaciones, que uno cree regalos celestiales, no cuajan. Sucede que, y lo hemos visto en incontables ocasiones, juntar a grandes actores promete un bocado dulce que se acaba atragantando. Afortunadamente, Chalamet y Carell van juntos como anillo al dedo (o como un yonqui y su dosis), resultando perfectos y más que creíbles como padre e hijo. Su forma de implorarse con la mirada y entenderse con pequeños gestos desprende una sensación genuinamente familiar.

No podemos dejar de mencionar a Maura Tierney, una actriz extraordinaria que aquí tiene un papel secundario pero está, como siempre, impecable. Los tres podrían optar al Oscar, especialmente si Chalamet concursa finalmente como actor secundario.

LA SORPRESA

Sorprende la sencillez del relato y su honestidad para abordar un tema indudablemente escabroso. Felix Van Groening renuncia a su estilo machacante para dejar que la historia respire y cobre vida con él como mero retratista. Su película menos pretenciosa es una de sus mejores películas.

Beautifu Boy family - El Palomitron

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Hay muchas escenas dolorosísimas a lo largo de la película, especialmente las protagonizadas por el padre y el hijo. Pero aprovecharemos este espacio para reivindicar a Tierney en una escena gloriosa en la que, simplemente, conduce. El joven Nic huye de la casa familiar en coche, y ella, que hasta ese momento se ha mostrado pasiva en el relato, decide coger su coche y seguirlo. Empieza así una persecución que no llevará a ningún puerto, en la que ella finalmente desistirá y dará media vuelta, pero en escasos minutos se dibuja perfectamente la involucración de esa mujer (que ni siquiera es la madre del niño) y el dolor que la consume.

TE GUSTARÁ SI…

…te gustan las películas que exigen tener Kleenex a mano o si, simplemente, opinas que una película titulada Beautiful Boy solo podía estar protagonizada por Timothée Chalamet.

LO MEJOR

  • Los actores. Carell, Chalamet y Tierney, perfectos en su vulnerabilidad, llevan el peso de la película y se comen la pantalla.
  • La transparencia del relato, que no necesita reforzar un drama que late solo bajo la superficie (y sobre ella).

LO PEOR

  • Es posible que las expectativas jueguen en su contra.

 

Alex Merino Aspiazu

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